El 1° de septiembre el Gobierno autorizó la reactivación de operaciones aéreas nacionales. Semanas más tarde se dio aval a las internacionales. Desde entonces, y con corte al 7 de octubre, se han movilizado 461.907 pasajeros en vuelos domésticos y 36.324 en vuelos al extranjero. Aunque el balance es positivo, sobre la marcha han surgido dudas frente a la implementación de los protocolos de bioseguridad.
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En solo un mes se restableció la conectividad dentro del país, 47 aeropuertos están atendiendo más de 80 rutas autorizadas. Además, las principales aerolíneas ya prestan sus servicios regularmente y compiten entre ellas. “De manera gradual se han aumentado las rutas según la demanda y la intención de las personas de viajar. Hemos tenido un comportamiento destacado. Al principio se superaban los 2.000 pasajeros diarios por aeropuerto, lo cual es bastante bueno para la recuperación en lo doméstico”, dijo la viceministra de Infraestructura, Olga Lucía Ramírez.
Los vuelos internacionales, por su parte, despegan desde y hacia Bogotá, Cartagena, Rionegro y Cali, pero próximamente se completará la segunda fase de reactivación con Barranquilla, Armenia, Pereira y Bucaramanga; de hecho, los dos primeros ya definieron itinerarios. La conectividad está restablecida con Estados Unidos, República Dominicana, México, Ecuador y Brasil, y los próximos países en la mira son los europeos. “Venimos trabajando de la mano de la Cancillería y las embajadas para ver cómo podemos ir restableciendo otros países de manera gradual”, contó la funcionaria.
Según el plan de conectividad internacional, los destinos se priorizan con base en tres criterios: que el país no tenga restricciones para vuelos internacionales, que su capacidad aeroportuaria sea suficiente (considerando que por protocolos no se puede usar al 100 %) y que haya un interés comercial de las aerolíneas por servir las rutas. Además, hay un criterio de reciprocidad, pues solo se admiten países que dejen entrar a colombianos. Fuera de esto, el servicio se presta con vuelos especiales o chárter que van a Madrid, París y Ámsterdam.
Aunque la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por su sigla en inglés) prevé que en todo el mundo los países recuperen la operación local que tenían antes de la pandemia en 2023 y la internacional en 2024, en Colombia, por lo menos la primera, podría tomar menos tiempo si la curva de crecimiento en el mercado doméstico se mantiene; todo depende de la confianza de los pasajeros y el comportamiento general de la pandemia.
Las aerolíneas reconocen que la reactivación avanza según el plan del Gobierno, pero creen que es muy pronto para hacer proyecciones, por lo que se mantienen en la idea de que el proceso será largo. “En varios de los países donde operamos las restricciones continúan, lo que hace más complejo proyectar el comportamiento de la demanda. Como es conocido, todo el sector está operando de manera limitada, en nuestro caso contamos aproximadamente con un 10 % de la capacidad que teníamos hace un año”, dijo Julián Laverde, vicepresidente de Operaciones de Red de Avianca. Su hoja de ruta de fin de año dependerá de la capacidad de cada aeropuerto, el número de vuelos y destinos aprobados, y la demanda de pasajeros.
En ello coincide el presidente de Latam para Colombia, Santiago Álvarez: “La demanda ha presentado un incremento gradual, tal como se esperaba, que puede que sea lento, pero en todo caso progresivo. Se espera que siga así. Con base en ese comportamiento aumentará también el número de frecuencias y, por tanto, el número de sillas ofrecidas”. En su caso, la acogida favorable de los pasajeros impulsó el número de frecuencias desde y hacia Medellín, Cali y Leticia.
Del mismo modo, Wingo le dijo a El Espectador que vio una demanda un poco más alta de la que proyectaba en el mercado doméstico para septiembre, “esto nos permitió incluso abrir nuestra ruta nueva, Bogotá-Cali, y próximamente anunciaremos nuevas rutas que también operarán a final de 2020, reiterando el compromiso que hicimos con Colombia sobre nuestra capacidad para absorber demanda que quede desatendida en el país”.
También es optimista Viva Air. El vicepresidente de operaciones, Francisco Lalinde, admitió que las cifras son más positivas de lo esperado, “la recuperación ha sido mucho más rápida de lo previsto en el mercado doméstico colombiano. Sin embargo, tenemos que ser cautelosos y cuidadosos con nuestros modelos de crecimiento para evitar una presión financiera muy alta, porque el virus sigue siendo una realidad. Creemos que, para el primer trimestre de 2021, vamos a tener una operación más normalizada comparada con la que teníamos antes de la pandemia. Antes realizábamos alrededor de 150 vuelos diarios, con una ocupación entre 87 y 90 %. Ahora tenemos 41 vuelos diarios, con una ocupación de hasta el 85 %”.
