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Habría problemas por precios de materias primas

Compensar crecimiento con desarrollo de infraestructura no es una alternativa para todos los países. Está claro es que la estrategia económica de Venezuela se vuelve inviable en este momento.

21 de diciembre de 2008 - 05:00 p. m.
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Aprovechando su visita a la universidad de los Andes, donde Ricardo Hausman, director del Center for International Development de la Universidad de Harvard, presentó la conferencia “Capacidades, Complejidad y desarrollo Económico”, su último trabajo de investigación, hablamos con el economista venezolano, quien también recibió la nacionalidad colombiana.

Un primer tema que conversamos con Hausmann tiene relación con la posibilidad de que las obras de infraestructura contribuyan a mitigar el impacto de la crisis mundial, alternativa que consideran varios países, entre ellos Colombia.

Al respecto, Hausmann dice que la crisis actual se origina en el impacto que sufrió el mercado financiero, lo cual generó que mucha gente perdiera la capacidad de endeudarse, lo que dio como resultado una severa contracción de la economía mundial.

El economista venezolano, agrega que países como China y Estados Unidos, que tienen gobiernos con capacidad de gastar más de lo que están gastando, y la posibilidad de endeudarse sin límites, como Estados Unidos, consideran factible realizar grandes inversiones en infraestructura, porque tiene acceso a la financiación. “Ocurre que los agentes del mercado no están dispuestos a prestar para compra de vivienda, o a empresas como General Motors y otras que están en problemas, pero sí al gobierno norteamericano”, dice Hausmann.

Aunque llama la atención sobre que las grandes inversiones en infraestructura, no son la realidad para todos los países, como alternativa para compensar el menor crecimiento de sus economías.

En el caso de Colombia considera que el riesgo país para los créditos ha subido, pero menos que en otras naciones, como Venezuela, Argentina, Ecuador o Rusia, por ejemplo, y por ello ha logrado financiación internacional, razón por la cual ha conseguido préstamos multilaterales. “Incluso, tiene posibilidades de acceso a financiación interna, porque las tasas de interés se ha movido poco. Claro que tendrá inconvenientes, por la caída en el precio de varios productos de exportación, en especial de las materias primas, como el petróleo, el carbón y otros commodities”. A ello se suma, los problemas de países como Venezuela y Estados Unidos a los cuales dirige gran parte de sus exportaciones.

Para Hausmann, la gran incógnita es si en un entorno recesivo, hay  la capacidad de financiación para que cuando se contraiga la actividad económica, se pueda utilizar la capacidad de producción en actividades que puedan tener utilidad en el largo plazo, como la infraestructura, también para generar empleo.

Siempre y cuando haya acceso a financiación. En este caso, dice el profesor Hausmann, para Colombia, cuando el peso ha tenido períodos de fortalecimiento y las tasas de interés no han variado de manera significativa, y se pueden estudiar fórmulas, como por ejemplo, la manera de utilizar los recursos de los fondos de pensiones de forma eficiente en proyectos de infraestructura.

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Otra de las grandes inquietudes del momento, es saber cuánto va a durar la crisis económica mundial, sobre lo cual el economista venezolano manifiesta que le cuesta pensar que en el 2010 ocurran crecimientos negativos en Europa, Estados Unidos y Japón. “Creo que los crecimientos negativos los vamos a ver en el 2009”.

Desde luego, Hausmann conoce de cerca la situación de Venezuela. Llama la tención sobre lo fuerte del ajuste que tendrá que hacer. Y mientras más lo demoren, será más fuerte. Manifiesta que dependen mucho de los desvaríos mentales del presidente. “Pero, lo que está claro es que la estrategia económica de Venezuela se vuelve inviable en este momento, que se ha basado en cerrarle la puerta a todo el mundo, menos al Estado, que era el que lo hacía todo.

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Agrega Hausmann que ahora el Estado va a ser mucho más pobre de lo que la estrategia suponía, que no cuadra en el sendero por el que está atravesando el mundo. “Es cierto que los niveles de reservas son altos, dentro de lo que se puede confiar en las estadísticas oficiales, cerca de US$37 mil millones, de las cuales US$10 mil millones pueden estar en oro, hay unos fondos financieros, algunos invertidos en títulos ecuatorianos y argentinos y otros prestados, a través de Petrocaribe a otros países de la región”. Pero también hay pasivos a corto plazo, donde la Nación no tiene mucha capacidad de maniobra para refinanciarlos, y el Estado ha perdido acceso a varias fuentes de financiación.

Sobre la situación de su país Hausmann recuerda que Venezuela importó en los últimos 12 meses,  bienes y servicios, por cerca de US$54 mil millones y a los precios actuales del petróleo, estaría exportando unos US$30 mil millones, en los próximos 12 meses, que marca una diferencia grande. “Ahora hay que tener en cuenta que si la reducción en el precio del petróleo es transitoria, las reservas podrían ayudar, como medida temporal. Si los precios bajos se prolongan mucho la situación es grave”. Además, la producción de petróleo viene decreciendo, la demanda interna de gasolina crece, los precios son subsidiados y los costos de producción han ido creciendo. PDVSA pasó de tener 35 mil trabajadores, a más de 100 mil.

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No se puede conversar con Hausmann, sin hablar de transformación productiva. Incluso, fue contratado por Planeación Nacional para una asesoría en el tema.

Considera que lo más importante, en el caso de Colombia, es impulsar a la sociedad a pensar en nuevas oportunidades. Y después, tener la capacidad de resolver los obstáculos que impiden que esas nuevas ideas tomen vuelo. “Me interesa más que ese sistema de búsqueda y de resolución de obstáculos esté presente, que la identificación de algún producto en particular. Desarrollar esa capacidad puede marcar la diferencia”.

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En este sentido, Ricardo Hausmann ha planteado que uno de los elementos para alcanzar la competitividad de un país es conseguir un alto nivel de sofisticación de sus productos, “con lo cual se pueda disponer y tratar que se desarrollen capacidades e insumos que no se encuentren en el país. Esto se debe dar de manera gradual y apoyando la investigación, capacitación laboral e impulsando a los empresarios  a que le apuesten a nuevos desarrollos”.

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