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Lluvias mil: el impacto que ha tenido el clima en el agro durante 2025

Estas son las consecuencias que ha traído la temporada de lluvias para los campesinos y productores. ¿Qué se espera de la agricultura para el segundo semestre?

04 de julio de 2025 - 01:17 p. m.
El clima es el mayor factor de riesgo para los productores y campesinos. /
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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Al sol y al agua crecen la mayoría de los alimentos presentes en las dietas de los colombianos. No son solo bienes de extrema necesidad: son el sustento económico de productores y campesinos. Pero sus ingresos quedan a la intemperie, la mayoría no sabe a quién le venderá la cosecha ni a qué precio.

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Aunque el clima afecta las actividades y decisiones de todas las personas, pesa mucho más para quienes se dedican al agro. Estar ubicado en el trópico tiene la ventaja de que el cultivo se da durante todo el año, aunque también hace más difícil predecir las condiciones climatológicas, especialmente en tiempos de variabilidad climática.

En 2025, el calendario trajo sorpresas. El comienzo de año tuvo unas lluvias similares a las históricas; febrero, por su parte, rompió la tendencia esperada.

“Tuvimos una gran cantidad de lluvias prácticamente en todo el país, en algunos sitios cayó tres o cuatro veces más lluvia de la normal”, asegura Álvaro Gaitán, director del Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé), de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia.

La temporada se prolongó más de lo esperado en el primer semestre, aunque el impacto no fue tan fuerte. Se estimaba la llegada del fenómeno de La Niña y, pese a que no fue declarada oficialmente como tal, el periodo de lluvias se le asemejó bastante.

Los estragos de las lluvias

La principal consecuencia del exceso de precipitaciones es que genera una mayor humedad en los suelos. Esto suele fomentar la propagación de plagas y enfermedades, lo que implica más trabajo de control y, por ende, mayores costos para los productores, explica Richard Augusto Sánchez, gerente de la Federación Nacional de Productores de Papa (Fedepapa).

Cesar Cortés, experto de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), advierte que el riesgo afectaría especialmente a cultivos de musáceas, cacao, café, frutales, hortalizas, raíces y tubérculos.

Entre los productos hortofrutícolas más vulnerables al exceso de lluvias están el limón, el mango, el aguacate, las hortalizas (a campo abierto), la fresa, el plátano y las pasifloras (granadilla, maracuyá y gulupa).

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En el caso del café, la afectación ha sido en dos vías. Según Gaitán, en la zona sur del país, la humedad, los días nublados y la baja temperatura demoraron la maduración del fruto, lo que aplazó la cosecha del primer semestre entre 15 y 30 días.

Mientras que en las regiones central y norte, no se dieron buenas condiciones para la floración, lo que da origen a la cosecha de finales del año.

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“Aún estamos haciendo las mediciones para ver cómo esto podría impactar la cosecha del segundo semestre. Si bien esperamos que este año caiga la producción frente al año pasado que fue histórico, no creemos que la influencia climática sea tan grande porque nos hemos mantenido en unos niveles de producción relativamente altos”, relata el director de Cenicafé.

Por otro lado, las lluvias hacen que se vuelva mucho más difícil la comercialización de los productos en todo el país. La razón es que casi todos los alimentos se mueven por las vías terciarias del país, un total de 142.284 kilómetros, según el Invías. De estas, solo uno de cada 10 kilómetros encuentra en buen estado. El problema es que, cuando llueve, el lodo y los derrumbes pueden volver el transporte imposible o demasiado costoso.

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En conjunto, todas estas variables pueden terminar incidiendo en el precio de los alimentos por varios caminos. La primera es el sobrecosto por temas de producción y logística, y la segunda respecto al abastecimiento.

“Con menos alimentos disponibles, los precios tienden a aumentar. La historia nos muestra que los cambios climáticos bruscos tienen un impacto directo y significativo en los precios de los alimentos”, destaca Carlos Duarte, miembro del Instituto de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana de Cali.

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¿Qué esperar del segundo semestre?

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), en su último informe de predicción climática, estima en 82 % la probabilidad de un clima neutro hasta agosto, y superior a 50 % para el periodo agosto-octubre 2025.

