Luego de semanas de tensas conversaciones sobre el futuro de Grecia, Merkel hizo un esfuerzo por insistir en que Berlín no había asumido que Atenas saldría de la moneda única, a pesar de un verano frustrante por la falta de avances y el consiguiente atraso en el programa de ajuste fiscal. “Quiero que Grecia permanezca en la Eurozona”.
“Necesitamos más espacio”, dijo Antonis Samaras, primer ministro de Grecia, durante su visita a Berlín. “Somos una nación orgullosa y no nos gusta tener que depender de los dineros ajenos”. Samaras, que hará una visita a París hoy, insistió en su determinación de cumplir las promesas de reforma que hizo al inicio del año y dijo que cualquier especulación sobre la salida de Grecia de la Eurozona resultaba “tóxica”.
Las maniobras políticas marcaron el fin de una semana en la que comenzó a apagarse el incremento que hubo durante el verano en los precios de las acciones motivado por la esperanza de que el Banco Central Europeo (BCE) tomara acciones para relajar la crisis de deuda en la Eurozona.
Los nervios de los inversionistas han aumentado antes de septiembre: un mes plagado de eventos. Se dará el crucial fallo de la Corte Constitucional de Alemania con respecto al nuevo fondo de rescate de Europa, las elecciones en Holanda y decisiones en torno a Grecia y a la intervención en el mercado de bonos.