Ante el vaticinio de un 2008 en el que se prevé una mayor volatilidad en los mercados financieros y una desaceleración de la economía mundial, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) sigue siendo optimista ante el comportamiento económico de la región y espera un crecimiento del PIB de 4,9% para el próximo año.
En el informe presentado esta semana sobre las economías de América Latina y el Caribe, la CEPAL pronostica que el país que más crecerá dentro de la región será Panamá con un 8,5%, seguido por Uruguay, Perú y Argentina con un porcentaje de 6,5, mientras que Colombia, por su aparte, aparece como décimo dentro de la región con un crecimiento de 5,5%, al igual que República Dominicana y Honduras.
José Luis Machinea, secretario ejecutivo de la CEPAL, asegura que uno de los rasgos más importantes de la región durante este año, para el que se pronostica un crecimiento del 5,6%, fue la desaceleración de las exportaciones, que "crecieron levemente por encima al 6%, mientras que las importaciones lo hicieron a un ritmo elevado de 13%". Este es un elemento de preocupación, según Machinea, no sólo porque uno de los factores que habían caracterizado la región durante la última década comienza a ser menos dinámico, sino además porque se pronostica un déficit en cuenta corriente. "El saldo de la cuenta corriente se deterioró en 14 de los 19 países que analizamos", explica Machinea.
La segunda característica que marcó el paso de 2007 fue el protagonismo de la inversión, que siguió siendo el factor más dinámico de la demanda y alcanzó los valores más altos de los últimos 25 años. Asimismo, según el reporte de la CEPAL, el consumo también aceleró su crecimiento impulsado por la mejora del empleo y el aumento del crédito.
Una baja en los indicadores de desempleo, que este año permanecieron en 8% -y se proyecta alcancen un 7,6 para el 2008-, y un crecimiento en empleos de mejor calidad fueron también aspectos que resaltó el informe de balance económico de la región presentado por la CEPAL.
Las grandes preocupaciones
Sin embargo, y aunque las perspectivas sigan siendo por demás alentadoras, José Luis Machinea advierte sobre asuntos que pueden incidir sobre el comportamiento de la economía de los países de América Latina en el corto plazo.
La mayor volatilidad en los mercados financieros internacionales requerirá, según advierte el experto, de una mayor cautela en el manejo macroeconómico: "Vamos a ver una desaceleración en la economía mundial cuyo impacto va a ser muy fuerte en las economías más dependientes del mercado de Estados Unidos, como lo son México y los países de Centroamérica".
Otra fuente de preocupación es la fuerte tendencia a la apreciación cambiaria que se viene presentando en algunos países de la región y que se ha mantenido a pesar de que los bancos centrales han intervenido muy fuerte en los mercados de capitales. Según el reporte del organismo, lo que se registró fue que "la mayoría de los países de la región tuvo una afluencia de capitales privados, lo que aumentó la presión sobre el tipo de cambio y dio origen a una gran acumulación de reservas internacionales, cuyo aumento se estima superará el 3,5% del PIB regional". Dentro de los países más apreciados de la región aparecen Brasil, Panamá, Venezuela y Colombia.
Pero además de la apreciación del tipo de cambio real, fue muy notorio el aumento de las tasas de inflación. "En todos los países que tienen metas inflacionarias explícitas, como Chile, Colombia, Perú y México, la inflación traspasó el límite superior de la banda con una única excepción que fue Brasil", asegura Machinea, quien añade que a pesar de que la receta para controlar el disparo de las inflaciones depende de los países, las medidas que se han tomado no han sido las más "razonables".
Si en el intento de contener esas tasas de inflación, comenta el secretario ejecutivo de la CEPAL, los bancos centrales de los países de la región aumentan las tasas de interés -que es la estrategia que se ha aplicado-, "se va a seguir impulsando el ingreso de capital, porque si el mundo tiene tasas de interés que van para abajo y por el contrario los países de la región tienen tasas cada vez más altas, los capitales van a seguir migrando hacia acá para encontrar mayor rentabilidad".
El aumento de las tasas de interés ocasiona entonces un incremento en el ingreso de capitales, lo que a su vez produce más depreciación en el tipo de cambio y, "como consecuencia final, vamos a tener una desaceleración del ritmo de utilidad de la economía interna", advierte Machinea, quien sugiere que para desacelerar el ritmo del crecimiento lo mejor sería una política fiscal más prudente.
El informe de la CEPAL concluye que la región de América Latina tiene una ventana de oportunidades que no tuvo en décadas. "Hace rato que la región no tenía una situación externa tan favorable como la que hemos visto los últimos años", dice Machinea, sin embargo, complementa, para aprovechar este cuarto de hora hay que mejorar la competitividad sistémica y eso no se está haciendo. "No hay estrategias claras de crecimientos y aún siguen ausentes elementos esenciales como la inversión en infraestructura, el incremento en incentivos para la innovación y la calidad de la educación", concluye Machinea.