El 11 de noviembre de este año los proponentes de la licitación del “diseño, desarrollo, fabricación, entrega, lanzamiento y operación” del Satélite Colombiano (Satel) deberán presentar tres sobres: en el primero sustentarán las condiciones jurídicas, financieras y regulatorias exigidas. En el segundo, harán la propuesta técnica, y en el tercero, la económica. Así lo establece el pliego de condiciones publicado esta semana.
De esta manera será adjudicado el proyecto por el gobierno, que estaría en operación en el segundo trimestre de 2012. Tendrá una vida útil mínima de 15 años y un costo estimado de US$230 millones.
La ministra de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), María del Rosario Guerra, ha reiterado que el Satélite Colombiano tiene un propósito específico: aumentar la penetración de internet y de banda ancha en toda la geografía nacional, “especialmente en los sitios remotos y aislados en los cuales no existen redes terrestres de interconexión”.
Según el Ministerio de TIC, la implementación de un satélite propio es indispensable porque “la situación actual del mercado satelital evidencia una falta de capacidad y oferta, lo que hace que este recurso sea insuficiente para las necesidades de comunicaciones en Colombia”.
El documento Conpes, que autoriza el desarrollo de este proyecto, muestra que en la actualidad el país utiliza un 62% de la capacidad satelital que le proveen multinacionales como Intelsat y Panamsat, y la mexicana Satmex, entre otras compañías. El mismo documento asegura que para 2016 las necesidades llegarán a un 146%, desbordando la oferta. Sin embargo, analistas de telecomunicaciones se cuestionan sobre la necesidad real que tiene el país de hacer una inversión multimillonaria en un satélite propio, y hablan incluso de que en este momento hay “sobreoferta” de capacidad satelital.
En el texto Conpes, el Gobierno se refieren a este tema, asegurando que los principales accionistas de los grandes operadores satelitales son “fondos de capital privado” que sólo buscan “el incremento de utilidades netas”, por lo que los precios de arriendo sufren altos incrementos periódicamente. Y calculan que con un satélite propio el país tendría un ahorro de US$10 millones al año.
Todavía quedan dos meses para hacer todas las preguntas sobre el proceso. Hasta el 3 de noviembre se recibirán comentarios y observaciones al Informe de Evaluación Preliminar. Y el 11 de noviembre se sabrá en manos de quién quedará el desarrollo del primer satélite colombiano.