Los analistas proyectaban un 0,3 por ciento, con los cual se prevé que la desaceleración de la economía no ha aliviado la presión sobre los precios.
La medición subyacente, que no considera la volatilidad de los precios de los alimentos y la energía fue de 0,3 por ciento, el primer mes del año, de acuerdo con mediciones que realiza el Departamento del Trabajo.
Los incrementos en los costos de la energía, si bien se consideran altos, reflejan una tendencia a la baja, pues en diciembre pasado tuvieron alzas del 1,7 por ciento.
Durante los últimos 12 meses, el IPC en ese país ha crecido 4,3 por ciento.