Si un cerebro, el de un financiero, por ejemplo, quisiera fugarse a otro país en busca de mejores oportunidades laborales, podría fijarse en los indicadores de crecimiento salarial de las industrias para tomar una decisión. Podría mirar un país como Estados Unidos, donde el incremento de salarios en los sectores que requieren habilidades más especializadas, como las suyas, va más rápido que el de las industrias menos complejas.
Esta persona pensaría que es un buen lugar para asentarse, pues sus habilidades se pagan cada vez mejor, seguramente porque tienden a escasear. Pero al disminuir el zoom se puede concluir que Estados Unidos es un país en donde hay un déficit de mano de obra para los sectores específicos, los salarios de las personas calificadas están creciendo más rápido que los del resto y, en consecuencia, hay una brecha de remuneración que está engordando.
A este tipo de conclusiones es posible llegar al echar un vistazo al Índice Global de Habilidades, una suerte de barómetro del mercado laboral que consolidó por tercera vez Hays, la firma experta en reclutamiento, en alianza con Oxford Economics. La radiografía del ecosistema para los talentos se hizo con 31 países. Colombia figura allí por primera vez.
El índice, que se construye a partir de, entre otras cosas, información de fuentes públicas de los países, mide siete indicadores; seis en el caso de Colombia, por falta de datos. Se evalúa en una escala de 1 a 10, en la que a mayor número en el barómetro, mayor presión en el indicador respectivo.
El país salió bien librado en presiones salariales, con 4,8 y 3,4 en el total y las industrias especializadas, respectivamente. La brecha salarial, si bien existe, no se está expandiendo, o por lo menos no rápido.
Sin embargo, el indicador concluye que “Colombia está experimentando una escasez en el número de trabajadores que están disponibles para unirse a la fuerza laboral”, debido a una densa participación en el mercado, indicador que se ubicó en 8,6.
Además, aun con una tasa de desempleo cercana al 10%, hay vacantes en Colombia que no se pueden llenar. Para Duarte Ramos, director de Hays Colombia, esto deriva de una falta de capacitación y de que hubo personas y empresas que no se prepararon para una revolución tecnológica que está ocupando empleos con máquinas y automatización.
Al respecto, en una entrevista reciente con El Espectador, Lorenzo Ruiz, director de la investigación de salarios de la Federación Nacional de Gestión Humana, aseguró que “las empresas necesitan personal calificado, pero ese personal en Colombia es muy poco”, y que el camino que se debe seguir es potencializar el recurso humano a través de la capacitación.
El país también se rajó en la flexibilidad del mundo laboral. Para Hays, la mano de obra en Colombia es cara porque hay, por ejemplo, altos costos parafiscales. Eso resulta en que haya vasta vinculación informal de los trabajadores: la mitad de la fuerza laboral en la región tiene un contrato precario o informal.
Colombia se ubicó en el umbral de lo que se podría considerar como un alto indicador de presión en la educación: cuanto mayor sea el puntaje (la presión), menores posibilidades tiene el sistema educativo de generar un robusto y sólido cuerpo de talento.
El puntaje promedio de Colombia fue de 6,0, mientras el de Brasil fue de 5,4 y el de Canadá 5,6. Estados Unidos obtuvo 6,3; Chile, 5,2, y México, 5,8.
Ramos hace tres recomendaciones para el país. En primer lugar, una inversión constante de todos los actores en formación continua: idiomas e informática, entre otros. E, incluso, motivar estas conductas reduciendo cargas fiscales a las empresas que asuman la tarea.
Ante esto, Luis Ernesto Gómez, director del Servicio Público de Empleo, asegura que “el Gobierno es consciente de que hay vacantes que no se llenan”. Esto, por dos razones: no hay la capacitación necesaria o no ha habido un puente que conecte la vacante con la persona indicada. Para lo primero, el Gobierno tiene destinados cerca de $200.000 millones anuales para formación en habilidades y competencias, como la informática. Para lo segundo fue creado el Servicio Público de Empleo (SPE), que mensualmente entrega un informe sobre las vacantes del mercado laboral.
Ramos propone, además, flexibilizar las políticas de inmigración para poder llenar los vacíos en la áreas para las que no hay talento. Para él, esto no es un contrasentido del punto anterior, sino un complemento.
Gómez, por su parte, piensa que es “prematuro creer que no hay la mano de obra disponible”, pues el SPE, que consolida información de demanda y oferta laboral que no se conocía, fue creado hace cerca de un año. “El 85% de los trabajadores nunca ha buscado trabajo formalmente”.
Por último, el director de Hays Colombia recomienda incentivar el ingreso a programas como ingeniería, pues en la región se ve una tendencia hacia las ciencias humanas que, según Ramos, el mercado no está en capacidad de acoger. Regular la cuota de estudiantes o de egresados es una de las soluciones propuestas.
Gómez dice no estar de acuerdo con las cuotas “porque son inflexibles. La gente estudia cosas que no le sirven porque no sabe qué le sirve”. De nuevo, porque no hay información. “El mercado laboral funciona bien siempre y cuando haya información”.
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