Si la palabra confunde, los procesos mucho más. Los especialistas del tema definen la mecatrónica como la sinergia de varias ramas de la ingeniería que busca la automatización de los procesos de manufactura y del diseño de productos. En otras palabras, “es la combinación de la mecánica, la electrónica y la informática”.
Pero aunque la mayoría desconoce el tema y al oír esta palabra puede creer que es una ciencia que sólo se desarrolla en Europa o Estados Unidos, lo cierto es que en Bogotá, este año, se realizaron las Séptimas Olimpiadas Nacionales de esta disciplina, en las que participaron estudiantes universitarios de mecatrónica de distintos lugares del país.
El evento lo organiza anualmente, desde el 2002, la empresa alemana Festo. Esta edición contó con el apoyo de la Cámara Colombo Alemana y se realizó los dos primeros días de octubre, durante la Feria Internacional de Bogotá.
Los doce equipos inscritos debían, en un tiempo récord de hora y media, demostrar sus conocimientos y habilidades en cuatro subáreas: Neumática (empleo de aire comprimido para transmisión de la energía necesaria para mover mecanismos); Electroneumática (combinación de aire comprimido y electrónica) y PLC (Controles Lógico Programables).
Específicamente cada grupo de trabajo debía conectar todos los sistemas de una máquina empacadora a través de circuitos electromecánicos remotos que permitieran automatizar y controlar todos los procesos.
En esta labor los más rápidos y eficientes fueron dos jóvenes estudiantes de mecatrónica de la Institución Universitaria José Antonio Camacho, de Cali, que desde el principio sabían que eran favoritos para imponerse en el certamen.
“Nosotros vamos a ganar”, fueron las palabras proféticas que durante la competencia pronunció Alexánder Rueda, quien horas después, junto a Cristhian Zapata, pudo disfrutar de los aplausos de sus competidores, que les confirmaban que eran los triunfadores de unas olimpiadas que no exigen gran preparación física pero sí pueden ser aún más desgastantes, porque no sólo se debe pensar rápido, sino que además se deben aplicar conceptos precisos.
“El proceso no es tan largo, pero lo más complicado es la comunicación remota de la máquina, entre el PLC y las entradas y salidas del sistema”, agregó Rueda, mientras terminaba una de las etapas de la prueba.
Luego de romperse la cabeza durante dos días, hoy la dupla Zapata-Rueda sólo piensa en hacer los procesos de la mecatrónica más rápidos y eficientes, pues ahora la competencia será más dura: en 2009 estos dos caleños competirán con representantes de más de una docena de países en las Olimpiadas Iberoamericanas de esta disciplina, que se realizarán en Brasil. Allí esperan volver a coronarse como los mejores en medio de cientos de aplausos internacionales.