Con el anuncio hecho por Pacific Rubiales sobre el “inicio de discusiones con exclusividad” para estudiar una oferta hecha por Alfa y Harbour Energy Ltd. que superaría los US$6.000 millones, los expertos consideraron que el panorama de la canadiense empezaba a clarear. Sin embargo, una operación en la que intervino un grupo de inversionistas venezolanos cambiaría el panorama, pues ya tenían cerca del 11% de la participación accionaria de la compañía y ahora lo elevaron hasta el 19,1% , jugada que despertó nuevamente la incertidumbre de los accionistas, quienes a pesar del repunte de más del 23% de las acciones en el último mes siguen reportando pérdidas. La presencia de estos inversionistas desarmó el rompecabezas afinado al comienzo de esta semana, pues para ese momento el panorama dictaba que la firma regiomontana, dueña del 18,95% de la petrolera, era uno de los accionistas más influyentes de la compañía, lo que le daba derecho a pujar por la propiedad restante. Ahora los venezolanos superan la participación de los mexicanos y se oponen, se especula, a que se venda la totalidad de Pacific Rubiales o, en otro escenario, a que se haga con una oferta de 6,50 dólares canadienses por acción, como lo hizo recientemente Alfa. Hasta ese punto cualquiera podría pensar que se trata de un comportamiento natural dentro de la puja por un activo, valga decir, con los respectivos riesgos que una transacción de ese tamaño implica. Ómar Escorcia, analista del sector de hidrocarburos de Ad Cap, asegura que “al famoso bloque CP-6 no le han inyectado los recursos necesarios. En Río Ariari hay problemas de seguridad y en Campo Rubiales lo mejor que les puede pasar es que Ecopetrol les permita ser operadores”. En todo caso, las sospechas de analistas sobre una supuesta estrategia para elevar el precio de la acción —que pasó de un pico máximo de $67.800 en 2011 a cerrar el mejor día de 2015 en $15.800— no se han hecho esperar. “Es posible que se quiera inflar el precio de Pacific Rubiales, porque si uno ve el monto que se acerca a $13.000 (el jueves de esta semana), todavía está muy lejos de lo que costaba hace unos años y hay personas atrapadas en la compañía. Los que han ganado son los que compraron en el último mes porque los precios estuvieron muy altos, pero el accionista de a pie todavía sigue siendo perdedor”, explica Diego Franco, trader de Valoralta. Franco recuerda que el presidente de Pacific Rubiales, José F. Arata, aseguró en 2014, cuando el precio del crudo oscilaba entre los US$45 y US$48, que su compañía estaba valorada en 7,97 dólares canadienses por acción. Así las cuentas, con la recuperación del precio, la petrolera podría aumentar su precio a entre 9 y 10 dólares canadienses por papel. El supuesto desacuerdo por dejar en manos norteamericanas la petrolera, con o sin intención, ejerce presión sobre el precio de la acción, pues obliga a los proponentes a aumentar la oferta si es que realmente quieren que su interés se cristalice. Los inversionistas venezolanos “quieren que Alfa no logre conseguir el 60% (perteneciente a los demás accionistas). Si ellos (Alfa) no lo consiguen con la actual oferta es muy importante porque tendrán que lanzar otra en la que aumentarían su precio y ahí es donde se podrían ver beneficiados los inversionistas. Ellos quieren oportunidades de inversión pero no de quedarse con Pacific”, manifestó Orlando Santiago, analista de Fénix Valor. En todo caso, el panorama de Pacific Rubiales para Alianza Valores era mucho mejor hace dos días, cuando ya se daba por hecho que Alfa aprovecharía la experiencia de la canadiense de cara a la apertura energética en México, pues los accionistas comenzaron a recuperarse de a pocos. Así las cosas, de no hacerse efectiva la operación con los mexicanos de Alfa, la empresa tendrá que arreglarselas para competir en medio de un panorama de crisis petrolera que, aunque se ha recuperado, muy pocos estiman que lo haga a los niveles de hace seis meses, cuando en las petroleras había dinero para lanzar por los aires. oguesguan@elespectador.com