¿Si usted tuviera la necesidad de comprar un carro nuevo, o simplemente lo fuera a hacer por gusto, estaría dispuesto a pagar un tanto más si le dicen que el vehículo en el que se va a transportar junto con su familia cuenta con un sistema de frenos más seguro y además viene con dos bolsas de aire en el habitáculo y el timón que, en caso de accidente, le pueden salvar la vida? ¿O definitivamente se quedaría con la versión más básica, el que no trae ninguno de los dos sistemas, porque confía en su experticia a la hora de manejar y en que no le va a pasar nada porque conduce a la defensiva?
Pues para que usted no entre en esa duda, en la que debería estar clara la respuesta, el Ministerio de Transporte emitió la Resolución 3752 del 6 de octubre de 2015, con la que dejó resuelta la obligatoriedad en el uso de los frenos ABS y de los airbags (bolsas de aire) para todos los carros nuevos que se vendan desde enero de 2017. La medida, que no tiene otra razón que la seguridad de los usuarios, además tiene un foco claro: “Dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 se estimó que Colombia deberá reducir en un 8 % las muertes por accidentes de tránsito”, le dijo la ministra de Transporte, Natalia Abello, a El Espectador. “Y para el 2021 la meta es una reducción del 26 %”, agregó.
Nadie critica la medida. Al contrario, todos los representantes de la industria están con ella. Pero hay una cosa que está clarísima: los carros que no traen ese sistema, que son los que llaman los comerciantes “de entrada” (los más baratos entre todo el portafolio de los nuevos), tendrán que subir de precio como consecuencia de estos aditamentos con los que deberán ser equipados. Por ejemplo, dentro del mercado de repuestos en Bogotá, consultados por El Espectador, varios comerciantes ofrecieron frenos ABS por $250.000 para cada llanta y, aunque depende del tipo de carro, también ofertaron bolsas de aire básicas por $500.000 cada una. Eso quiere decir que entre los dos airbags y los cuatro frenos ABS, mínimo se necesitan $2’000.000.
Jorge Mejía, presidente de GM Colmotores, precisó que como principal fabricante de carros en Colombia, “estamos totalmente de acuerdo con la norma. Lo hemos conversado con el Ministerio y estamos en la línea de hacer una evolución en las normas mínimas de seguridad en pro, precisamente, de la seguridad de los usuarios. Eso es una tendencia global, en la región varios países han legislado sobre el tema. Pero está claro que cada cosa que uno le pone a un carro, tiene un costo. Sea lo que sea. Y eso se tiene que traducir en el precio que se le cobra al consumidor. Pero esto se tenía que hacer”.
Tanto el ABS como el airbag son sistemas modernos, sofisticados, que ya tienen años desde que se inventaron y van evoluacionando, eso hace que por volumen de producción bajen su costo, pero alguien lo tiene que pagar. Es como pedir un carro con aire acondicionado, pues ese vale más que el que no lo tiene. La versión más equipada tiene un valor mayor para el comprador.
“La gran mayoría de los carros nuestros salen con bolsa de aire y frenos ABS, claro, en las versiones medias o altas en la mayoría de las veces, no en la versión de entrada. ¿Y por qué no? Porque como el mercado no está regulado y la competencia tiene la posibilidad de ofrecer el producto sin eso, pues el precio es un elemento muy importante. El 60 % del mercado colombiano está en segmentos medios y bajos, entonces el precio juega un papel vital. La versión de entrada, si se necesita un precio de llamada, requiere un producto más económico y parte de eso es eliminar algunos aditamentos que tiene el vehículo”, dijo Mejía.
Tulio Zuluaga, presidente de Asopartes, también comparte la necesidad de la medida. “El ABS será para todos los carros, incluso los usados, pero no es tan caro como se cree si se tiene en cuenta que es por seguridad. Y donde más se mirará es en los remolques de los tractocamiones, de los vehículos pesados, porque no lo traen. Por el lado de los airbags, pues los fabricantes tienen que ocupar un espacio de los carros que ya traen, o hacer algún cambio en el diseño. Pero yo creo que puede ser un aumento pequeño, de un 0,5% del valor final del vehículo. Y claro, todo depende de qué precio tiene cada carro”. Eso quiere decir que, según las cuentas de Zuluaga, un carro de $20’000.000 subiría hasta los $21’000.000. Entonces, ¿pagaría un millón de pesos por viajar más seguro?