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La semana en que tembló la economía

Siete de los expertos más importantes del país analizan las causas y consecuencias. Coinciden en señalar que el país está mejor preparado para enfrentar la situación.

19 de septiembre de 2008 - 08:29 p. m.
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Después de 80 años, el mundo financiero volvió a sentirse vulnerable. Lo que se inició como una crisis hipotecaria en Estados Unidos empezó a hacer metástasis y durante la semana que concluye afectó los mercados financieros y bursátiles más importantes del mundo.

El Espectador reunió a siete de los analistas económicos más destacados del país, quienes se dieron a la tarea de explicar de manera sencilla las causas de esta crisis y sus posibles consecuencias en la economía mundial y, sobre todo, en las finanzas de los colombianos.

Los expertos señalan que Colombia se encuentra mejor preparada para enfrentar la situación, pero recomiendan prudencia.

Salomón Kalmanovitz, decano de economía, U. Jorge Tadeo Lozano

“La crisis por la que atraviesa la economía norteamericana es muy especial, porque es en gran medida producida por la política monetaria y la (des)regulación financiera. Tiene el ingrediente de sobreproducción que acompaña a todas las crisis, pero centrado en el sector de la construcción que absorbió los excesos de liquidez generados por políticas muy expansivas. Es una típica crisis financiera en la que los atribulados deudores —no sólo hipotecarios porque el frenesí se extendió a todos los posibles clientes del sistema financiero— dejan de servir sus obligaciones, en la medida en que se les prestó demasiado dinero frente a su capacidad de compra, mientras que las viviendas (o autos o bienes de consumo) han disminuido sus precios de mercado.

Una de las razones para prestar desaforadamente fue que se les permitió a los operadores deshacerse de sus hipotecas o préstamos titularizándolos vendiéndolos como derivados en paquetes que tenían harto contenido tóxico. El banquero prestaba a bien sin mirar a quién, sabiendo que se iba a deshacer de las complicaciones de una mora. Los que compraron los títulos se encontraron con que no podían realizarlos y ahí cayeron muchos bancos de inversión que no eran regulados por ninguna autoridad financiera. Éstos, a su vez, habían contraído préstamos con un apalancamiento de 30 y hasta de 60 a 1 de capital propio, por lo cual no pudieron responder cuando encontraron que los portafolios con que jugaban y revendían valían cero.

Es una crisis muy viciosa, porque se constituye en una espiral que se extiende en forma metástica: los bancos pierden su capital, dejan de prestar y despiden a miles de ejecutivos; los consumidores deben pagar sus deudas y han perdido sus viviendas por lo cual se aprietan el cinturón; baja la demanda agregada y comienzan los despidos; los desempleados demandan todavía menos y vuelve a reducirse la actividad económica. ¿Dónde está el fondo? Hasta que todas las viviendas que sobran en el mercado bajen tanto de precio que encuentren compradores y se liquiden los sobrantes.

Ahora hay mucho por hacer por parte del gobierno, pero se debería ayudar más a los que han perdido o están a punto de perder su vivienda que a los bancos que arriesgaron tanto que deberían pagar el precio que el libre mercado asigna al comportamiento de los jugadores. Roubini, un profesor de la Universidad de Nueva York, habla de que llegamos al socialismo del siglo XXI, que es de ricos: se privatizan las ganancias y se socializan las pérdidas”.

Juan Camilo Restrepo, ex ministro de Hacienda

La situación a nivel internacional y sobre todo en Estados Unidos, parece mucho más delicada de lo previsto anteriormente, por la magnitud de las quiebras y los rescates.

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Vamos a sentir efectos; por ejemplo, que se van a encarecer los créditos hacia América Latina. Cabe resaltar que el mejor blindaje, en el caso de que las turbulencias se profundicen, es tener un buen nivel de reservas internacionales, y en eso el Banco de la República ha tenido una política acertada.

En cuanto a las proyecciones, el crecimiento económico va a ser más moderado este año de lo que fue en 2008, por eso el mejor mensaje en estos momentos es mantener la calma.

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Mauricio Cabrera, Consultor

“Cuando se inició la crisis, hace 13 meses, nadie preveía el tamaño de ésta y hay quienes la consideraban peor que la de los 30 o por lo menos similar.

De todos modos, esta crisis ha servido para hacer conciencia de que la desregulación en el mercado financiero fue equivocada, la creencia de que los mercados se autorregulan resultó infundada y esto demostró que los mercados dejados a la buena de Dios hacen locuras.