La mayoría de las líneas aéreas dejan ver cifras prometedoras: Latam prevé pasar de usar un 12 % de su capacidad (septiembre) a un 20 % a finales de este mes, Wingo ya está cerca al 35 % de reactivación de su red (con 64 vuelos en un poco más de un mes) y espera alcanzar el 100 % en noviembre, Viva Air creció más del 70 % en oferta de sillas en octubre y Avianca ha transportado más de 228.000 pasajeros en 2.300 vuelos, la mayoría de ellos en los 21 destinos nacionales que tiene en Colombia.
Para todas las compañías que prestan el servicio es claro que una de las cosas que más valoran los pasajeros en la actualidad es que se cumplan los protocolos de bioseguridad, por lo que afirman que trabajan cada día en reforzarlos y cumplirlos al pie de la letra. Sin embargo, el pasado 6 de octubre Avianca se vio envuelta en un escándalo por ofrecer un concierto de la Filarmónica de Medellín al interior de un vuelo en la ruta Rionegro-Bogotá que le implicó a los músicos quitarse el tapabocas o usar unos que los cubrían parcialmente y manipular instrumentos de viento en un espacio cerrado. El hecho motivó una indagación preliminar de la Aeronáutica Civil por presuntamente violar la normativa, además de una dura serie de críticas en redes sociales por parte de usuarios de todo tipo.
Estas empresas también han tenido problemas con las pruebas que se exigen a los pasajeros de vuelos internacionales que llegan a Colombia para verificar que no tienen COVID-19. Las dos últimas semanas se supo de que al menos cinco personas con resultado positivo ingresaron al país por el aeropuerto El Dorado, de Bogotá en tres vuelos humanitarios y uno comercial. Los hechos están todavía en investigación por parte de las autoridades. Por ahora, el Ministerio de Salud está evaluando la posibilidad de cambiar la exigencia de la PCR y determinar un manejo diferente con los casos presentados. También hay interrogantes respecto a cómo verificar la autenticidad de las pruebas y si esta función les corresponde a las empresas de transporte, lo que implicaría ajustar el proceso.
En su defensa, las aerolíneas aseguraron haber cumplido con el procedimiento de manera regular, lo que apunta a que estos pasajeros habrían ocultado información sobre su estado de salud. Esto llevó a IATA a pronunciarse sobre la situación en Colombia y pedirle al Gobierno claridad en cuanto a la exigencia de la prueba negativa de COVID-19 “para evitar inconvenientes o vacíos en su aplicación, dado que existen contradicciones entre las normas emitidas por el Ministerio de Salud y Protección Social, y la UAE de Migración Colombia, que han generado dudas y ambigüedades”. Específicamente, la Asociación pidió que se defina de forma explícita si los pasajeros (nacionales y residentes) deben presentar prueba negativa como condición de embarque o no previo al viaje.
Además de enfocarse en los protocolos, las aerolíneas han implementado políticas flexibles y suspendido la aplicación de penalidades por la volatilidad de los planes de viaje en esta época, “optimizamos procesos para el embarque y desembarque”, destacó Wingo. Mientras tanto, compiten entre ellas por variedad de destinos, horarios y frecuencias.
“Nosotros hemos cambiado muchos procesos, desde gestionar puntos de contacto de manera más ágil mediante canales digitales, hasta la misma manera en que abordamos. Avianca ha hecho importantes inversiones para garantizar un viaje seguro a sus pasajeros y empleados. El reto está en seguir manteniendo una experiencia de viaje óptima”, contó el vicepresidente de Operaciones de Red de Avianca.
Wingo también se ha dedicado a atender las nuevas necesidades de sus clientes y estimular la confianza en la industria de transporte aéreo, “la pandemia nos ha retado a ser aún más empáticos y ágiles de lo que éramos antes y a entender que el viajero se ha transformado”. Respecto a su operación, tuvo que ajustar los horarios para poder cumplir con los slots sanitarios anunciados por la Aeronáutica Civil, que son básicamente franjas de horas con operaciones aéreas limitadas para restringir el número de vuelos por horas y así controlar el número de personas que llegan y salen de los aeropuertos del país. “Adicionalmente, desarrollamos un modelo de simulación con el objetivo de optimizar los abordajes y garantizar el distanciamiento social durante todo este proceso”, le contó la empresa a este medio.
La claridad y estandarización de las medidas es uno de los mayores retos que enfrentan las aerolíneas para operar en medio de una pandemia con todos los requisitos normativos sin errores o incumplimientos, “la heterogeneidad de los requisitos exigidos por los diferentes países de la región añade complejidad a los planes de viaje de los pasajeros”, lamentó Wingo. El Gobierno lo sabe, por ello ha venido trabajando con el sector para identificar oportunidades de mejora e implementar los cambios que se necesiten sobre la marcha, después de todo la inactividad del sector puede generar pérdidas en el PIB de US$550 millones.