Desde 2013 hasta 2015, la cantidad de cuero sin procesar que Colombia podía exportar estaba limitada para que la industria nacional tuviera materia prima para trabajar. En noviembre pasado, el Comité de Asuntos Aduaneros, Arancelarios y de Comercio Exterior recomendó volver a tomar la medida y así se hizo este mes a través del Decreto 586 de 2016.
La industria nacional ha sostenido que exportar el cuero crudo es “el peor negocio para industrializar el país”, en palabras que en junio pasado dijo a este diario Luis Gustavo Flórez, presidente de la Asociación Colombiana de Industriales del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas (Acicam).
Según él, llevarse el cuero del país sin valor agregado no sólo deja a la industria nacional sin materia prima, sino que resulta en absurdos como que países como China lo devuelvan a Colombia convertido en un producto terminado y más barato, consecuencia muchas veces de trucos de subfacturación.
No obstante, hay otro eslabón de la cadena que rechaza los contingentes a la exportación. Se trata de la Asociación Colombiana de Empresarios de los Subproductos de la Ganadería (Acesgán), gremio que de hecho se conformó a partir de las medidas tomadas en 2013.
De acuerdo con Acesgán, es “extraño y contradictorio que el Comité Triple A haya recomendado en noviembre establecer nuevamente el sistema de contingentes, a pesar de no haber cambiado ninguna de las condiciones en el mercado desde agosto de 2015, cuando el mismo Mincit (…) reconoció el fracaso del sistema (…) entre otras porque excluye exportaciones realizadas a través del Plan Vallejo (beneficio que exime de arancel a ciertas importaciones siempre y cuando se usen en procesos de productos para exportar)”.
César Peñaloza, gerente del Programa de Transformación Productiva (PTP) del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (Mincit), aseguró que “la carencia de materia prima que han expuesto algunos sectores de la cadena productiva del cuero no ha desaparecido y en los últimos cinco años las exportaciones de cuero crudo han crecido 332 %”.
Según las cifras del DANE, y como Peñaloza lo reconoce, “el sector calzado, al igual que el de artículos de cuero, vienen presentando importantes crecimientos en la producción industrial en lo corrido del año. A febrero de 2016, el crecimiento registrado fue 11,3 % y 41,6 %, respectivamente”.
En diálogo con El Espectador, Carlos Gómez Hurtado, director ejecutivo de Acesgán, señala que el buen comportamiento desde finales de año hasta febrero, mientras no hubo contingentes a la exportación, se mantuvo o fue aun mejor (en febrero, calzado y fabricación de artículos de cuero subieron 13,3 % y 23,8 %, respectivamente). Este diario intentó conocer las opiniones de Acicam tras la expedición del nuevo decreto, pero no fue posible.
¿Acesgán insiste en exportar?
Las exportaciones son necesarias, porque el mercado nacional no paga. Incluso desde el final de la cadena, que serían los comerciantes, pasando por los manufactureros y las curtiembres, hay unos plazos de pago muy extensos y los empresarios del cuero crudo terminábamos absorbiendo esos costos financieros.
¿Quién establece esos plazos?
No están regulados. Son costumbre mercantil, por llamarlo de alguna forma. Son plazos a 90 o 180 días, supremamente largos. Es insostenible para cualquier negocio.
¿Cuál es su propuesta?
Hacer acuerdos de cadena en donde se integre Bancóldex, que nos ha acompañado en reuniones, para financiar la cadena. Que el PTP y el Ministerio ejecuten la política industrial más rápidamente. Afirmamos que el Gobierno, ante la incapacidad de ejecutar la política industrial, ha optado por expedir este tipo de restricciones al comercio exterior.
¿Qué ha pasado en estos meses en que no hubo decreto?
Las exportaciones se han mantenido y las manufacturas de cuero y calzado se han recuperado. Ha sido de los pocos sectores que han tenido un comportamiento positivo. Si la industria va bien sin decreto, ¿para qué volver a ponerlo? Parece una contradicción.
¿Y la Mesa Nacional del Cuero que ustedes habían propuesto?
Eso es decisión del Gobierno y no sabemos por qué no se ha convocado. En agosto acogió la propuesta que habíamos hecho e invitar a la mesa a Bancóldex, entre otros. Pero el Gobierno no ha vuelto a convocar la mesa, que sería el mecanismo idóneo para solucionar estructuralmente los problemas del sector. Pero optan por expedir estos decretos que en el mundo ya son muy escasos.