El pacto nuclear alcanzado entre Irán y el P5+1, y que solamente se refrendará si esa república islámica cumple con unos compromisos y sanciones impuestas, representa un nuevo golpe para el sector petrolero mundial. (ver “El acuerdo en perspectiva”, p. 26).
En seis meses será liberada una producción diaria de 500 mil barriles al mercado internacional, sumándose a los más de tres millones de sobreoferta existentes, una de las consecuencias de la caída de los precios desde septiembre.
El expresidente de la OPEP René Ortiz le dijo a El Espectador que “Irán regresaría a un mercado sobreabastecido. Los miembros de la OPEP con una posición de market share, todos quieren mantener su cuota de mercado. En los últimos seis meses el precio del barril ha estado entre US$50 y US$60, pero ahora corre el riesgo de ubicarse por debajo de los US$50, pues cuando la producción de Irán se comercialice en forma es posible que el precio se debilite aún más”.
Posiblemente los efectos en el corto plazo no se sientan o más bien los mercados ya se habían anticipado, razón por la que los precios cayeron cerca de US$5 en las últimas semanas. “El incremento de la producción mundial se dará en el mediano plazo, pero los mercados ya se habían anticipado y eso explica la caída de los últimos días. A Colombia le impacta porque es el principal producto de exportación y si lo que vende lo vende más barato, pues va a recibir menos dinero. La caída más fuerte debe ser en el Brent, porque Irán está cerca de Europa, el WTI no necesariamente se verá afectado, explicó el economista jefe del Citi en el país, Munir Jalil.
Las restricciones impuestas a Irán, por las que su producción petrolera estaba atrapada, cumplirán diez años. Esto explica por qué su infraestructura energética es, quizás, obsoleta y haría que la recuperación de su capacidad extractiva hacia los niveles de 1978, cuando contaban con más de seis millones de barriles diarios, se demore un par de años.
En el futuro más inmediato el crudo “made in Irán” llegará a países del este como India y China. Según el experto en petróleos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Ramón Espinasa, “sin duda, en la medida en que Irán, que tiene medio millón de barriles cerrados por las sanciones, produzca y comercialice, va a generar un debilitamiento al precio actual, pero se va a mantener entre US$55 y US$65 este año. Su producción estará orientada a los países del Este y podría desplazar cargamentos de Venezuela y Colombia”, advirtió.
Predecir los precios se está convirtiendo en una tarea cada vez más titánica para los analistas. Por ahora, Jalil pronostica que en unos dos años se podrá saber realmente la manera como el país de Medio Oriente puede influir en el comportamiento de este sector.
Es probable que con la firma final del acuerdo se abran las puertas a empresas foráneas para que hagan inversión extranjera directa para desarrollar la capacidad de Irán. “Debe haber el entendimiento para la apertura de compañías de Estados Unidos, de Francia e Inglaterra”, manifiesta Ortiz.
Jorge Bendeck, ingeniero de petróleo de la Universidad Nacional y exvicepresidente de Ecopetrol, dice que Irán “tendrá que conquistar nuevos clientes y eso lo va a hacer bajando el precio de su barril, que eso sí lo pueden determinar ellos. Los descuentos serán una de sus estrategias”.
Si el petróleo iraní llegará a Estados Unidos o no –lo que debe preocupar a la industria colombiana, pues es su mayor comprador–, pone en dos extremos a Espinasa y Ortiz: el primero dice que a ese país no está interesado en el hemisferio occidental, mientras el otro asevera que el año pasado ya llegaron 200 mil barriles desde el Medio Oriente.