Fue un ataque tan grave, que esta semana el Citibank tuvo que reconocer que los datos de más de 200.000 de sus tarjetahabientes se vieron comprometidos tras un ataque cibernético. Días atrás, Nintendo había admitido que uno de sus servidores también fue vulnerado. La lista incluye el robo de información sensible de la plataforma en línea de Sony Playstation, datos de usuarios de Sony Pictures y la vulneración a la página web de la cadena de televisión estadounidense PBS, en la que se publicó la noticia de que el cantante de rap Tupac (asesinado en los años 90) había esquivado la muerte y estaba residiendo en Nueva Zelanda.
Ataques que, más allá de dañar la reputación de cada una de las empresas implicadas, han servido para que el mundo corporativo reevalúe los riesgos a los que está expuesta su información privilegiada. Desde su oficina en Santa Clara, California, Brian Contos, director de la Estrategia Global de Manejo de Riesgo en Seguridad de la firma McAfee, habló con El Espectador sobre el origen de este fenómeno y las estrategias para reducir sus efectos.
¿Cómo ha sido la reacción de las firmas de seguridad frente a los recientes ataques cibernéticos que han afectado a grandes compañías?
La industria de la seguridad informática está muy preocupada y desde los últimos años está mejorando sus soluciones de protección. Hemos estudiado estas acciones y encontramos que están dirigidos hacia los centros de almacenamiento de información y sus componentes: servidores, almacenamiento, contenido, redes. Hasta el momento, las empresas buscaban mantener cada aspecto bajo control, pero no buscaban una solución de seguridad centralizada.
Y es apenas natural: estos centros están viviendo una evolución. Por cuenta de la consolidación de la información, la virtualización de los usuarios (a través de las tabletas, teléfonos inteligentes y demás) y el alojamiento de los datos en la nube. Estos tres factores traen consigo una gran complejidad para el almacenamiento de la información, porque ahora necesitan mucha más capacidad. Y en la medida en que sigamos viendo esta evolución en la arquitectura y capacidad de los centros de información, veremos más información en riesgo.
¿Tienen alguna información sobre la procedencia de los ataques?
Muchos de ellos estuvieron orientados a explotar fallas de seguridad muy básicas. Fueron capaces de manipular información desde un navegador web que se comunica con la central de información, y desde allí extraerla o plantarla y manipular los accesos al sistema. Pueden estar orientados por organizaciones de hackers o de criminales alrededor del mundo
¿Cuál fue el origen de esas fallas?
Creo que las compañías están utilizando las soluciones que las han protegido durante muchos años, pero los atacantes han ajustado sus estrategias y se han centrado en aplicaciones, información sensible. Su principal objetivo son los centros de almacenamiento de información. Y lo que sucede es que muchas compañías no tienen un control integrado de sus datos y tampoco una solución de seguridad que les permita protegerlos en su totalidad.
¿Ya tienen un plan de trabajo para prevenir esta coyuntura?
Sí, estamos trabajando de la mano con las principales multinacionales en soluciones que integren todas dus áreas sensibles y que les permita realizar mantenimiento. Pero hay que decir que esta labor se ha vuelto mucho más complicada con la virtualización y la consolidación de la nube. Nosotros buscamos hacer la protección informática más fácil y efectiva, y así reducir el riesgo. No se trata simplemente de tener herramientas de seguridad, sino de optimizarlas.
¿Las empresas latinoamericanas podrían ser las próximas en la lista de ataques?
No lo creo. La infraestructura financiera y de transacciones es incluso más fuerte que la de muchas compañías en EE.UU. Brasil fue uno de los primeros países del mundo en ofrecer servicios bancarios por internet, y muchos países de la región le siguieron. Y por esa tradición, debo decir que están mejor protegidas.