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“La construcción debe movilizar la economía este año”: Cemex Colombia

Carlos Jacks, presidente de Cemex Colombia, dice que el país pasa por un momento difícil, que se volvió petroleodependiente sin ser petrolero y tiene que corregirlo, lo que va a significar un esfuerzo fiscal importante.

26 de febrero de 2016 - 10:36 p. m.
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El año 2016 será para recordar. Empezó con una inflación históricamente alta, un dólar por las nubes, un crecimiento económico a la baja, un barril de petróleo en un precio impensable, un Gobierno recortando billones del presupuesto nacional y ajustando las cuentas macro y, además, con llamados de atención de las calificadoras de riesgo para el país. Comenzó siendo un año difícil y, como se proyecta, no tiene planes de cambiar. Por eso, en medio de la caída de la renta petrolera, sectores como el de la infraestructura y la vivienda se proyectan como la salvación. Carlos Jacks, presidente de Cemex Colombia, una de las empresas proveedoras de materia prima para esos dos sectores, habla de lo que se le viene al país en materia tributaria, de lo que significará el ajuste fiscal y de, incluso, la conversación abierta que, dice, tienen los empresarios con el Gobierno en materia de paz.

La Superintendencia de Industria y Comercio está próxima a culminar la investigación por un supuesto cartel del cemento en la cual ustedes están involucrados. Está cerca de salir el fallo. ¿Cuál es su posición al respecto?

Reitero lo que hemos dicho siempre: este es un sector altamente regulado y la Superintendencia, como otras entidades, están haciendo su trabajo, que es bienvenido. Sin embargo, sentimos que en esta presunción de algún comportamiento anticompetitivo hemos demostrado por mucho que hemos competido fuertemente durante los últimos cuatro años: pasamos de tener 19 plantas de concreto a tener 70, abrimos 220 ferreterías, cambiamos el nombre y la presentación de todos los productos, pasamos de tener cinco minas a administrar 68 minas de agregados, pasamos de cuatro plantas de cemento a seis, doblamos la flota de transporte tanto de concreto como de agregados y de cemento, pasamos de estar presentes en once ciudades a 31, y así podemos seguir. Éramos 1.800 y ahora somos 3.000, y si eso no es competir, entonces no sé.

¿Cómo está Cemex hoy?

Francamente bien, y eso por la evolución de los últimos cuatro años. Estamos en una situación favorable con un negocio mucho más completo y mejor distribuido en el país, con ofertas mucho mayores para los clientes que atendemos. Este año es interesante por su coyuntura. Estamos en un sector privilegiado porque lo está utilizando como contracíclico para todo lo que está ocurriendo a nivel externo, pero también ante la coyuntura fiscal que seguramente pondrá tasas de interés más altas, pues seguramente tendrá el reto de lograr los financiamientos que requiere para hacer las obras.

Este es el año de despegue de obras 4G. ¿Cuál es la oportunidad que tienen con concretos y agregados?

Tiene razón, es el año del inicio de la infraestructura. Seguramente tendremos la primera ola de 4G ya en construcción, la segunda terminando los cierres financieros, y nosotros estamos buscando tener una oferta más allá del cemento, el concreto y los agregados. Queremos ofrecer elementos prefabricados de concreto y estamos ofreciendo el diseño de algunos tramos para hacer la pavimentación en concreto y también la colocación del pavimento.

El año pasado, en noviembre, el Gobierno lanzó el Plan Maestro de Transporte Intermodal. Lo hizo con bombos y platillos. Pero pareciera que se quedó en el papel.

Pues el plan tiene esa intención, no quedarse en el papel. Como sector tenemos que insistirle al Gobierno para que lo adopte y le dé continuidad. Fue un plan desarrollado a raíz de un pedido de la Vicepresidencia y eso le da fortaleza, pero como es a 20 años, requiere del compromiso del Estado para que sea la hoja de ruta a futuro. Ejemplo: Chile y México, que lo tienen, y cada Gobierno con independencia, más allá de la transacción partidista, lo respeta y lo sigue como lo que hay que hacer. Eso le faltaba a Colombia. Por fortuna se desarrolló. Ahora el secreto está en que no quede en el papel.

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Ustedes son uno de los cinco generadores de carga más grandes del país. ¿Qué es lo que más están moviendo?

Movemos materias primas, piedra caliza, mineral de hierro, carbón, los productos terminados: cemento, concreto y terminados. Son 20 millones de toneladas anuales y recorremos 150 millones de kilómetros. El Plan Maestro de Transporte trata de organizar de forma eficiente el crecimiento del país con base en cómo van a crecer la población y el intercambio entre las regiones, por eso propone alternativas de transporte más allá de las carreteras. De allí la importancia de un plan de estos para una empresa como esta, porque el costo logístico, como ya lo han escuchado, es muy caro. Si se va de España a Cartagena, va a costar una sexta parte de lo que vale Cartagena a Bogotá, cuando la distancia es una sexta parte. Eso es absurdo.

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A pesar del freno en la economía, las cifras de licencias de construcción son positivas. ¿Ahí está la salvación para el país este año?

La construcción debe ser el sector que más movilice la economía en 2016. De eso no tengo la menor duda. De infraestructura ya hablamos. En vivienda se dará la movilización, a través del impulso que da el Gobierno con incentivos a la vivienda social. Hay que estar atentos porque las tasas de interés van a comenzar a subir, y eso afecta al potencial comprador de esa vivienda. También hay que estar atentos al desarrollo de la inflación. Hay incentivos desde el PIPE 2.0 y otros que deben impulsar. Los estratos medios y altos tendrán un menor dinamismo que en los años anteriores, pero el medio y el medio bajo deben impulsar.

