El mundo atraviesa una situación particular, donde más del 55 % de la población mundial vive en zonas urbanas (alrededor de 4.200 millones de personas), de las cuales cerca de 2.800 millones habitan en condiciones inadecuadas, mientras que más de 300 millones no tienen hogar. No es un problema menor si se tiene en cuenta que para 2050 se espera que el porcentaje de quienes habitan en las ciudades suba al 70 %, por lo que la crisis habitacional estaría destinada a intensificarse.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta?
“La expansión urbana no planificada, impulsada principalmente por las crecientes necesidades de vivienda y el aumento de asentamientos informales que albergan a más de 1.100 millones de personas, amplifica los riesgos climáticos. Los edificios, las viviendas y la construcción son responsables de hasta el 40 % de las emisiones de gases de efecto invernadero”, advierte ONU-Hábitat.
Y es que el problema es transversal. Este escenario se da a la par de otros contextos crecientes, como los riesgos climáticos, el aumento de las desigualdades y las discusiones de las que Colombia no es ajena: ¿hacia dónde y cómo deben crecer las ciudades?
Le puede interesar: El modelo económico del país está en juego: estas son las miradas de los candidatos.
Estas problemáticas son las que esta semana se tocarán en el Foro Mundial Urbano (WUF13), que irá hasta el próximo 22 de mayo, en Baku, Azerbaiyán. En el encuentro se evaluarán los avances de la Nueva Agenda Urbana, que se estableció hace 10 años en Quito, Ecuador, así como se hará un nuevo llamado a la acción, en el que se considere que la planeación territorial es un tema transversal a los derechos humanos, que ofrezca servicios sociales, movilidad y oportunidades económicas para quienes habitan las ciudades.
Sobre lo que está ocurriendo, Anacláudia Rossbach, directora ejecutiva de ONU Hábitat, señala que ante estos desafíos las conversaciones están girando alrededor del acceso a la vivienda, los suelos y los servicios básicos, lo que también incluye la transformación de los asentamientos informales y de los precarios. “La idea es volver al origen y que la gente logre acceder a la vivienda. Este es un problema que ocurre en todas las partes del mundo; los jóvenes no logran comprar casas en Estados Unidos y Canadá, mientras que las poblaciones indígenas, por ejemplo, no logran acceder a viviendas bien adecuadas y ubicadas”.
Por su parte, Nga Kor Ming, ministro de Vivienda de Malasia y presidente de la asamblea de ONU-Hábitat, resalta que es hora de dejar de ver las ciudades como series de edificios para comenzar a pensar en ciudades más resilientes, incluyentes y expuestas al cambio climático. “Para eso hay que cambiar las políticas. Pasar de hablar a la acción”, señaló. ¿Pero cómo se logra eso?
Rossbach habla de un plan estratégico con 25 medios de implementación, entre estos la actualización de planes de ordenamiento territorial. “Hay que pensar estratégicamente cómo se utiliza el suelo, identificar su función social y económica, y entender cómo la ciudad va creciendo, y manejar este crecimiento de una manera sostenible. Tratar de que las ciudades tengan planes que sean participativos y comunicables, porque históricamente estos planes han sido muy tecnocráticos y burocráticos, y tener esta transparencia es fundamental”.
A esto se suma el uso efectivo de instrumentos de planificación, densificación y uso del suelo, es decir, el acceso oportuno a la información clave para determinar dónde se puede construir y hasta qué zonas están en riesgo, por ello la participación de los gobiernos nacionales es clave, en casos como los municipios de quinta categoría en Colombia que no tienen la capacidad fiscal para cubrir los costos de este tipo de estudios. Adicionalmente, dice Rossbach, es clave conectar las inversiones privadas y públicas para evitar la especulación financiera y la expulsión de población a las periferias, así como evitar que las viviendas de renta corta terminen acabando con las de interés social.
“Lo otro es fortalecer la acción local. Tenemos que robustecer los gobiernos regionales para que puedan enfrentar las políticas y marcos legales, y regular la gobernanza participativa multinivel, que tengan más acceso a financiamiento internacional, y ayudarlos a ampliar el ecosistema de recursos para la agenda urbana en general”, indica Rossbach.
Lea: La economía de Colombia crece, pero a costa de la billetera del Estado: ¿por qué preocupa?
La respuesta está en las comunidades
La gobernanza multinivel será uno de los temas fundamentales del WUF13. Mientras Kor Ming señala que hay que liderar con el corazón, Rossbach resaltó en la conferencia inaugural que las alianzas son fundamentales para que haya desarrollo. Con esto se refiere a lo que se construye con las comunidades, sus mujeres, la academia y los mismos gobiernos. “Ese trabajo es muy importante, todo tiene que ver con la manera de trabajar, de pensar las soluciones de vivienda. Las comunidades plantean muchas soluciones para sus entornos, y muchas son efectivas y tienen que ver con el tamaño de la vivienda, la ubicación y la infraestructura (salud y educación, por ejemplo) que se ofrece. Eso lleva a resultados importantes”.
Ejemplos se tienen en toda la región. Hay negativos como el de México, donde se construyeron más de cinco millones de viviendas que terminaron vacías, pero también positivos, como el de Brasil, donde se han titulado viviendas a nombre de mujeres cabeza de familia, quienes han participado en la planeación de su espacio público, pero además han dado importantes pasos en la consolidación de espacios de cuidado.
La discusión está abierta. Los retos están identificados y las ciudades han comenzado a plantear soluciones, por lo que el éxito de este tipo de encuentros depende de la capacidad de comprometer a los gobiernos a realizar los cambios, pero también de llevar las acciones a la realidad como prioridad de sus administraciones.
💰📈💱 ¿Ya se enteró de las últimas noticias económicas? Lo invitamos a verlas en El Espectador.