El Producto Interno Bruto del sector de las telecomunicaciones ha crecido entre 2002 y 2008 a un promedio del 8,92%, mientras que la economía en general lo ha hecho a un promedio de 5,09%.
Por esa razón, y teniendo en cuenta que desde 2005 se inició un proceso de aceleración en la masificación de la telefonía móvil y la banda ancha, el Gobierno espera que en 2009 se mantenga esa tendencia, y ante un crecimiento agregado de la economía del 4%, se prevé un crecimiento alrededor del 9,04% para el sector, porcentaje que puede variar teniendo en cuenta la incertidumbre de los mercados mundiales.
Y es que a pesar del optimismo del sector, la crisis económica puede afectar los patrones de consumo de tecnologías de la información y las comunicaciones por parte de los ciudadanos y las empresas. Asimismo, la estrechez del mercado financiero nacional e internacional puede afectar las posibilidades de financiamiento para proyectos de inversión en TIC desde la perspectiva de la oferta (proveedores) y de la demanda (consumidores finales y empresarios).
Según la ministra de Comunicaciones, María del Rosario Guerra, estos factores combinados podrían llegar a tener algún impacto negativo sobre los flujos de ingresos operacionales de los proveedores de redes y servicios de telecomunicaciones.
No obstante, dada la evidencia internacional de que las telecomunicaciones en el mundo han pasado de ser considerados bienes de lujo a ser productos básicos y esenciales, el impacto puede ser moderado. Por eso el Ministerio de Comunicaciones considera que “si se toman las medidas adecuadas para mitigar el efecto de la crisis financiera global sobre el sector TIC, este último puede convertirse en un factor mitigador de los efectos nocivos de dicha crisis sobre otros sectores”.
De otra parte, la inversión del Gobierno Nacional en telecomunicaciones sociales se incrementará en un 64% para el próximo año y tanto la inversión pública como la privada son motores del crecimiento del sector.
De cualquier modo, el Gobierno descarta la posibilidad que se repita un crash mundial del mercado de telecomunicaciones, como sucedió a finales de los años 90.
Hay que resaltar que la tasa de cambio, que se prevé continuará devaluada en 2009, generará efectos de dos tipos en el sector. El primero, de carácter positivo, que es el favorecimiento de la inversión extranjera directa, y el segundo, negativo, se debe a que la devaluación del peso encarece las operaciones de endeudamiento externo y la compra de equipos de infraestructura y de terminales.
Así las cosas, la agenda del sector para 2009 girará en torno al proceso de migración hacia el estándar internacional de telecomunicaciones móviles, la aprobación del proyecto de ley de tecnologías de la información y las comunicaciones y la ejecución del Plan Nacional de TIC.