Aunque la llegada de los teléfonos inteligentes hace cada vez más masiva la captura de imágenes y, en algunos casos, está remplazando las tradicionales cámaras de fotos, Leica, la empresa que creo la película de 35 mm ni siquiera se inmuta.
El fabricante alemán, celebró en 2014 el centenario de su primera cámara con la fabricación de una referencia digital, con visor, pero sin pantalla. El lanzamiento fue todo un éxito.
Mientras Leica busca formas de mantenerse vigente ante el caudal de dispositivos que le están haciendo competencia, Kodak, una de las firmas que encabezó la masificación de la fotografía y Polaroid, ya dejaron de producir cámaras.
Si bien la marca preferida de artistas como Robert Capa y Henri Cartier-Bresson atravesó momentos difíciles durante su reinvención, encontró en la producción de cámaras pequeñas con diseños digitales similares a los de sus primeros dispositivos, los modelos M.
Las cámaras actuales son digitales, no utilizan rollos para película, y cuestan en torno a US$6.500 sin lente. “Las Leica siguen siendo relevantes”, dijo Constantine Manos, fotógrafo profesional de la agencia Magnum a The Wall Street Journal. Sus cámaras preservan los vínculos con el pasado, pero “también se mantienen al día con la tecnología de punta”, agrega.
A su vez, el presidente ejecutivo de Leica, Alfred Schopf, manifestó al rotativo norteamericano que el auge de los smartphones no amenaza a los nuevos productos de su compañía. Según Schopf, aunque los teléfonos inteligentes toman buenas fotos, en condiciones de luz extremas la respuesta no es la misma que podría tener una cámara como la que ellos fabrican.
Leica, una entidad en el mercado fotográfico
En la mente del común de los consumidores está Kodak, el optómetra Carl Kellner fundó Optisches Institut Wetzlar, que luego se convertiría en la compañía Leitz fabricante de los lentes Leica, 39 años antes.
En 1914 desarrollo la primera cámara de 35 mm, un dispositivo compacto que compitió de lejos contras los pesados aparatos con los que se capturaban imágenes en la época.
Shannon Perich, curadora de la Colección de Historia Fotográfica de la Institución Smithsonian, fue consultada por The Wall Street Journal. Manifestó que la cámara era mucho más discreta además de capturas imágenes con mucho más velocidad. Gracias a este desarrollo el trabajo periodístico, de los paparazzi y espías cambió para siempre.
Las Leica se convirtieron en ícono cultural, sin embargo, su perfil elitista tuvo unas consecuencias para la alemana. Propuestas de marcas como Kodak y Polaroid al mercado, a finales de los años 90, masificaron la captura de imágenes.
Lo que estaba pasando en las calles obligó a Leica a repensarse, a buscar su participación en la era digital, sin embargo, la calidad de sus ópticas le obligaba a tener sensores muchos más costosos y de mayor calidad. En la última década su bancarrota era casi un hecho.
Andreas Kaufmann, un ex profesor de colegio, cofundador del Partido Verde alemán, fue su salvador.
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