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Informalidad no le está sirviendo de colchón al mercado laboral

Un estudio de Fedesarrollo muestra los cambios en el mercado laboral que provocó la pandemia y sugiere que es momento de hacer reformas.

03 de noviembre de 2020 - 03:19 p. m.
La población ocupada en Colombia pasó de 22,1 millones a 19,6 millones al comparar agosto de 2019 con agosto de 2020.
Foto: Óscar Pérez
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El Centro de Investigación Económica y Social, Fedesarrollo, advirtió que es momento de proponer reformas laborales que faciliten recuperación del empleo y permitan llegar a un equilibrio en el mercado, cuyas falencias han quedado en evidencia con la crisis del COVID-19.

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De acuerdo con el estudio de Cristina Fernández, economista e investigadora de Fedesarrollo, en los seis primeros meses de la pandemia (abril-septiembre de 2020) el número de personas desempleadas aumentó en 1,6 millones al llegar a 4,2 millones de colombianos, lo que significa un 19 % de la población económicamente activa, es decir, quienes integran el mercado de trabajo.

A pesar de que en otras crisis la informalidad ha podido jugar el papel de colchón para quienes pierden su trabajo, en la coyuntura actual las actividades fuera del mercado laboral formal se han visto limitadas por las restricciones para salir a la calle y la caída en demanda. Según las cifras presentadas por Fedesarrollo, en el grupo de asalariados la participación de la informalidad en la población asalariada pasó del 36 % al 30 % entre abril y septiembre de 2020 respecto a 2019.

“Esta vez el problema es más grave. Por ahora vamos a tener una recuperación del empleo, pero con una participación del trabajo informal más alta”, advirtió Fernández, quien dejó ver que el número total de trabajadores asalariados informales alcanzó a caer 40 % en el pico de la pandemia, mientras que el de trabajadores independientes informales se redujo 36 %.

Otra cosa que llama la atención es que los puestos informales se han recuperado más rápido que los formales, al crecer entre 16 y 20 puntos porcentuales, según las últimas mediciones, algo que dificultaría reducir la tasa de informalidad, como se lo propuso el Gobierno.

“En Colombia tenemos altas tasas de informalidad (64 % para 2018), superiores a otros países de Latinoamérica (promedio de 50 % para 2018). No solo tenemos los dos males, informalidad y desempleo, sino una de las tasas más altas de trabajadores por cuenta propia, es casi el doble de la que registra para América Latina, por los altos costos del mercado laboral formal y por la baja productividad de algunos perfiles”, explicó Fernández.

Ante este panorama, Fedesarrollo aconseja implementar una serie de reformas que hagan al mercado laboral colombiano más resistente a choques futuros y que lo preparen, de paso, para enfrentar tendencias a largo plazo, pues, contrario a lo que se creía, cabe la posibilidad de que los cambios que provocó la pandemia no se corrijan del todo y ciertas dinámicas se mantengan hacia adelante, como cuando apareció la automatización en 2012.

Con el fin de generar empleo de calidad, el Centro de Investigación sugiere cambios puntuales como bajar el piso mínimo de cotización (hoy fijado con el salario mínimo), reducir los impuestos a la nómina, flexibilizar el salario mínimo y reconsiderar el pago de aportes que no generan los beneficios esperados (como las cajas en compensación en las zonas rurales) y terminan siendo impuestos.

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