La canciller de Alemania, Ángela Merkel, le advirtió a Atenas que debía cumplir los planes de reformas y los objetivos de presupuesto que se acordaron bajo el plan internacional de rescate, a medida que los mercados financieros y los funcionarios de la Unión Europea (UE) digerían los prospectos de mayor inestabilidad en Grecia y un nuevo gobierno socialista en Francia.
Los dos grandes partidos de Grecia sufrieron un colapso en su apoyo durante las elecciones del domingo, lo cual sumió al país en la turbulencia política y aumentó las dudas sobre su compromiso con los términos de su programa de rescate.
El euro cayó y los bancos se vieron presionados en los mercados de bolsa durante la mañana de ayer, a medida que los inversionistas asimilaban las implicaciones del voto en Grecia y el prospecto de una oposición liderada por Francia al impulso de austeridad de Merkel en la Eurozona. Sin embargo, el euro luego se recuperó de su punto más bajo desde enero y los activos europeos ganaron en terreno positivo.
Antonis Samaras, líder del partido griego de centroderecha Nueva Democracia, intentó crear un gobierno de unidad nacional con dos prioridades: asegurarse de que Grecia siga en el euro, mientras que afina el acuerdo de rescate con la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para promover un regreso más rápido al crecimiento.
Luego de aceptar que el resultado electoral en Grecia “no estaba libre de complicaciones”, Merkel añadió: “Es de la mayor importancia que el programa que acordamos con Grecia siga siendo implementado. El proceso es difícil, pero a pesar de ello debe seguir adelante”.
La Comisión Europea (CE), una de las autoridades de la llamada troika que administra el rescate de Grecia, dejó en claro que no estaba dispuesta a reiniciar el programa de 174.000 millones de euros e hizo un llamado al nuevo gobierno de Grecia para que cumpliera los compromisos que había hecho con los prestamistas internacionales.
“Creemos que Grecia debe seguir siendo un miembro de la comunidad euro, pero todos deben asumir su responsabilidad”, dijo Amadeu Altafaj Tardio, vocero económico de la CE.
Merkel ha desestimado el prospecto de una división entre ella y François Hollande —presidente socialista electo de Francia—, quien se ha rehusado a ratificar el tratado de disciplina fiscal de la UE, e inspirado en Alemania, si no se complementa con medidas para el crecimiento.
Hollande, quien asumirá la presidencia el 15 de mayo, se espera que viaje a Berlín al día siguiente para llegar a un acuerdo con la canciller de Alemania.
Sin embargo, en París el equipo de Hollande está determinado a utilizar el nuevo mandato del presidente electo como presión sobre Berlín. “Hay muchos desacuerdos entre Francia y Alemania, o al menos entre Hollande y la política de Merkel”, dijo Jean-Marc Ayrault, quien está pronto a convertirse en el primer ministro de Hollande.