Carlos Augusto Villa es administrador de empresas, especialista en gerencia estratégica de mercadeo y posee un largo recorrido en el sector asegurador. Empezó como auxiliar mecanógrafo en Suramericana y trabajó allí durante diez años, transitando por diversas áreas. Luego lo hizo durante nueve años en La Equidad Seguros, un recorrido que le permitió entender a fondo su funcionamiento. Aunque se desempeñó después como vicepresidente comercial en Colpatria, regresó a La Equidad, a su presidencia, cargo que ocupa desde hace dos años. En su criterio, este recorrido lo formó como líder. “Cuando asumí el cargo afronté grandes retos y también aporté ideas nuevas para enfrentarlos”.
Desde el primer día realizó un diagnóstico para identificar situaciones de bajo rendimiento en el portafolio de inversiones y tensiones en el clima organizacional. Ese análisis le permitió identificar que había colaboradores que no estaban sintonizados con la empresa y que ni siquiera conocían sus símbolos corporativos o sus valores filosóficos. Enseguida implementó un método sencillo: todos los días, a las 7:15 de la mañana, empezó a hacer sonar el himno de la compañía para trasmitir la visión de la aseguradora. Según Éric Rodríguez, decano de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes, “cuando un colaborador vive los sueños de la empresa da una milla extra. Ellos son el centro de la organización”.
En este contexto, con la convicción de construir un ambiente agradable y retador para sus colaboradores, después de diversos estímulos generales, lo primero que decidió fue ejecutar una estrategia encaminada a desarrollar el potencial de los empleados a través de talleres, seminarios y un apoyo académico permanente, con el fin de brindarles herramientas para realizar de manera óptima sus tareas. También los hizo partícipes de las decisiones de la compañía, y así se fueron empoderando con los objetivos. La consecuencia fueron nuevos líderes para los tiempos actuales. En palabras de Carlos Villa: “Había una relación lejana. Los hice sentir parte esencial del equipo a través de la comunicación escrita y hablada”.
En opinión de Octavio Ibarra, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad del Norte, “escribir es determinante para un líder, porque le permite llegar a más lugares con el mismo mensaje”.
El proceso de transformación fortaleció la comunicación hablada y escrita a través de objetivos propuestos a cinco años, que fueron formulados en términos sencillos, claros y contundentes. Después se crearon comités semanales para informar a todos del desarrollo de las metas. Con estos lineamientos, muchas personas se hicieron a un lado o abandonaron la empresa, pero otras aprovecharon la oportunidad y con disciplina y trabajo lograron ascender. Se demostraron a sí mismas que podían construir una aseguradora comprometida con el país.
Esta filosofía colectiva los ha motivado a desarrollar productos más innovadores o a involucrarse con el deporte desde la escuela de fútbol Club Deportivo La Equidad Seguros, que hoy tiene vinculados a 2.658 niños. También, desde la fundación Fundequidad, que hoy cumple 25 años promoviendo la cultura, el arte, la música, la equidad de género y el cuidado del medio ambiente. Gracias a estos esfuerzos, la aseguradora mejoró notablemente su crecimiento. “Subimos del puesto 17 al 12 en el ranquin de las 34 aseguradoras. Bajamos los indicadores de siniestralidad. Hoy los colaboradores se gozan el trabajo y participamos activamente en campañas como Bibo”, concluye Carlos Augusto Villa.
Después de dos años de asumir el cargo, su presidente sabe que aún le falta un camino largo por recorrer y que para cumplir sus metas necesita seguir formando líderes con valores, con sentido de pertenencia y con adaptación a los cambios. Por eso a diario los enfrenta a tareas desafiantes, les da la oportunidad de arriesgarse y de soñar, todo a través del ejemplo y un mensaje claro: aprovechar las oportunidades, capacitarse, mantener buenas relaciones con las personas y aprender de todos los líderes. Esta es la ruta trazada por Carlos Villa, un antioqueño que se caracteriza por su ímpetu para salir adelante y sus compromisos con la sociedad, aplicando un principio: “Siempre supe que trabajar con disciplina traería buenos frutos”.