Según los académicos, una estrategia que esté basada en apostar a largo plazo en un índice cuando las condiciones económicas estén mejorando, y jugar en corto cuando se estén deteriorando, habría arrojado un promedio de 14% de retornos anuales entre 1997 y el 2011. En cambio, una posición estática en los mismos índices habría generado retornos de cero en promedio, y se habría asumido el mismo riesgo.
Los hallazgos probablemente sorprendan a muchos inversionistas, pues las publicaciones de los datos económicos se analizan de forma rutinaria para hallar cualquier indicio que pueda dar información sobre el movimiento futuro de los mercados financieros.
“Todo lo que las publicaciones macroeconómicas me dicen ya lo deberían conocer las bolsas”, dijo el profesor Alessandro Beber, del London Business School, uno de los autores del artículo.
El profesor Beber dijo que enfocarse en una amplia selección de publicaciones, en lugar de tan sólo las cifras mensuales de empleo en el mercado, o las cifras trimestrales de crecimiento económico, ofreció más señales oportunas que generalmente no se tenían en cuenta cuando los mercados tomaban decisiones.
“El índice les permite a los inversionistas llevar cuenta de la evolución de las condiciones macroeconómicas cada día, en lugar de cada trimestre, que es cuando se publican las cifras del producto interno bruto”, dijo.
“Así, nos enfocamos en un solo número, que evoluciona cada día y nos da una idea de las condiciones macro que de otra forma habríamos tenido que inferir de indicadores infrecuentes y tardíos”.
Las bolsas también se ven como “indicadores líder” que predicen las tendencias económicas a futuro, a diferencia del ingreso fijo o los mercados monetarios, que tienen una motivación de cambio que inequívocamente se remiten al flujo de los datos económicos.
“Todos saben que las cifras macroeconómicas funcionan para el ingreso fijo. El vínculo entre las tasas de interés y la macroeconomía también está bien explorada, pero es menos evidente para las dinámicas de las bolsas”, dijo el profesor Beber.