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Gobierno anuncia inversión para garantizar navegabilidad del río Magdalena en 2026

Gobierno invertirá $248.633 millones en 2026 para garantizar la navegabilidad y competitividad del río Magdalena.

27 de octubre de 2025 - 12:22 p. m.
Personas usan botes para cruzar un brazo del Río Magdalena que muestra bajo nivel en su cauce, el 27 de marzo de 2024, en la población de Gautaca corregimiento del municipio de Santa Cruz de Mompox (Colombia). En Guataca, un caserío del departamento colombiano de Bolívar, de calles tórridas y polvorientas, rodeado por una gran riqueza hídrica, no hay agua potable para consumo por una prolongada sequía que obliga a su gente a abastecerse en un arroyo que está prácticamente seco y cubierto por la maleza. EFE/Ricardo Maldonado Rozo
Foto: EFE - Ricardo Maldonado Rozo
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El principal río de Colombia, el Magdalena, volvería a tener el protagonismo que perdió durante décadas. El Gobierno anunció una inversión de $248.633 millones para 2026, destinada a mantener su navegabilidad, asegurar el dragado permanente y garantizar la operación segura de sus principales tramos.

“El río Magdalena volvió a ser prioridad nacional. Con esta inversión aseguramos su navegabilidad, protegemos el empleo portuario y respaldamos la competitividad del Caribe”, afirmó la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas.“Nuestro compromiso es garantizar un río vivo, útil y permanente para la economía y las comunidades que dependen de él”.

Del total, $206.596 millones (83 %) provienen directamente de la Nación.

La ruta del dinero

El plan de inversión divide los recursos en tres frentes principales, que apuntan a los tramos más críticos del afluente:

A ello se suman partidas para seguridad fluvial, seguimiento ambiental, dragado y operación continua. En términos prácticos, significa dragas trabajando todo el año, sin interrupciones que obliguen a cerrar puertos o desviar mercancías.

El reto del río Magdalena

El Magdalena ha sido, durante más de un siglo, la promesa incumplida de la conectividad colombiana. Por sus aguas se movió el auge cafetero, el comercio del siglo XIX y la expansión industrial de mediados del XX. Luego vinieron las carreteras, los sobrecostos, los proyectos inconclusos y el abandono.

En los últimos años, los constantes cierres del canal de acceso a Barranquilla, las crecientes sedimentaciones y la falta de mantenimiento convirtieron la navegabilidad en un reto técnico y financiero. Cada cierre costaba millones en demoras logísticas y afectaba la competitividad de toda la región Caribe.

El Magdalena, más que un corredor fluvial, ha sido un espejo de la fragilidad institucional y financiera del país. La historia reciente lo demuestra. En 2014 la concesión para recuperar la navegabilidad fue adjudicada al consorcio Navelena, liderado por Odebrecht, por cerca de COP 2,5 billones, contrato que terminó frustrado ante el escándalo y la ruptura del acuerdo.

En 2022, otro intento de adjudicación se declaró desierto por falta de oferentes, poniendo de nuevo en evidencia los riesgos del modelo concesional para la obra fluvial. Además, diversas auditorías e informes señalan que, a lo largo de los años, se han destinado recursos a estudios y consultorías cuyo impacto en obras permanentes ha sido limitado, lo que alimenta la percepción de promesas incumplidas y provoca desconfianza en la continuidad de proyectos de gran escala.

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Este año, sin embargo, tampoco ha sido el momento del transporte fluvial. Aunque el presupuesto asignado en 2025 dio un salto hasta los COP 792.002 millones (muy por encima de los 196.961 millones de 2024 y los 100.926 millones de 2023), a septiembre apenas se ha ejecutado el 1,1 %, según el Ministerio de Hacienda. La cifra contrasta con el 33,6 % de ejecución en el mismo periodo de 2024 y el 24,3 % de 2023.

Parte del rezago tiene nombre propio: los permisos. Uno de los contratos más representativos, el 093-2024 de Cormagdalena, permanece suspendido mientras la Corporación Regional del Sur de Bolívar (CSB) expide los permisos de ocupación de cauce, un trámite indispensable para operar los nuevos muelles. A la fecha, los 17 muelles contratados ya fueron construidos, pero solo 14 se han entregado formalmente a las comunidades. Los tres restantes (en San Fernando, Salamina y El Piñón) esperan la validación ambiental definitiva.

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A pesar de ello, cinco de los muelles entregados aún carecen del permiso que les permitiría operar.

El Magdalena, más que un corredor fluvial, ha sido un espejo de la fragilidad institucional y financiera del país. Esta nueva inyección de recursos busca romper ese ciclo. El Gobierno pretende asegurar la continuidad del dragado para evitar el colapso estacional del canal y sostener una operación constante que beneficie a puertos, astilleros, pescadores y comunidades ribereñas.

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