Se acerca la fecha para que el Gobierno Nacional presente el proyecto de ley de reforma tributaria estructural al Congreso de la República y los gremios empresariales ya empezaron a concluir cuál será la norma que más beneficiará al sector productivo del país. Después de que en enero se conocieran las recomendaciones de la comisión de expertos, muchos han criticado el documento, pero pocos han hecho propuestas concretas. Pocos han lanzado las cartas sobre la mesa.
Justamente, esta semana, en el foro “Perspectivas económicas y su incidencia en las pymes colombianas”, realizado en Barranquilla, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, ratificó que el proyecto se presentará en julio próximo, pero que previamente viene la ronda de diálogos para concertar. “La primera será con la junta nacional de la Asociación Colombiana de Medianas y Pequeñas Industrias (Acopi)”, expresó.
De ese encuentro saldrán conclusiones claves para el documento final. Ese que se discutirá en el Legislativo. En el país existen 2’500.000 micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), las cuales representan el 90 % del tejido empresarial. Y aunque el panorama económico ha sido adverso debido a la caída de los precios del petróleo, una encuesta de Acopi revela que en el primer trimestre de 2016 han resistido los embates: el 47 % de las mipymes preguntadas invirtieron en servicios, el 44 % en manufactura y el 31 % en comercio. Y lo más sorprendente es que el 59 % de ellas mantuvieron su planta de personal, el 26 % manifestó haberla aumentado y solo el 15 % dijo haberla disminuido.
Por eso la concertación con este gremio es clave de cara a cumplir las metas que se ha propuesto el Gobierno: incrementar a US$30.000 millones las exportaciones de productos y servicios no minero-energéticos, aumentar en 15 % la productividad del país y al 30 % el número de empresas innovadoras.
El Espectador habló con Rosmery Quintero, presidenta de dicha agremiación, para conocer las propuestas de reforma tributaria que llevará a la mesa del Ministerio de Hacienda. Ella advierte que las recomendaciones de la Comisión Tributaria no van acorde con la realidad y, al contrario, ser convierten en un obstáculo para poder cumplir las metas macroeconómicas del Ejecutivo.
Antes de presentarse al parlamento el proyecto de reforma tributaria, ¿cuáles son las principales dificultades que tienen las mipymes?
Algo importante: solamente el 28 % de los encuestados se financia a través del sector bancario. Todavía sigue siendo alto el porcentaje de mipymes que invierten a través de las utilidades de ellos mismos. La conclusión: falta de conocimiento del portafolio del sector bancario y, por otro lado, los trámites que consideran muchas veces lentos, por eso tienden a autoexcluirse del sistema financiero.
Dijo el ministro Cárdenas que la ronda de diálogos sobre reforma tributaria va a empezar con Acopi. ¿Cuáles son las observaciones que van a presentar en esa reunión?
Hay una que nos preocupa sobre todo para el desempeño de las microempresas, que es el gran porcentaje del tejido empresarial. La comisión recomienda que el efectivo solo pueda ser considerado como medio de pago hasta un 30 % para el total de los costos que se soliciten en declaraciones tributarias; el 70 % tendría que realizarse a través del sector financiero. Sin embargo, mientras nosotros no tengamos unos costos más justos y desmontemos el gravamen a los movimientos financieros, es decir, el 4×1.000, estamos en desacuerdo con esa condición. Sobre todo para las micro porque el capital que rota diariamente es muy bajo. Por eso la afectación del 4×1.000 al final de cada mes es significativa.
Respecto a incrementar el IVA del 16 al 19 %, ¿qué piensan?
Si hay un aspecto que hoy le está doliendo al sector empresarial mipyme es el pago del IVA. La comisión propone reclasificar algunos bienes y servicios, pero el sector empresarial ve que esto puede impactar en los costos de producción. De otro lado, la comisión dice que el IVA pagado por los productores sea descontable en un período de tres a cinco años, sin embargo, las mipymes, por su naturaleza, están de acuerdo en que la recuperación de este impuesto en las inversiones de capital debe hacerse en un período de dos años para agilizar las finanzas de las empresas. Además, que nos den dos meses más para pagar el IVA sin que eso represente intereses, porque hoy lo que sentimos es que el IVA le está generando problemas de caja al sector empresarial.
¿Y en cuanto al incremento?
Nos preocupa. Si hablamos de gravar la gasolina al 19 %, y el gas natural, el etanol y el biodiésel al 10 %, consideramos que es contraproducente gravar la energía del país, dado que el factor multiplicador que tiene el precio de estos combustibles en los precios de los productos, sumado al aumento del IVA, afectará el consumo de los colombianos. En ese renglón, creemos que no se debe aumentar el gravamen. Lo otro es que jamás se pueden tocar los productos de la canasta familiar. Y mucho menos el aumento en el impuesto a los libros, porque necesitamos tener gente más culta y eso sería un obstáculo.
Ustedes son una asociación sin ánimo de lucro. La comisión también ha dicho que se deben filtrar las verdaderas y que las otras deben pagar impuestos.
El gremio ve con buenos ojos que se controle el abuso que se ha hecho de la figura de las entidades sin ánimo de lucro, ya que algunas son competencia desleal para las empresas, por los beneficios a que acceden, pero nos preocupa el hecho de entregar el poder de decidir quién tributará y quién no a la entidad que fue creada para recaudar los impuestos. Esto podría generar problemas de corrupción administrativa, a los que la DIAN no ha sido ajena.
¿Cree que incluyendo estas recomendaciones en el proyecto de reforma tributaria las mipymes crecerían?
Aun queda pendiente revisar la ley de emprendimiento y ver cómo con esos recursos apoyamos a que un mayor número de empresas se formalicen partiendo del hecho de que debemos tener unas normas simples. El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, nos dijo esta semana que para las pequeñas empresas está contemplando unir varios impuestos y convertirlos en un impuesto único. Eso facilita el tema de los costos administrativos ocultos, que es la estructura que muchas pequeñas y medianas empresas no tienen.