Mientras que mercados de Latinoamérica, como Venezuela, Argentina e incluso Brasil, no están atravesando las épocas doradas de hace algunos años, el jefe del BBVA para Colombia, Óscar Cabrera Izquierdo, cree que el país continúa estando de moda, ya que le ha permitido al banco español continuar ganando terreno de la mano con una positiva evolución de la dinámica crediticia en la que se destaca no sólo el renglón de consumo, sino el hipotecario.
Cabrera le contó a El Espectador que el BBVA Colombia está enfocando su estrategia en el país no sólo en abrir nuevas oficinas, sino en el fortalecimiento de canales electrónicos que faciliten la vida a los usuarios. Además, sostiene que en el horizonte no se ven riesgos crediticios y que se mantiene optimista ante un eventual acuerdo de paz entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc.
¿Qué tan de moda está Colombia?
Nos está yendo muy bien con relación al mercado colombiano. Creo que al final es destacable la ganancia de cuota que estamos teniendo en lo que va del año. Llevamos así como tres años, ganando cuota en forma sistemática.
En términos de lo que está significando la evolución del crédito, estamos creciendo a una tasa del 20% interanual tanto en el mundo de los particulares como en el de las empresas. Esto significa que en el mundo de los particulares tengamos un 14,20% de cuota de mercado, ganando 54 puntos en relación con lo que teníamos hace un año.
Estamos en un plan de crecimiento fuerte en Colombia que se llama Más BBVA, en el que nos hemos conjurado para abrir al menos 100 oficinas para así complementar la posición relativa que tenemos en el país. Además, realizamos inversiones fuertes en tecnología para permitir a los clientes una conectividad 7 por 24, con una experiencia que trabajamos desde lo que llamamos “omnicanalidad”.
Esto quiere decir que cuando un cliente se dirige al banco tiene experiencias similares por cualquier canal: desde un cajero, la red, el celular, la oficina y demás. Todo eso implica importantes inversiones tecnológicas. Estamos destinando casi US$450 millones a tecnología, oficinas e innovación. También aumentamos la plantilla en 900 empleos.
Este año es excepcional y está permitiendo que el banco esté de moda en Colombia ganando cuota a los competidores. Para BBVA es una operación importante. Hay ganas de seguir invirtiendo porque este es un destino preferido cuando se habla de inversiones. El plan de crecimiento fue bien acogido en España.
Dice el Banco de la República que la dinámica de crédito ha sido muy positiva…
El crédito crece al 20% más que el mercado. Lo que sí puedo decir es que cuando se analizan los números del sector continúan siendo buenísimos, pues está pasando de un ratio de mora del 2,14 al 2,13. Este nivel es estable.
Además, no se ve nada en el mercado que anticipe inconvenientes. Hay indicadores anticipados que señalan que no hay un deterioro del crédito, sino que se viene comportando mejor. El balance de crecimiento es sano y rentable.
Lo que sí se ve en particulares, y es sano, es una ralentización en el sector de consumo abierto. Eso está reduciendo el endeudamiento de las familias y es consecuencia de que se ha acumulado el stock de bienes del hogar. Las familias paran de endeudarse para volver a recuperar capacidad líquida. Asimismo, se están tomando un respiro porque acumularon bienes semiduraderos.
¿Cómo va el crédito hipotecario?
El mundo hipotecario está caminando a unas velocidades tremendas. Somos unos de los líderes del mercado, con tasas estrechas. Está creciendo la cartera hipotecaria un 28% y la facturación, en el caso nuestro, un 39%. Eso nos permite ganar 28 puntos de cuota, apoyado por las políticas del Gobierno.
¿Preocupa una nueva subida de tasas por parte del Emisor?
No tanto. Al final, como arrancó el año con un PIB creciendo 6,4%, queda habilitado el espacio para un par de subidas más en las tasas. Estamos trabajando con un escenario de crecimiento del PIB de 4,7% para este año. Ese primer trimestre parece que lo pudiera llevar más arriba. No creemos que sea replicable esa tasa.