Debido a esta predicción, las condiciones climatológicas del país dependerán mayormente del ciclo estacional propio de la época del año y otras fluctuaciones. “La incertidumbre aumenta a medida que se extiende el pronóstico, con una probabilidad cercana de 48 % para un periodo neutral y del 41 % para la fase de La Niña durante el mes de noviembre de 2025 – enero 2026″, dice el documento.

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Pese a esto, la UPRA advierte (en su boletín de mayo) que se mantiene una alta probabilidad de lluvias por encima de los promedios históricos en varios departamentos, lo que podría afectar al agro y la infraestructura rural.

Los departamentos con mayor concentración de hectáreas vulnerables son Antioquia, Cundinamarca, Cauca, Boyacá, Tolima y Nariño. El riesgo varía según la región:

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  • Para la región Andina se identificaron alrededor de 340.000 hectáreas (ha) en riesgo bajo y cerca de 1.500 ha en riesgo medio, distribuidas en 41 municipios.
  • En el Caribe se destacan más de 85.000 ha en riesgo bajo y 624 ha en riesgo medio.
  • Para la Pacífica el riesgo bajo afecta cerca de 195.000 ha.

De acuerdo con la entidad, hasta octubre el área cultivada en riesgo medio representa solo 0,05 % del total nacional, el impacto puede ser severo según el tipo de producción:

  • Frutales: 1.063 ha en riesgo (43,6 % del total en riesgo).
  • Cacao, café, caña: 891 ha.
  • Oleaginosas como soya y girasol: 182 ha.
  • Hortalizas: 64 ha con una alta proporción afectada (0,09 % del total cultivado del grupo).
  • Cereales (maíz y arroz): 99 ha.
  • Raíces y tubérculos (papa, yuca, ñame): 108 ha.
  • Leguminosas y aromáticas: 33 ha en total.

Reducir los riesgos y fortalecer el agro

Con el cambio climático, se han intensificado los fenómenos extremos de sequías y lluvias que afectan la producción agrícola. Por eso es necesario que el país se adapte para garantizar la seguridad alimentaria.

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“Todos esos factores hacen que la calidad de los alimentos y la disponibilidad varíe”, puntualiza Camilo Prieto Valderrama, docente de cambio climático y salud ambiental de la U. Javeriana.

Para reducir las afectaciones del exceso de sol y agua se necesita información. Hay que prever lo que va a suceder, para lo cual es necesario mejorar los sistemas de información y hacerlos cada vez más específicos por área, sostiene Jaime Alberto Rendón, director del Centro de Estudios e Investigaciones Rurales de la Universidad de La Salle.

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Rendón añade que la tecnología de precisión, que usa inteligencia artificial, puede ayudar a que las poblaciones se preparen y reduzcan esa incertidumbre de los cambios climáticos.

Gaitán coincide en ese aspecto. Señaló que respecto al clima solo se puede estar pendiente de su comportamiento. Por eso desde la Federación envían cada mes un boletín a los caficultores.

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Al final, la información ayuda a planificar: cuándo se debe sembrar, cómo hacerlo y con qué prácticas de riego y drenaje.

Adicionalmente, “existen los seguros climáticos, que en Colombia aún no son muy masivos. Hay unos de producción y otros que son climáticos paramétricos, que se activan según el exceso o déficit de precipitaciones”, complementa el gerente de Fedepapa.

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De hecho, el Ministerio de Agricultura, a través del Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro), habilitó un presupuesto de $128.000 millones para la apertura del Incentivo al Seguro Agropecuario (ISA).

Este instrumento otorga subsidios para la compra de pólizas de seguro agropecuario que mitiguen riesgos en las actividades productivas. “Es nuestra responsabilidad aprovechar esos recursos y ese esfuerzo para impactar al mayor número de agricultores posible en el país”, subraya Sánchez.

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Jorge Bedoya, director de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), añade que todavía se puede hacer más para mejorar la cultura y el acceso a estas medidas de aseguramiento. Además, desde el Gobierno se debe invertir en infraestructura y tecnología porque “el cambio climático llegó para quedarse”.

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