Un informe revelado por la CAF (Corporación Andina de Fomento) mostró que en Latinoamérica existe todavía una baja tendencia de acceso a los servicios financieros. El estudio, hecho en 17 ciudades de América Latina, mostró que en promedio sólo el 53% de las familias cuentan con algún tipo de cuenta en una institución financiera. “El acceso al crédito es aún más escaso: sólo el 12,3% de los hogares han solicitado y tienen vigente una operación de préstamo en alguna de estas entidades”, aseguró el presidente de la CAF, Enrique García, durante la presentación de la investigación.
García explicó que este tipo de problemas para acceder a la banca se repiten en casi todos los países del continente “abarcando a una amplia franja de la población”, que no sólo incluye a los sectores más pobres sino a las franjas medias altas. De acuerdo con el directivo, factores de tipo institucional y regulatorios que afectan el cumplimiento de las obligaciones y el “efecto rezagado” de las crisis económicas latinoamericanas de décadas anteriores, se han convertido en obstáculos para que exista un mayor acceso de la población a servicios financieros.
Según la investigación, en Estados Unidos las familias que cuentan con ganancias mensuales de US$1.000 “están bancarizadas en casi un 100%”. En contraste, en América Latina la proporción es del 60% para quienes ganan este monto al mes.
Daniel Ortega, encargado de uno de los capítulos del estudio, aseguró que el acceso a los servicios financieros en el continente “tiene un impacto importante sobre el bienestar de los hogares”. Un aparte del documento señala que “los latinoamericanos utilizan pocos servicios financieros formales”, en comparación con otras regiones del mundo.
“El bajo uso de los servicios por parte de los hogares se debe a los altos costos de la intermediación. Por un lado, disponer y manejar cuentas bancarias en América Latina es costoso”, dice el informe donde se asegura que para abrir una cuenta en un banco en Latinoamerica se necesita el 5% del Producto Interno Bruto. Asimismo, para mantenerla abierta, es necesario el 2% del PIB per cápita.
Una conclusión a la que llega el estudio que es que todos los estratos usan servicios financieros informales para complementar las necesidades “que los servicios formales no tienen la capacidad de atender o a los que no tienen acceso”.
Chile y Panamá, de acuerdo con la CAF, son las naciones del continente donde la profundización financiera muestra un mayor grado. En contraste, en economías grandes como México y Argentina, no cuentan con el mismo nivel de desarrollo financiero. Esto no sólo depende de los indicadores de pobreza, sino de los antecedentes de crisis bancarias y baja calidad institucional.
Pese a los niveles de acceso, la CAF asegura que la cobertura, diversificación y profundidad de los sistemas financieros en el continente, registraron avances durante la última década para atender las necesidades de los empresarios y también de las familias.