Cuando Óscar Iván Zuluaga, ministro de Hacienda, nos recibió en su despacho, acababa de conocer la noticia del dato de decrecimiento de la industria manufacturera de enero pasado. Atinó a decir “es realmente malo”.
También lo encontramos ultimando los detalles sobre la Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que comienza esta semana en Medellín, la cual será presidida por él.
Y desde luego conversamos sobre la posición de Colombia frente a la crisis y su impacto sobre la economía nacional y el empleo.
¿Cuál es la importancia que para Colombia tiene ser sede de la Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)?
Ocurre en el momento de una crisis externa de una dimensión como la actual, la Asamblea del BID es el foro económico regional más importante en esta coyuntura y que Colombia sea el epicentro de este foro le permite aumentar el prestigio y conocimiento del país a nivel mundial.
¿Cuál ha sido el apoyo del BID a Colombia en esta coyuntura de crisis?
Muy importante, Colombia es un país muy constante en su relación con la banca multilateral, y con el BID mucho más. En esta institución ha sido el aliado estratégico para impulsar transformaciones económicas y sociales y en esta coyuntura ha tenido total disposición de apoyarnos financieramente. Ha apoyado líneas de crédito para el sector privado, como la que se tiene a través de Bancóldex, por US$650 millones.
¿Qué impresión le merece la caída de 10,7% en enero, en la producción manufacturera, de acuerdo con el DANE?
Muy malo, nosotros esperábamos un enero malo, porque el reporte que teníamos de la industria y el comercio era muy pobre, pero no esperábamos una cifra tan negativa. Creíamos que sería cercana a una caída de 6%. Eso muestra un deterioro muy acelerado. Hemos dicho que estamos sufriendo por la crisis, menos que en otros países, porque el desplome es mundial.
Hay que tener en cuenta que la industria es una parte de la economía, no es toda la economía. En otros países lo que ocurre es que cae toda la economía, con caídas industriales del 20% o 25%. Aquí están cayendo la industria y el comercio, pero hay otros sectores que están creciendo y lo que hay que mirar es el aumento en su conjunto.
Por la situación, la destrucción de empleo en el país se hace más evidente, con cifras que pasan del 14% en la tasa de desempleo, ¿qué más hacer?
Es lo más doloroso de la crisis. Pero hay que ser muy juiciosos en ejecutar la inversión, en especial de la pública, para proteger mucho empleo. Se está trabajando en varias áreas, estimular el crédito permite preservar empleo en las empresas y el Presidente presentó un plan con el Sena para hacer una retención escolar por un año, cerca de 250 mil jóvenes, que es más de un punto en términos de evitar una mayor afectación en la tasa de desempleo. También se han ofrecido incentivos como bajar la parafiscalidad para nuevas empresas y garantías con el Fondo Nacional de Garantías.
Se ha discutido el tema de los parafiscales, ¿realmente no hay posibilidades de desmontarlos?
Hemos sido claros, ni económica, ni social ni políticamente es viable en este gobierno. Hemos hecho el análisis y esa es una fuente que no hay cómo sustituirla. Reemplazarla es más IVA. Las condiciones económicas no están, a juicio del Gobierno, para avanzar en eso. Tampoco la modificación del IVA.
¿Se han considerado ayudas adicionales a los sectores más afectados, como ocurrió cuando hubo revaluación y tuvieron inconvenientes sectores como los textileros y de las flores?
La devaluación ayuda a varios sectores. Lo que estamos haciendo es garantizar las mejores fuentes de financiamiento para Bancóldex y que desde ahí se puedan transferir a líneas de crédito al sector privado, con costos más competitivos.
En el tema de infraestructura es una preocupación, porque parte importante de las obras las va a ejecutar el sector privado, que tendrá difícil el acceso a recursos.
Lo que se tiene previsto para este año, todo es obra pública. Lógico que los riesgos de cierre financiero son mayores y por eso tuvimos el cuidado en el proyecto de la Ruta del Sol, de tener un mayor componente de obra pública, que garantizara el cierre financiero.
Otra inquietud es que la ejecución de obras públicas de los departamentos no arranca.
En la cumbre de gobernadores de la semana pasada hicimos mucho énfasis en este tema. Tenemos claro que la diferencia en el crecimiento económico este año está en que el Gobierno Nacional, los departamentos y los municipios ejecuten sus proyectos y planes de inversiones.
