En tan sólo cinco años, Apple ha tenido la visión de crear un mundo nuevo a partir de un teléfono móvil. Un ecosistema exitoso desde el punto de vista financiero, de ventas, de usuarios, el mismo que ha posicionado sin problema en el mundo entero. Esa realidad que el miércoles, desde San Francisco, se atrevió a deconstruir. A mejorar.
El iPhone 5, la evolución de su teléfono celular, pesa apenas 112 gramos, mide 7,6 milímetros de grosor, su batería permite navegar sin problemas por redes inalámbricas durante 10 horas y posee una cámara que es 25% más pequeña que la de su predecesor, el modelo 4S. Pero entre los muchos diferenciadores que posee, el más importante es la posibilidad de navegar a través de redes de LTE (conocidas también como 4G), lo cual traerá consigo la posibilidad de conectarse en menor tiempo a contenidos de alta exigencia de datos (como películas e imágenes en alta definición).
Esta característica definirá posiblemente el patrón que sus competidores deberán seguir en los próximos años, sobre todo porque la compañía ha corregido una de sus grandes barreras: el precio. Por medio de alianzas con operadores de bajo costo, los consumidores estadounidenses podrán adquirir un iPhone 5 desde tan solo US$199.
Un privilegio que países de América del Norte, Europa y el Sudeste Asiático disfrutarán a partir del 21 de septiembre. Y que, como es costumbre, tardará en llegar a estas latitudes. “Definitivamente será un lanzamiento que sacudirá el mercado latinoamericano de teléfonos inteligentes a comienzos de 2013, cuando el equipo llegue a los operadores móviles y proveedores de telecomunicaciones”, comenta Fernando Belfort, analista de la consultora Frost & Sullivan.
Aunque los expertos calculan que el nuevo teléfono podría alcanzar los 45 millones de unidades vendidas entre hoy y diciembre, es posible que un porcentaje muy bajo provenga de la región. “Si Apple no modifica su política de precios en América Latina, continuará atendiendo al mismo número de consumidores. A pesar de que aumente su participación al abaratar los modelos antiguos, necesitará de grandes avances para igualar a algunos de sus competidores, como el Galaxy 3 de Samsung”, indica Anderson Baldin Figueiredo, consultor de la firma IDC.