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En el caso de Colombia, las exportaciones se van a ver afectadas. Tenemos un salvavidas que es la tasa de cambio flotante, lo que va a permitir un respiro para los exportadores. En cuanto al Gobierno, deberá replantear sus proyecciones, pues creo que la economía crecerá al 4% este año y los ingresos fiscales tampoco alcanzarán la meta pronosticada”.

Mauricio Rodríguez, rector del Cesa

“Para empezar, es importante entender cuál es la causa de esta situación. Esto se derivó de un exceso de consumo estimulado por una expansión del crédito, a lo que se sumó una falta de controles eficaces por parte de las autoridades económicas oficiales. La gente, en un exceso de optimismo, se embarcó en comprar bienes al debe. Así se creó una burbuja que tarde o temprano tenía que explotar, en este caso en el sector hipotecario de Estados Unidos.

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Por eso creo que está sucediendo lo que tenía que suceder, y de ahí que el Estado haya tenido que intervenir en una situación que no es la ideal, pero que es necesaria para evitar un colapso de la economía.

En este momento nadie sabe qué tan profunda es la crisis, pero de todas formas Colombia se va a afectar porque las economías de Estados Unidos y de Europa demandarán menos productos, porque los flujos financieros de préstamos y de inversiones se pueden frenar, y esto provocará un crecimiento cercano al 4%.

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Afortunadamente la situación toma al país mucho mejor preparado que hace 10 años, porque la deuda externa con relación al PIB pasó del 45 al 25%, porque tenemos mayores reservas internacionales, porque tenemos una fuerte inversión extranjera.

La realidad de Colombia hoy es mucho mejor que la de hace una década, cuando la economía sucumbió ante la crisis asiática. De todos modos nos tendremos que ajustar el cinturón, eso sí, sin caer en alarmismos ni entrar en pánico, pero debemos tomar precauciones”.

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Rafael Rivas, banquero de inversión

“La crisis financiera de las últimas semanas no tiene precedentes recientes. Hasta el viernes 12 de septiembre, la Bolsa en Estados Unidos había perdido US$4 billones de valor (más de 20 veces el PIB colombiano y casi un tercio del de los Estados Unidos). La pérdida de valor de la finca raíz podría ser de la misma magnitud. Esto significa que en promedio cada norteamericano, hombre, mujer y niño, es US$25.000 más pobre que hace un año.

Hasta el viernes pasado, el valor bursátil de las entidades financieras había caído a la mitad, de US$1,86 billones a US$980 mil millones.

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El cataclismo se produjo porque se reventó una burbuja inmobiliaria, que a su vez había dado lugar a una burbuja de productos financieros complejos, que los bancos de inversión utilizaban para generar grandes utilidades en un ambiente de valorización inmobiliaria. Ambas son cosas del pasado y las pérdidas son reales.

Las autoridades monetarias de los países desarrollados deberían poder salvar sus sistemas financieros. Tendrán que nacionalizar muchas entidades. Quizás en el corto plazo les permitan no valorar sus activos a precios de mercado (abandonar el principio de mark-to-market), para evitar que los precios de sus activos sanos, en un ambiente de liquidación, lleve a entidades todavía sólidas a una situación de insolvencia. Pueden acudir a otras opciones heterodoxas. Pero el sistema mismo debería sobrevivir, más pequeño, pero capaz de cumplir sus funciones.

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Sin embargo, los efectos reales de los que han ocurrido van a ser profundos y duraderos. Se ha dicho que la economía mundial dependía de los consumidores norteamericanos. Tanto el gobierno de E.U. como los consumidores ahorraban muy poco. El gobierno, por irresponsable, y los consumidores, porque veían subir tanto el valor de sus viviendas y sus inversiones en la Bolsa que pensaban que allí tenían sus ahorros para jubilarse. Ambas cosas han sido golpeadas.

El ingreso per cápita en los Estados Unidos es de US$35.000 al año, unos US$140.000 por familia. Si la tasa de ahorro es hoy 2% y se triplica a 6%, tomará casi 18 años para que las familias recuperen el nivel de riqueza que creían tener en el punto máximo de la burbuja”.