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Colombia se está volviendo un país en el que es difícil operar: por impuestos, por el dólar, por la inflación y por el crecimiento. ¿Qué dicen las directivas de Cemex afuera sobre el país?

Colombia está atravesando por una coyuntura compleja que no le es ajena a otros países, y eso se debe a la caída del precio de las commodities, la desaceleración del crecimiento en China, el superdólar y el estrés fiscal. México y Brasil con otros ingredientes, pero también. Sin embargo, Colombia tiene varias cosas positivas y así es como lo vemos nosotros. Este es un país que institucionalmente es muy respetuoso de sus leyes, entidades y reglamentos; probablemente de los que más lo son en América Latina. Es un país responsable en manejo económico. Tiene un potencial enorme: la mitad de su población tiene menos de 30 años. Y eso para cualquier sector productivo o de servicios es una oportunidad enorme. Además, están ad portas de firmar la paz. Eso será positivo para el país. Que transita un momento difícil, sí; que se volvió petroleodependiente sin ser un país petrolero y tiene que corregirlo, sí; que le va a significar un esfuerzo fiscal importante, sí; pero tiene una tradición que lo avala en que va a tomar las decisiones correctas. Difíciles, pero correctas.

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Hablemos de impuestos. El año pasado les tocó el impuesto a la riqueza, que va hasta 2018. ¿Cuál es su visión de la reforma tributaria estructural y qué piensa de la cantidad de impuestos que deben pagar en Colombia?

En materia fiscal, si se agregan todos los tributos y contribuciones que se hacen desde el ámbito local hasta el nacional, se puede llegar a tener una de las tasas más altas de América Latina. Eso es el 75% si se agrupan. Y eso hace que el país no sea muy atractivo y muy competitivo. Segundo, hay una baja contribución fiscal como porcentaje del PIB, que es casi la mitad si se compara con los países de la OCDE, y la razón es que la base tributaria es pequeña y hay mucha evasión. Por ejemplo, México: el 55% de los impuestos que se recaudan vienen de las personas y el 45% de las empresas. En Colombia es al revés, y del 55% que contribuimos las empresas en Colombia, prácticamente el 80% descansa en el 20% de las compañías. Hay una altísima concentración y eso se debe repartir equitativamente, ampliando la base y evitando la evasión. El reto es grande. Hay un buen trabajo de la comisión de expertos como insumo para la discusión. Pero las empresas ya no soportamos. Esa discusión será compleja porque el déficit de este año, de acuerdo con el presupuesto, es 3,6% del PIB, dentro de un marco fiscal de mediano plazo con petróleo a US$60, lo cual es ajeno a la realidad. Si se ajusta, ese déficit es mayor. Entonces, si se especula, lo que debe recaudar esa reforma tributaria es entre uno y dos puntos del PIB en los próximos dos años, y eso es mucha plata. Ahí es donde está el reto.

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Estamos en tiempos de poca agua, problemas de energía y escasez de gas. ¿Cómo se golpea la industria en ese escenario?

Nosotros, por fortuna, generamos el 74% de nuestras necesidades energéticas. Sólo necesitamos conseguir el otro 26%, y lo haremos con mucha anticipación y de manera activa en el mercado. Constituimos una empresa que se llama Cemex Energy, que participa directamente en el mercado eléctrico comprando y vendiendo. Y sí, nos ha afectado como a todos, pero tratamos de ser prevenidos adelantándonos y cerrando contratos antes para evitar volatilidades como esta.

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La inflación cerró en 6,77% el año pasado. Y todo subió comenzando este. ¿El cemento también?

El año pasado hicimos ajustes al precio. Lo necesario lo cubrimos.

¿Y de cuánto fue?

Dependiendo de la zona del país y de la dinámica del mercado, pero hubo desde el 5 o el 8% hasta el 15%, dependiendo de la zona.

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En tiempos de paz, ¿qué aporte como empresario le haría al país en el proceso de reconciliación?

Tenemos tres personas que son desmovilizados trabajando en la empresa desde hace un tiempo. Trabajamos con las autoridades en ello, y en la medida que tengamos oportunidades, se las damos. El sector privado tiene una responsabilidad en ese aspecto y es importante que se articule bien con el Estado. Vamos a apoyar, no sólo dando empleo, también organizando comunidades, porque ya lo hacemos donde operamos. El sector privado tiene que buscar más allá de iniciativas particulares como empresa. Debe haber unas gremiales para proponerle al Estado y ayudarlo en el proceso.

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¿Y eso ya lo han hablado con los gremios?

Lo hemos hecho como gremios y lo hemos transmitido al Gobierno. Es una conversación que tenemos abierta. Hay algunos temas más desarrollados que otros, como el de tratar de organizar los accesos de las vías secundarias y terciarias y cómo utilizar a la gente que estaba involucrada en el proceso. Hay mucho camino por recorrer. Hoy participamos en la junta de Reconciliación Colombia y no es algo que no se haya discutido y abordado. Hay que hablarlo más en los siguientes meses.

Por Edwin Bohórquez Aya

Comunicador social-periodista. MBA Inalde Business School. Premio Iberoamericano de Periodismo Económico IE Business School, Madrid (España). Premio a Mejor trabajo periodístico de Analdex, categoría prensa EBohorquez_EyL ebohorquez@elespectador.com
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