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La puerta a nuevos mercados

Inexmoda busca posicionar los textiles y las confecciones nacionales en los países del Mediterráneo y Canadá.

21 de junio de 2011 - 04:54 p. m.
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Los fabricantes de ropa íntima y de vestidos de baño trabajan a toda marcha de cara al próximo 15 de agosto, porque desde las primeras horas de ese día, cuando entre en vigor el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Canadá, las confecciones nacionales entrarán a ese mercado sin pagar arancel alguno.

“Es un mercado de 33 millones de habitantes con gran poder adquisitivo, pues su PIB per cápita anual sobrepasa los US$38.000”, explica Carlos Eduardo Botero, presidente ejecutivo del Instituto para la Exportación y la Moda (Inexmoda), entidad que ayer presentó su estudio de mercados para el sector, enfocado en Canadá y los países del mar Mediterráneo.

En sus cuentas, los textiles y las confecciones colombianas podrían convertirse, con la ayuda del tratado, en productos estrella para el comercio binacional: “Durante la negociación se identificaron unas categorías de producto donde somos fuertes, como las relacionadas con ropa interior, vestidos de baño, productos de control y calcetines”.

Para los analistas, la presencia colombiana en el mercado canadiense se considera de limitada, con ventas anuales de tan sólo US$6,7 millones en 2010. Los altos aranceles y la feroz competencia de Asia son las claves para entender esta desventaja.

“Canadá no es un país productor, sino importador, donde el 65% de los textiles y las confecciones que llegan a su territorio proceden de China”, explica Moreno Petroli, analista de la consultora estadounidense Werner International, que desde 1939 trabaja en el mercado de la moda mundial.

Y en este frente el mejor aliado de los productos colombianos es la naturaleza. Debido a su cercanía con el polo norte y al fuerte invierno que deben soportar, el primer destino de vacaciones de los canadienses es la playa. “Es un campo en el que Colombia tiene una fuerte tradición y cultura”, agrega Petroli.

Esta ventaja se traslada fielmente a los países europeos de la costa del Mediterráneo (España, Francia, Italia y Grecia, principalmente). “Es una zona que atrae el 42% del turismo de toda Europa. Con un beneficio adicional: disfrutan ir de compras”, comenta Xavier Bordanova, director ejecutivo de la consultora española Leader Retail Market.

A diferencia de Canadá, en estos mercados los productos colombianos tienen una buena aceptación y la marca Made In Colombia no tiene las connotaciones negativas de la violencia que marcó al país hace dos décadas y que, con la emigración, se trasladó al Viejo Continente. El año pasado los textileros y confeccionistas nacionales les vendieron a estos países alrededor de US$70 millones.

Sin embargo, sus economías han sido golpeadas por la crisis económica mundial de 2008, que derivó en críticos déficit fiscales, el recorte de programas sociales, un aumento del desempleo y en nuevas formas de consumir moda.

“El europeo exige buenos precios, pero no está dispuesto a sacrificar la calidad de las prendas que compra”, explica Bordanova, para quien un mercado a conquistar es el de los jóvenes, quienes hicieron de los accesorios el elemento diferenciador a la hora de elegir sus prendas.

Pero más allá que identificar nuevas oportunidades de mercado, lo que el sector necesita es un revolcón en sus productos finales. “Hoy en día los compradores están exigiendo mayor calidad y prendas con valor agregado. Por eso debemos trabajar fuertemente en innovación”, dice Botero.

Para lograr esa transformación profunda en el sector, Inexmoda trabaja de la mano del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (exactamente con su programa de transformación productiva) para afianzarla a lo largo de la cadena. Los puntos claves en los que se busca trabajar, entre otros, son la innovación en el diseño, la identidad de marca, la producción de nuevas colecciones y el uso de mejores telas e insumos.

Una evolución que pondrá a prueba a un sector que logró levantarse 20 años después de otra apertura (la económica, en el gobierno de César Gaviria), que ha tenido que reinventarse con la tasa de cambio y el cierre del mercado venezolano. “Estamos en capacidad de ofrecer más oferta con mayor calidad”, sostiene Botero.

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