¿El gasto impulsará el crecimiento?
Sin duda, si ejecutamos los presupuestos, para los cuales está la plata, la demanda pública estaría creciendo 5,4% en términos reales, la demanda pública pesa 20% en el PIB, estaríamos generando un efecto positivo de 1% en el crecimiento del Producto Interno Bruto. Se está trabajando en el tema y en la junta de gobernadores se avanzó mucho en el tema.
¿Habrá modificaciones en los proyectos de su cartera en el Congreso?
Hay dos que están en trámite, reforma financiera y segunda vivienda y un tercero que es la reforma a los impuestos territoriales, que incluye temas como impuesto a las motos, que es el que hoy se cobra a vehículos, ampliar los rangos establecidos para los vehículos, reducir los rangos para licores, de cuatro a dos, darle piso jurídico al cobro del alumbrado público (que tumbó el Consejo de Estado) y en cigarrillos un solo nivel de impuesto específico.
¿Cuándo se revisará la meta de crecimiento, que el Gobierno había establecido en 3% para este año?
En abril se revisará a la baja, cuando tengamos más información, como las cifras más recientes de recaudos para establecer de un rango. Sabemos que hay quienes hablan de crecimientos negativos, The Economist -1%, Morgan Stanley también ha manifestado que el crecimiento sería negativo. Además, hay que considerar el deterioro en las economías de países vecinos, como Venezuela y Ecuador.
Eso significará menos exportaciones a esos países, ¿cómo financiar ese hueco?
El sector privado tiene la línea de Bancóldex, las menores exportaciones tendrán un ajuste y seguramente habrá menos importaciones. Mucho de lo que se exporta a Venezuela tiene componente de materia prima importada. Menores exportaciones pueden significar más déficit en cuenta corriente, lo que requerirá mayores esfuerzos en financiamiento externo.
A usted siempre le ha preocupado el tema de los pleitos contra la Nación, ¿hay provisiones para ello?
Tenemos la provisión para lo de Granahorrar, $350 mil millones. Nos estamos preparando para lo que pueda significar las demandas por el tema de las pirámides, esa es otra contingencia sobre la cual tendremos que tener mucho cuidado.
A propósito de las pirámides, ¿cuál fue el verdadero costo?
Es muy difícil medirlo, pero si uno quisiera hablar de una cifra extrema en destrucción de riqueza, estaría cercana a los $4 billones, 0,8 puntos del PIB.
¿Le preocupa la venta de Isagén en estos momentos y qué otros activos importantes le quedan a la Nación por vender?
El proceso está avanzando, la impresión que tengo es que puede ser exitoso, los banqueros de inversión me han dicho que hay gran interés. En el futuro se podría vender la participación en ISA y también vender más acciones de Ecopetrol, pero por el momento no hay nada previsto. Afortunadamente los activos que se vendieron se realizaron en un buen momento, con eso prepagamos deuda. De qué sirve tener unos activos en una crisis como ésta, con niveles altos de deuda, de nada. Esos activos no le generan dividendos a la Nación.
Las reservas siguen en niveles altos.
Están intactas, en cerca de US$23 mil millones y eso da solvencia y tranquilidad para enfrentar eventos más difíciles.
¿Qué le preocupa?
Que se sigan deteriorando el entorno internacional y el empleo, que es lo más duro. Afortunadamente no es alto el endeudamiento de los hogares, en eso tiene mérito la subida de las tasas de interés.
Lo cierto es que estamos mejor posicionados que otros países para este choque externo. Lo que está pasando en Estados Unidos, en Europa, en Asia es dramático, aquí estamos sufriendo pero menos. Para varios analistas falta que la crisis se profundice en los balances del sector real. La primera oleada ocurrió en el sector financiero y ahora se puede dar la profundización del sector real.
Otra de sus preocupaciones ha sido la financiación de 2010.
El éxito de este Gobierno ha sido que hemos adelantado las cosas. Tenemos asegurado 2009 y ya estamos trabajando en 2010. No va a ser fácil, porque muchos países saldrán a los mercados a ofrecer deuda soberana, pero el nombre, la tradición y el buen manejo de Colombia Valen mucho.