El cruce de declaraciones entre Donald Trump y Gustavo Petro escaló, de nuevo, al terreno económico. El domingo, el senador republicano Lindsey Graham dijo que Estados Unidos impondría nuevos aranceles a Colombia y el mandatario estadounidense lo confirmó. El lunes, Petro afirmó que el Tratado de Libre Comercio (TLC) con ese país, nuestro principal socio comercial, está “suspendido de facto” porque el Gobierno estadounidense violó las condiciones.
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Este es el panorama de confusión en el que navegamos. Más allá de los anuncios en redes sociales, hasta el cierre de esta edición no se ha confirmado ningún cambio en la política arancelaria de Estados Unidos para Colombia y, por lo tanto, las reglas del juego se mantienen.
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Las condiciones actuales
Un arancel es un impuesto a los productos importados. Para Colombia, cualquier cambio en las tarifas de Estados Unidos son relevantes porque ese país es nuestro principal socio comercial y compra el 30 % de los bienes que enviamos al exterior. En cambio, Colombia ocupa el puesto 18 entre los compradores de bienes de Estados Unidos, con una participación del 1 %.
El presidente Trump usa los aranceles como caballito de batalla. Estados Unidos ha cambiado una y otra vez las tarifas, mientras negocia con decenas de países para redefinir su lista de aliados comerciales. Desde abril de este año, Washington aplica un arancel base del 10 % a la mayoría de naciones, incluyendo a Colombia. Tres meses después, la Casa Blanca amplió ese esquema para algunos países con tarifas diferenciadas que van del 15 % al 41 %. Colombia esquivó el aumento.
María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de la Cámara Colombo Americana – AmCham Colombia, aclaró que los aranceles impuestos por Estados Unidos no implican la suspensión del TLC, como afirmó Petro este lunes, sino que constituyen un recargo adicional amparado en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA).
La líder del gremio explicó que la llamada “excepción de seguridad” del Capítulo 22 permite a Washington invocar motivos de seguridad nacional para aplicar medidas comerciales extraordinarias sin que, por sí mismas, constituyan una violación ni una suspensión del tratado.
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El impacto de la tarifa del 10 %
Por ahora parece que el arancel ha tenido un efecto limitado. Lacouture dijo a este diario que aún es temprano para hablar de un impacto definitivo. De todas formas, aseguró, se debe considerar que el arancel del 10 % es, en términos comerciales, “el nuevo 0 %”, dado que es el gravamen más bajo en comparación con otros países. Los análisis de la Cámara señalan que este incremento tiene un impacto limitado en el 82,7 % de la canasta exportadora.
Las exportaciones de petróleo y oro permanecen exentas del recargo, una gran ventaja para Colombia. En los primeros seis meses de este año, el 42,7 % de las ventas a ese país eran productos minero-energéticos.
En los productos a los que sí aplica el arancel del 10 %, Colombia tiene una posición intermedia que permite mantener el acceso al mercado estadounidense. Si bien hay desventajas frente a países como México (que no tiene arancel en algunos productos), también hay ventajas competitivas frente a quienes tienen tarifas más altas. Según un análisis de AmCham Colombia, sectores como flores y plantas ornamentales, café procesado, azúcar, confitería, pescado y confecciones han podido sostener o incluso aumentar sus ventas hacia el mercado estadounidense gracias a ese diferencial.
Gustavo Gómez, presidente de la Asociación Nacional de Exportadores de Café (Asoexport), dijo a este diario que las condiciones han sido favorables en el caso del café (tercer producto que más exportamos a Estados Unidos): “Nuestros principales competidores, Brasil y Vietnam, tienen arancel del 50 % y el 20 %, respectivamente, pero esta no es una ventaja competitiva sostenible y Colombia debe seguirle apostando a la calidad como elemento diferenciador”.
Gómez destacó que las exportaciones de café a Estados Unidos crecieron un 10 % en lo que va del año frente al mismo período de 2024, mientras que las de Brasil han caído 20 %. Sin embargo, advierte que un nuevo aumento en los aranceles puede afectar la economía de muchas familias en Colombia, considerando que el mercado estadounidense recibe cerca del 40 % del café que exportamos.
En el caso de las flores (segundo producto que más exportamos a Estados Unidos), Augusto Solano, presidente de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores), dijo en una entrevista reciente con este diario que los aranceles han sido uno de los mayores retos de este año. “El arancel del 10 % ha sido absorbido por la cadena de manera heterogénea, si aumentara sería desastroso para el sector”.
Las exportaciones a Estados Unidos entre enero y agosto de 2025 aumentaron un 4,9 % frente al mismo período del año pasado, según el último reporte del DANE. Lacouture destacó que el crecimiento en las exportaciones al mercado estadounidense superan el ritmo de crecimiento de las ventas colombianas al resto del mundo, que está en 0,5 %.
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Si analizamos solo agosto de este año, se registra una caída del 13,7 % frente al mismo mes del año pasado. La caída se explica por productos del sector minero-energético, que no tienen arancel. De hecho, en ese periodo las exportaciones de productos no minero energéticos crecieron 15,2 %.
Clara Inés Pardo, profesora de la Escuela de Administración Universidad del Rosario, explicó que entre las posibles causas de la caída está la baja en el precio del petróleo.
Si bien el 10 % es el nuevo 0 % y deja a Colombia en una posición cómoda, un aumento como el que se ha rumorado desde el fin de semana puede cambiar el tablero y dejar al país en desventaja.
En cualquier caso, esta no es la primera vez que las amenazas con los aranceles están a la orden del día. En enero, Estados Unidos anunció un aumento temporal del 25 % para las importaciones colombianas, que luego llegaría al 50 %. Pero después, cuando los ánimos se calmaron, la medida se revirtió gracias a las negociaciones bilaterales.
Colombia sigue jugando su carta en el mercado estadounidense. En los últimos días, gremios económicos, como Amcham, Analdex y la ANDI, han resaltado la importancia de tramitar las tensiones por los canales diplomáticos para evitar que el problema escale. Al final, en un año de tarifas que bailan al ritmo de la volatilidad de Trump, mantener la cabeza fría puede ser la mejor jugada.
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