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José Vélez, sin paradigmas

El presidente del Grupo Argos lideró el proceso de transformación de la empresa cementera en un conglomerado exitoso a través de la comunicación.

22 de noviembre de 2015 - 09:00 p. m.
José Alberto Vélez, presidente del Grupo Argos. / Cortesía
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Cuando José Alberto Vélez llegó al grupo Argos, en 2003, encontró ocho compañías que trabajaban por separado y tenían inversiones en distintos sectores. Colombia consolidaba su ruta de apertura económica y eso significaba apremios pero también oportunidades. Así que, en su condición de presidente de la cementera, empezó su transformación focalizando el negocio hacia la misión de posicionarlo en el extranjero. Inicialmente diseñó una estrategia de fusión de compañías con objetivos comunes. Las bases: la comunicación y las relaciones humanas. En sus palabras, “teníamos que construir una empresa sostenible en tres dimensiones: social, económica y ambiental. Se logró con seres humanos comprometidos”.

Llegaba de dirigir la aseguradora Suramericana, donde tuvo un mentor de lujo: el empresario Nicanor Restrepo Santamaría, quien le enseñó cómo ejercer liderazgo y la importancia de las alianzas. Se conocieron a finales de los años 60 en la Facultad de Minas de la Universidad Nacional. Él como profesor y Vélez como su alumno. Desde entonces, Restrepo influyó en su pensamiento y forma de actuar. Su primera experiencia se dio cuando Restrepo fue nombrado gobernador de Antioquia en 1983 y le permitió conocer de administración pública y relaciones políticas. “Pero sobre todo, aprendí de su preocupación por el ser humano. Fue un privilegio que marcó mi vida. Puedo decir que tuve la fortuna de ser formado por Nicanor Restrepo”, resalta orgulloso.

Después fueron casi veinte años juntos en Suramericana. Por eso, cuando Vélez tomó las riendas de Cementos Argos y emprendió el proceso de fusión de compañías, ya tenía claro el primer paso: crear sinergias con un equipo humano comprometido y talentoso. Aunque descubrió sustanciales valores económicos, también había ocho sindicatos y una historia compleja en el sector. Entonces tuvo claro que el tema laboral era primordial. Además prevalecía un modelo de liderazgo de carácter coercitivo que debía cambiarse. Según Charles Muller, investigador de Inalde Business School, “en los procesos de negocia ción la confianza es determinante para lograr rentabilidad en una organización”. Ese fue precisamente el camino elegido por el presidente de Argos.

Empezó a conversar con los distintos líderes sindicales y tomó más de un año analizando cómo debía desarrollarse la integración y cuáles los acuerdos que cada quien debía cumplir. Después del diálogo claro y franco, se firmó una convención colectiva. Luego se seleccionaron los mejores procesos de cada cementera y, gracias al acuerdo, en 2005 se concluyó una fusión que tuvo un itinerario concreto: primero las compañías, después las administraciones y finalmente lo legal. Según Sergio Osorio, vicepresidente administrativo y de gestión humana del Grupo Argos, quien vivió todo el proceso, “se construyó una visión común. El presidente José Alberto Vélez tuvo la capacidad de proyectarnos y expandirnos dejando los paradigmas a un lado”.

Después se puso en marcha una estrategia internacional. Se unificó el producto, se fortaleció la marca, se identificaron oportunidades y comenzó la tarea de posicionarse en otros países. La idea común fueron conversaciones propositivas en todas las dependencias, con personas de distintas edades y géneros. “Me gusta mucho la diversidad y que las decisiones se tomen en equipo”, resalta el empresario. Se contactó una banca de inversiones para conocer las mejores empresas de concreto en Estados Unidos y así, por ejemplo, surgió la compra de Saudon Star Company. Hoy, Argos es el líder del concreto y el cemento en el sur de EE.UU. “Camiones verdes, con placa americana, entregando cemento colombiano en las obras. Fue increíble, rompimos el miedo”, indica el presidente del Grupo Argos.

De manera paralela, la transformación de la cementera y la consolidación del Grupo Argos en sectores energético, portuario, minero o inmobiliario tuvieron en la última década a un líder esencial: José Alberto Vélez. Un antioqueño de pura cepa, el mayor de cuatro hermanos e integrante de una familia donde aprendió los valores que hoy caracterizan su trabajo: el diálogo y el respeto a la diversidad. Por eso está convencido de que esa es también la fórmula para impulsar procesos sociales, promover integración regional y construir una mejor Colombia. En la actualidad orienta un equipo de más de 12.000 personas, a quienes reconoce como su fuente de inspiración. “Aprendí de los que me rodearon, asumí tareas con empeño y he vivido intensamente, sin rencores, comprometido con la gente”, concluye.

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