El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Los lentes de la innovación

El presidente de Eleba Group, afirma que una oferta distinta no solo depende de nuevos productos y servicios.

06 de noviembre de 2012 - 06:00 p. m.
Para desarrollar un portafolio es esencial observar las necesidades de los consumidores. / 123rf
PUBLICIDAD

“La creatividad trata de unir los conocimientos con las necesidades para hacer cosas funcionales, y la innovación utiliza esa habilidad en el contexto de los negocios”, explica Juan José López, presidente de Eleba Group (firma asesora comercial para empresarios), definiendo dos cualidades fundamentales del éxito de un emprendimiento. Para él, la clave de la creación de empresa está en la diferenciación de la idea, no sólo a partir de nuevos productos y servicios, sino en la implementación de estrategias que les den oportunidades a los clientes, por ejemplo, en el momento de pagar o en la forma de encontrar la oferta, “porque su producto puede ser común en el mercado, pero la clave para la distinción puede estar en la forma de venderlo. Por eso no hay una sola forma de innovar y no se deben limitar las posibilidades”.

El conocimiento de los compradores, las tendencias de consumo, la claridad del mensaje para el público y el manejo de las corrientes tecnológicas son, para el experto, los temas a tener en cuenta en la decisión de mejorar la oferta. “Yo no innovo para ser mejor que los demás, sino para no tener que competir con nadie en el mismo pedazo del mercado”, asegura López. Cuenta que al prestar sus servicios de consultoría se encuentra frecuentemente con pequeñas y medianas empresas que desarrollan sus portafolios “como si ellos mismos fueran sus clientes”, y cometen un gran error al no pensar en las necesidades no cubiertas de los consumidores.

Es aquí cuando aparece otro aspecto esencial para los nuevos empresarios; se trata de la sensibilidad al entorno, que se convierte en un poderoso indicador para saber cómo y cuándo se debe perfeccionar un producto o servicio, lo cual finalmente determina la acogida y el posicionamiento del modelo de negocio. “Muchos creen que porque tienen buenas ideas cumplen con las condiciones suficientes para emprender, pero a lo largo del camino se dan cuenta de que su cliente no estaba dispuesto a pagar por la oferta, por eso emprender no puede ser la causa sino la consecuencia de escuchar y observar”, asevera.

Estudiar el número de competidores, la capacidad de pago que tiene el mercado y el potencial de crecimiento del mismo, además de hacer una autoevaluación para medir la competitividad del negocio teniendo en cuenta el nivel de conocimiento del sector, la preparación propia para vender y la de los consumidores para comprar, son los principios del propósito de innovar, “porque si yo creo que mi producto, servicio o idea de negocio le sirve a todo el mundo estoy cometiendo un error. Todo nuevo desarrollo debe partir del análisis de lo que hago y de a dónde me dirijo”.

Conoce más
Ver todas las noticias