Los últimos 30 años de Carmiña Ferro Iriarte han transcurrido en los pasillos y oficinas del Helm Bank. Sólo un año después de graduarse como abogada de la Universidad Javeriana (en 1980), ingresó a laborar en el área jurídica de esta entidad, que antes se denominaba Banco de Crédito.
En tres décadas en esta compañía ha logrado escalar posiciones. En 1990 llegó a la Vicepresidencia Administrativa, en 2000 a la Vicepresidencia Ejecutiva de Finanzas y desde marzo de 2003 se convirtió en la presidenta del Helm Bank, para sus operaciones no sólo en Colombia, sino en Panamá y Gran Caimán.
Pero allí no paran sus cargos directivos, pues Ferro también preside la junta directiva de la Asociación Bancaria y las juntas ejecutivas de las cámaras de comercio Colombo Americana y Colombo Británica.
En su equipo de trabajo es reconocida como “una excelente líder, respetuosa de los demás y clara en sus conceptos”. Esa claridad la expresa cuando insiste en que la condición de mujer no ha sido un punto a su favor a la hora de administrar un banco. “Las habilidades para manejar empresas financieras están relacionadas más con el liderazgo, talento y preparación de quienes las dirigen, que con un tema particular de género”, insiste.
Agrega que es importante tener en cuenta que las formas de dirigir, liderar y gerenciar de hombres y mujeres pueden ser distintas, pero claramente se complementan. “Por lo tanto, es muy conveniente contar con un equipo gerencial compuesto por hombres y mujeres, combinando las fortalezas de cada género”.
Para sus amigos, como Édgar Alberto Mora, quien además es vicepresidente ejecutivo corporativo del Helm Bank, Ferro Iriarte “reúne todas las características que debe reunir un líder moderno. Es integral, en todo el sentido de la palabra, como amiga, como jefa o como presidenta de una empresa tan importante”.
Entre sus principales logros destaca haber transformado el concepto bancario en el país por medio de la estrategia branding, consistente en llegarles a los clientes y usuarios “con una propuesta más cercana, eficiente, y descomplicada, la cual ya muestra unos resultados muy positivos”, resalta la propia Ferro.
Cuando se le indaga por los mecanismos para lograr que un mayor número de colombianos se bancaricen, indica que es vital el concurso del sector privado y público, “en el cual la innovación, utilización de canales alternativos y educación financiera son, entre otros, aspectos a profundizar”.
Por sus logros es considerada una de las mujeres más influyentes del país, pero ese rótulo no la trasnocha, y aunque es reservada en cuanto a su vida personal, es de público conocimiento que su momento de mayor tranquilidad es cuando comparte con sus seres queridos. Está casada con Carlos Serrano, con quien tiene un hijo, Eduardo. Entre sus principales aficiones se destaca la práctica del golf y la equitación, ojalá dentro de un plan familiar.