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Las joyas de Patek Philippe

Son 110 relojes avaluados en varios millones de dólares.

09 de junio de 2011 - 04:59 p. m.
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Laura Ferrai es elegante. Es diplomática y sonriente. Es amante del buen gusto, de la precisión, del tiempo. Es una mujer de negocios y de tradición suiza. Laura es la directora para América Latina de Patek Philippe, la marca de relojes de lujo más importante del mundo y quien por estos días lleva consigo la que es considerada una de las colecciones más completas y valoradas de la compañía.

Junto a Ricardo Kling, gerente de la joyería Bauer y quien representa la marca en Colombia, Laura relata en detalle las cualidades de cada una de las piezas expuestas en la  tienda del Centro 93, dispuesta exclusivamente para los 110 relojes que vienen desde Ginebra tras una paso rápido por Santiago de Chile. “Estamos festejando los 75 años de colaboración con Bauer, de la familia Kling, por eso mostramos la colección de los íconos que tenemos, y a través de ellos revelamos la maestría de la marca, de los relojeros suizos que están en nuestros talleres”, comenta Laura en perfecto español.

Esta colección valorada en varios millones de dólares, tiene pizas que superan con facilidad los US$ 100 mil y hace parte de un grupo  que viaja por todo el mundo mostrando el por qué se han convertido en los relojes buscados por coleccionistas y amantes de los detalles. Laura recuerda que tienen  “460 puntos de venta en todo el mundo y esta vez logramos traerla la exhibición  a  Colombia. Representan las familias de relojes que tenemos, los 6 símbolos: Calatrava, Aquanat, Naitilus, Twenty-4, Ellipse d’or y Góndolo”.

También llegó la  colección de complicaciones, que son los relojes con  información adicional a la hora y la fecha, como aquellos que traen un calendario anual, una fase de luna, un cronógrafo. Y para completar, trajeron las grandes complicaciones, que son aquellos con  calendarios perpetuos, por ejemplo.

Patek Philippe fabrica 45.000 relojes al año y sus máquinas han logrado llegar a la cúspide de las subastas en Nueva York, en la casa Christie’s, por eso muchos de los que están de paso por Colombia, son verdaderas  joyas de arte para los que más saben de tiempo, de precisión, de tic tac.

Por esa razón Ricardo Kling tiene claro que “no todos los relojes se valorizan como inversión, Patek Philippe se caracteriza por conservar su valor. Cuando sale de la tienda, si no vale más, conserva su valor, porque su producción es tan limitada, que no genera especulaciones ni mercados irregulares que afectan la marca y los valores de las piezas. Es una inversión segura”.

Kling es uno de los joyeros más respetados del país, de ahí que sepa que el tener un reloj de esta marca es “atesorar un ícono, ese mismo al que mucha gente quiere llegar después de tener un buen reloj suizo. Es prestigio  por su precisión y la discreción de sus modelos. Cuando uno ya lo ha tenido todo, llega a  un Patek Philippe”.

 Una reunión de dos empresas familiares que estará hasta mañana sábado exhibida. Muy custodiada por cierto, pues razones de sobra llegan para saber que una muestra de este tipo solo se puede encontrar en los museos más cotizados de Europa o Estados Unidos. Y esta vez está en Bogotá.

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