Más de un lustro lleva el venezolano Luis Javier Sanz, profesor de Finanzas y Empresarialismo en el Incae (la escuela de negocios más importante de América Latina), estudiando las dificultades de las pequeñas y medianas empresas (pymes) para sobresalir en el contexto regional.
En diálogo con El Espectador, explicó por qué se debe pasar de la eficacia a la innovación.
¿Cuál es la principal dificultad para las pymes de la región?
Cuando uno le pregunta a un emprendedor cuál es su problema más grande, responde que el financiamiento. Pero tenemos que entender que el crédito bancario no es la única solución de financiamiento posible ni es la mejor. Porque una empresa cuando inicia no es bancarizable. Y es así en todas partes del mundo, no es exclusivo de la región. De hecho, muchas compañías arrancaron con préstamos personales.
Lo que se debe hacer es recurrir a otros eslabones en la cadena de financiamiento, como los ahorros personales, la familia, los amigos y los financiadores ocasionales (ayudas gubernamentales o incubadoras de empresas). También hay que centrarse en una figura poco conocida en América Latina: los inversionistas ángeles.
¿Quiénes son?
Inversionistas individuales. La mayoría están entre 45 y 60 años, son hombres con estudios universitarios y, por lo general, han sido empresarios, gerentes exitosos en una etapa de consolidación de su vida que buscan proyectos complejos, donde haya un tipo de innovación. Y buscan emprendedores preparados, preferiblemente con estudios universitarios y experiencia profesional.
¿En qué países funcionan?
La red de ángeles más efectiva de la región se encuentra en Chile, ‘Los Ángeles Sureños’. Y es una experiencia que le podría servir a Colombia. En cuanto a incubadoras de nuevas empresas, Colombia está mejor: el Sena está haciendo un gran trabajo en esta labor.
¿Colombia ofrece ventajas para estas inversiones?
La gran ventaja es su sistema pensional. Cuando uno busca a los principales proveedores de los capitalistas de riesgo en mercados desarrollados como EE.UU. y Europa, son los fondos de pensiones. Y Colombia fue de los primeros países en América Latina en permitirles inversiones en fondos privados.
¿Cuál es el potencial de las empresas colombianas?
El país tiene uno de los capitales humanos más interesantes de la región. Pero el verdadero dilema está en pasar de una sociedad educada a una economía basada en el conocimiento.
¿Cómo se puede lograr?
Hay que trabajar más en educación: brindarles una visión de negocios a las carreras técnicas, que les permitan, tras una experiencia de trabajo, posicionar su saber-hacer. También son ideales las sinergias entre universidades y empresas para desarrollar investigaciones que creen valor económico.