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La hora de la propiedad “personalizada”

Manuel Guillermo Estrada Flórez es un hombre poco convencional. Es alto, flaco, de pelo rubio y largo, amante de la ciudad y del país, y caprichosamente exitoso. Esto obedece a que su mayor anhelo, por ejemplo, no es trabajar exclusivamente para edificar un patrimonio, sino para acumular satisfacciones.

01 de mayo de 2008 - 08:12 a. m.
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Como gerente general y socio de la firma EJM Ingenieros y Arquitectos, le apasiona construir planes de vivienda y trabajo para atender demandas pocas veces cumplidas. Por eso, su estrategia gira alrededor de la propiedad personalizada. “En nuestra firma, siempre nos han llamado la atención los proyectos específicos, para gente específica”.

De cierto modo, el acople con lo esencial es un reflejo de su forma de vida. Aunque está casado con una francesa, nunca se dejó llevar por la tentación de vivir en Europa. “En cierto momento, pasamos unas vacaciones largas en Perigeaux, entre Limoges y Burdeos, al sudoeste. Traté de imaginarme cómo sería mi futuro allí y me di cuenta de que siempre me iba a sentir extranjero. No soy de allí y me hubiera costado enorme dificultad expresar mis sentimientos y emociones. Nací en Bogotá, y aquí sobrevivo con facilidad y me comunico con todo tipo de personas, sin entrar en explicaciones”.

Contrariando el gusto por lo local, lo cité en el restaurante mediterráneo Donde Gilles, cerca del Parque de la 93, porque ofrecía un menú especial de platos de Burdeos, ciudad localizada a dos horas del lugar de nacimiento de su esposa. Y como buen apasionado por la buena mesa, no lo descartó. Por el contrario, disfrutó cada bocado mientras hablábamos de su modelo de construcción no convencional para nichos específicos.

EJM Ingenieros y Arquitectos dedica su tiempo y talento a rubros impensables en otras compañías de prestigio, como la construcción de viviendas temporales para desplazados y víctimas de catástrofes naturales. “Nuestros clientes son organizaciones no gubernamentales, y algunas dependencias del Estado, que se preocupan por estas carencias. Y aunque no se trata de soluciones definitivas, sí están concebidas para que la temporalidad no sea inmediata”. La verdad es que tanto los desplazados como las víctimas de los desastres pasan más tiempo del previsto bajo estos techos. “Entonces hay que garantizarles un mínimo de dignidad”.

En la misma línea, Estrada y sus colegas desarrollaron el proyecto Casa Tapiada, en el antiguo barrio de La Candelaria, en Bogotá. Se trató de un edificio de 15 modernos y luminosos apartamentos, localizados dentro una vieja casona del sector. Los compradores fueron profesores universitarios, publicistas, ciudadanos extranjeros y parejas que valoran la historia y tradición del vecindario. “Nuevamente, aquí se trataba de gente con deseos y aspiraciones específicas, que no encontraban nada interesante en la oferta residencial del resto de la ciudad”.

Pero su mayor emprendimiento hasta la fecha se llama Vivenza, un proyecto donde mezcla la oferta de residencias exclusivas para adultos mayores y otras para familias con niños, en una extensión de seis hectáreas. A diferencia de las casas tradicionales para personas de la tercera edad, en Vivenza se mantiene un contacto permanente, si se quiere, con personas de otras edades y otras expectativas de vida. Aunque los adultos mayores viven en un entorno de club (en 60 apartamentos y 20 villas, con características especiales), reservado para ellos, no se sienten apartados. Pueden moverse

libremente por las zonas verdes, en un ambiente campestre libre de tensiones y contaminación. “La clave es que nadie puede concebir la vida en aislamiento y soledad”, dice Estrada.

La idea surgió del trabajo realizado por EJM Ingenieros y Arquitectos para una comunidad de religiosas, que le pidió a la empresa construir una casa de retiro para las monjas de la tercera edad. “En el ejercicio aprendimos una valiosa lección sobre la forma como estas personas se imaginan los estadios de la vida y sobre cómo se preparan para asumirlos. Los demás mortales tendemos a rechazar la llegada de la vejez y nos negamos a buscar las mejores condiciones para vivirla”.

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Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en Bogotá existen cerca de 40.000 hombres y mujeres, mayores de 55 años, pertenecientes a los estratos 5 y 6. “Son personas que están llegando a un punto ideal, porque cuentan con muy buen estado de salud, disponen de mayor tiempo libre y poseen los recursos económicos para dedicarse a descansar y disfrutar. Y esto es algo que encontrarán en Vivenza”. Pero Estrada admite que, desde el lanzamiento del proyecto, ha transcurrido algún tiempo antes de que la gente entienda la validez del concepto. “Proyectos similares existen desde hace mucho tiempo en Europa, Estados Unidos y otros países de Latinoamérica”.

La idea es que las personas mayores vivan en apartamentos independientes, unidos bajo un mismo concepto de espacios comunes, que incluyen piscina, sauna, jacuzzi, canchas de tenis y múltiples salones para practicar ejercicio y recibir clases de historia, yoga o pintura. Disponen de vehículo para desplazarse a la ciudad o a clubes cercanos, con los cuales se han firmado convenios para la práctica de golf y otros deportes. La cercanía de las casas familiares permite a grupos de tres generaciones vivir juntos en la misma zona, “pero no revueltos”. Adicionalmente, el proyecto involucra un centro comercial, con énfasis en tiendas de productos naturistas y gourmet, lo mismo que en cafés y librerías. Y agrega que el lote se eligió por sus excelentes vías de acceso y su cercanía a centros clínicos de alto nivel. En total, Vivenza ha exigido una inversión de 50.000 millones de pesos.

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Ante las peticiones de extenderlo a otras regiones, Estrada dice que, además de Vivenza Chía, se están analizando dos proyectos más: uno en Cartagena, y otro en una zona cálida, cercana de la capital. “Estamos convencidos de que estos planes deben existir en todos los estratos y en todos los climas”.

Más que casas y apartamentos, Estrada dice estar enfocado en soluciones integrales de vivienda para las familias y las personas modernas.

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Otros proyectos en camino son, por ejemplo, edificios de oficinas para abogados o arquitectos, y estudios de arte para gente creativa. “Las necesidades específicas de una comunidad no pueden atenderse con propuestas globales. Todo avanza hacia

los servicios especializados: desde las comunicaciones y la salud, hasta el transporte. Y la construcción de vivienda no puede ser la excepción”.

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Quién es

Manuel Guillermo Estrada Flórez egresó de la Escuela Colombiana de Ingeniería. Ha sido miembro de la junta directiva de Camacol desde 1991. Entre sus trabajos figuran la remodelación de la Biblioteca Nacional de Colombia, la segunda etapa del Planetario Distrital y la modernización del centro de recursos de la Embajada de Francia, entre otros.

Muy personal

Le gusta caminar y montar en bicicleta de montaña. La cocina le entusiasma y, cada cierto tiempo, revuelve buenos ingredientes “y me salen cosas buenas”. Desde joven es melómano: le gustan el jazz, la salsa y el son cubano.

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El menú

Ensalada de champiñones con mollejas de pato, jamón serrano y paté. Tallarines con langostinos en su salsa y steak de res asado al vino tinto, con echadotes. Como acompañante, bebimos un Château Semolon, a base de Cabernet Sauvignon y Merlot. De postre, unos profiteroles miniatura y una taza de café negro.

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