Al final, el Banco Central está anclando expectativas de inflación. No le vemos una preocupación especial porque creemos que las dinámicas son buenas.
¿Se han sentido mucho las recientes alzas en las tasas de interés?
No se han sentido. Julio será un mes récord en actividad en el caso nuestro.
¿Cómo se han comportado las ganancias del BBVA en 2014?
Al mes de junio están en $358.000 millones antes de impuestos. Acabamos ganando un 1% más. Si se eliminan los factores extraordinarios que hay en toda la cuenta, el año pasado tuvimos una recuperación extraordinaria de saneamiento.
¿Qué efectos tiene en Colombia la adquisición de la Catalunya Caixa?
Cero impacto. Se ha comprado un banco saneado, donde el Estado (español) ha puesto 12.000 millones de euros. La cartera hipotecaria emproblemada se vendió. La cartera de clientes que se compró no tiene activos tóxicos.
¿Qué esperan ustedes entre 2015 y 2020 en Colombia?
Somos optimistas con el país. Me refiero al racional, con el cual me fui a discutir el plan de expansión. Es un país que crece entre el 4 y el 5%, y eso se ve para los próximos años con una relativa claridad.
Más allá de eso, hay elementos importantes que se están produciendo. Que esa serie no sólo sea de cuatro o cinco años, sino más larga. Ojalá sea de un par de puntos más arriba de crecimiento.
Somos optimistas con los efectos de un eventual acuerdo de paz en Colombia. El racional que tengo es un país creciendo a 4 o 5%. Además, tenemos un escenario en el que eventualmente se puede lograr un acuerdo de paz. Eso facilitaría la movilidad de las personas, las materias primas, los recursos. Que se puedan dedicar recursos que hoy —y no quiero que se me malinterprete— se están tirando a la basura. Cuando se gasta en seguridad es dinero tirado a la caneca.
Una parte de esos recursos puede dirigirse a la educación, a fortalecer capital humano y a pelear contra la pobreza extrema y la desigualdad. Un país más potente y poderoso pasa por la eliminación de la violencia.
Esto no es sencillo. El país tiene opiniones dispares. El posconflicto va a ser complejo, pero cuando pase todo eso y nos despertemos, veremos un país distinto. Ojalá ocurra. Si eso pasa todos los números se van a consolidar y a acrecentar.
Con un eventual acuerdo de paz, ¿cuáles serían los aportes de la banca y del BBVA?
La banca es un colombiano más, como otros tantos. Todos tenemos que colaborar y ojalá todo el mundo lo hiciera como nosotros, pagando los impuestos por ejemplo. Todos los años pagamos un montón y generamos empleos formales. En principio, animaría a que todo el mundo fuera igual de solidario con el país como lo es la banca o las grandes empresas de primera línea. Al final, eso es una responsabilidad de todos.
El Gobierno insiste en mantener vivo el 4 x 1.000 y el impuesto al patrimonio. ¿Qué tan conveniente es esto?
El 4 x 1.000 me parece un desastre; eso no tiene otro calificativo. Al final, no es un tema de los bancos. Uno no entiende cómo no se hace el movimiento para eliminarlo. Ese impuesto va contra la bancarización del país.
Es un tema que genera que en el país se mueva efectivo, que no se distinga el dinero bueno del malo. Como hay tanto efectivo, hay agiotismo. Hace falta valentía en esto, y veo que no hay osadía a la hora de eliminar un impuesto nocivo.
Señalaba el saliente jefe de la DIAN, Juan Ricardo Ortega, que el grave error del sistema ha sido gravar a empresas y no a los grandes ricos del país…
No puedo estar más de acuerdo con el saliente director de la DIAN. Coincido plenamente. Es un diagnóstico parecido al que yo hago. Por ejemplo, el impuesto al patrimonio grava a las empresas y a los ciudadanos en este país; técnicamente los impuestos al patrimonio en el mundo gravan a las personas, los dueños. Las empresas son instrumentos. Se socializa en Colombia el impuesto al patrimonio que tienen que pagar las personas.
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