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Armando Montenegro, ex director de Planeación Nacional

“El colapso tuvo tres causas. Primera, una burbuja enorme de financiación de hipotecas, que se comenzó a desinflar. Segunda, la falta de regulación de sofisticados derivados y de apalancamientos excesivos en los bancos de inversión. Tercera, un generoso sistema de bonos que premió con millones de dólares el comportamiento temerario de los banqueros de inversión. Estos ingredientes explosivos, en medio del boom de la finca raíz, sin regulación adecuada del sector financiero, creó una megaburbuja que, cuando explotó, amenazó con llevarse todo el sistema. Cayó el precio de las viviendas; las hipotecas no se pagan; la gente pierde sus empleos; se daña la cartera de los bancos; se quiebran las entidades de crédito y el problema se extiende a todo el sistema. Cunde el pánico y se propaga el problema.

Después de vacilaciones, el gobierno americano ha planteado que salvará el sistema, cueste lo que cueste. Así, sin limitaciones presupuestales, debe tener éxito. Por ello, los mercados han reaccionado positivamente. El gobierno Bush, el más conservador y creyente en el libre mercado, ha nacionalizado más bancos que Hugo Chávez. Creará una agencia-colector para agrupar las hipotecas en problemas, gestionarlas y venderlas. Es una operación de salvamento que va a costar cientos de billones de dólares. Debe funcionar.

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De todas formas, habrá dos grandes costos. 1) En el sector real el crecimiento se desacelerará y las familias tendrán que asumir las pérdidas en sus portafolios. La economía va a estar convaleciente por más de un año. 2) En el sector financiero las cosas no van a ser iguales después de esta crisis. Se vienen grandes cambios en la regulación financiera, más exigencias de capital y más restricciones a los derivados.

Colombia va a sentir el impacto, la historia muestra que siempre es víctima de los problemas de la economía de Estados Unidos. Ya subió el riesgo país (cerca de 100 puntos); el peso se devaluó y se ha parado buena parte del flujo de crédito internacional. Va a ser más difícil bajar la inflación (por la mayor devaluación) y el crecimiento económico será más lento como consecuencia del impacto de la debilidad de la economía americana. También será difícil financiar grandes proyectos de inversión”.

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Mauricio Santa María,  codirector de Fedesarrollo

“La crisis tiene su origen en el acelerado crecimiento del crédito hipotecario de comienzos de la década en Estados Unidos, soportado en políticas crediticias laxas. Se crearon sofisticados instrumentos de inversión respaldados en créditos hipotecarios que fueron a parar a los balances de los bancos, utilizados como garantía para nuevos créditos. Se generaron altas utilidades y dividendos.

La caída del precio de la vivienda impactó negativamente el pago de las hipotecas y deterioró el valor de los activos, cuyo respaldo era la cartera hipotecaria. Los bancos tuvieron que hacer fuertes provisiones, que se reflejaron en cuantiosas pérdidas y quebraron algunas instituciones, las cuales generaron nerviosismo en los mercados, caídas fuertes en los volúmenes transados y la crisis.

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La Reserva Federal y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunciaron un plan de rescate, a través del cual les comprarán a los bancos y a otros inversionistas (como fondos mutuos) los títulos respaldados en hipotecas, que han perdido su valor, para restablecer la liquidez y permitir que se vuelva a otorgar créditos para reactivar la economía. No se puede saber si la solución es suficiente, pero sí que es una buena señal para los mercados.

Para los inversionistas la lección es la de siempre: rentabilidades exageradamente altas siempre tienen asociados riesgos elevados”.

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Lehman Brothers marcó la crisis económica

La semana que concluye se inició con varias noticias que aceleraron la crisis en los mercados internacionales. La más importante, la declaratoria de bancarrota de Lehman Brothers, a lo que se sumó la adquisición de Merrill Lynch & Co por parte de Bank of America.

La solicitud de Lehman, una compañía con 158 años de existencia, provocó una caída que superó los 500 puntos en el Dow Jones, el índice bursátil más importante del mundo, una cifra que no se registraba desde los atentados de septiembre de 2001.

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Para el martes, el gobierno de Estados Unidos decidió, en un hecho sin precedentes, tomar el control de la firma aseguradora AIG, gracias a un préstamo por US$85.000 millones. El miércoles hubo un nuevo desplome de las bolsas estadounidenses, lo que convirtió a la semana que termina en una de las peores para los mercados financieros del mundo, después de la crisis de 1929.

Ante la situación, Henry Paulson, secretario del Tesoro de Estados Unidos, presentó el jueves un plan de choque ante el Congreso que generó confianza en los mercados.

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