El presidente del Banco Central de Chipre le reveló al Financial Times que su país está cada vez más cerca de pedir ayuda europea para lidiar con el impacto que la crisis en Grecia ha tenido sobre su sistema bancario.
Panicos Demetriades reconoció en una entrevista que hay una fecha límite a finales de mes para hallar por lo menos 1.800 millones de euros con los cuales recapitalizar al Banco Popular de Chipre, el segundo más grande del país, pero es más probable ahora que busquen la ayuda de la Unión Europea (UE): “Claramente lo es más a medida que se acerca la fecha límite. El país enfrenta un período de importante ausencia de crédito”.
Michalis Sarris, presidente del Banco Popular, también sugirió que el país no tenía otras alternativas: “Es difícil ver de dónde proviene la capitalización, si no es de Europa”, y anotó que “el apetito para prestarle a Chipre se ha secado desde hace muchos meses”.
La búsqueda de fondos de emergencia comunitarios sería una amarga regresión para un país que hasta ahora había rechazado la ayuda europea, prefiriendo en cambio pedir prestado a Rusia, y que el próximo mes asume la presidencia del bloque de 27 estados.
La situación también pone de relieve el continuo contagio que genera la crisis en Grecia, y que ha golpeado a Chipre con particular fuerza porque los bancos del país han perdido más de 3.000 millones de euros en la depreciación de la deuda soberana de Grecia, y porque tiene más de 22.000 millones de euros de préstamos extraordinarios al sector privado. Esta cifra es mayor que el PIB de Chipre: 18.000 millones de euros.
Demetriades, quien asumió el cargo apenas el mes pasado, sugirió que podía ser posible recapitalizar el Banco Popular de otras maneras, como financiación a través del sector privado o un préstamo de otro país. Rusia le ha prestado a Chipre 2.500 millones de euros para que logre cancelar sus pagos de deuda.
También anotó que Chipre está en conversaciones con las autoridades europeas para extender la fecha límite del 30 de junio hasta finales de agosto. Sin embargo, el funcionario añadió: “Hay un último recurso, que es el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, y será utilizado de ser necesario”.
Entretanto, las bolsas mundiales sobrellevaron otra sesión turbulenta a medida que los índices de activos cayeron luego de los datos de crecimiento de Estados Unidos y China, los cuales profundizaron los temores de una dolorosa desaceleración mundial en el crecimiento económico.
El índice Topix de Japón cayó en territorio negativo, disminuyendo 20,3% desde su último pico cíclico en marzo. En comparación, el índice FTSE All World bajó 14% con respecto a su último pico cíclico. Los inversionistas siguieron buscando la seguridad de los activos calificados como triple A, y los retornos sobre los bonos australianos con vencimiento a un año y más cayeron a niveles históricamente bajos.
Los retornos en los Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania, entre otros, han llegado también a puntos históricamente bajos en sesiones recientes, a medida que la confianza en los activos de riesgo ha colapsado y los inversionistas se han refugiado en los bonos de gobiernos con alta calificación. La semana pasada los retornos sobre los bonos a dos años de Alemania cayeron a terreno negativo por primera vez, y ayer permanecieron cercanos a cero.
Mientras, los temores de desaceleración mundial generaron otra venta masiva en los mercados de commodities, con el petróleo cayendo a su punto más bajo en ocho meses, así como la caída adicional de otros metales industriales.
Los datos económicos de los Estados Unidos y China generaron la última venta masiva. El viernes, los datos de nómina arrojaron que tan sólo se habían creado 69.000 empleos en mayo: mucho menos incluso que las predicciones más modestas, y aparentemente confirmaron la reciente debilidad en la recuperación del mercado laboral.
Durante el fin de semana los datos de compras de gerencias en China arrojaron que el crecimiento en el sector de servicios se desaceleró en mayo, con el índice cayendo de 56,1 en abril a 55,2. Cualquier número por encima de 50 indica una expansión.
Las acciones en Asia tuvieron una fuerte caída de 2% en el indicador FTSE Asia Pacific. El índice Hang Seng de Hong Kong cayó 2%, al igual que el índice de referencia Nikkei 225, de Tokio (-1,7%).