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Así está la inclusión financiera en el mundo

Las dinámicas digitales entran en juego dentro del tablero para aligerar las brechas económicas a nivel mundial, pero las mujeres y las poblaciones rurales siguen cargando con la mayor desigualdad, según el Banco Mundial.

27 de julio de 2025 - 10:08 a. m.
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Foto: Getty Images - Getty Images
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La tecnología digital se ha convertido en una herramienta para hacer la inclusión financiera un poco menos desigual a nivel global. Gracias a esto, millones de personas pueden acceder a servicios financieros a través de dispositivos móviles y plataformas digitales que antes ni siquiera conocían.

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¿Ya tienes una cuenta?

Según el más reciente informe del Banco Mundial (BM) “The Global Findex Database 2025”, casi el 80 % de los adultos a nivel global tienen una cuenta en alguna institución financiera tradicional o móvil, un crecimiento notable comparado al 51 % registrado en 2011. Este avance está impulsado principalmente por la adopción masiva de cuentas móviles a través de teléfonos celulares, especialmente en regiones de ingresos bajos y medios donde el 75 % de los adultos ya poseen una.

Estos servicios financieros digitales facilitan realizar depósitos, gestionar préstamos, hacer pagos y hasta comprar servicios básicos como electricidad renovable directamente desde el teléfono celular. Esto no solo significa un acceso más fácil y más seguro al sistema financiero formal, sino que también abre camino para que poblaciones tradicionalmente excluidas puedan ahorrar, obtener crédito y participar en la economía formal.

Sin embargo, según el mismo estudio, las mujeres se encuentran 9 puntos porcentuales por debajo de los hombres en la posibilidad de adquirir un teléfono celular inteligente, principalmente por los altos costos de estos dispositivos.

Las poblaciones con bajos recursos y las mujeres a nivel mundial tienen dificultades que las convierten en las poblaciones con mayor disparidad presentadas en el estudio hecho por el BM. Al respecto el gobernador del Banco Central de los Estados de África, Jean-Claude Kassi Brou, manifestó: “Tenemos que involucrar a las mujeres, pues tienen la capacidad de ampliar su contribución a la producción en nuestros países. Necesitamos también centrarnos más en las zonas rurales, debemos prestarles mucha más atención”.

Por otro lado, África subsahariana lidera con el 40 % de adultos utilizando cuentas de dinero móvil, seguido por América Latina y el Caribe.

En economías emergentes, un 40 % de los adultos están utilizando estas cuentas digitales para ahorrar, y más del 60 % hacen o reciben pagos digitales, fortaleciendo el comercio y facilitando que los pequeños negocios accedan a crédito formal basado en su historial digital.

Sin embargo, los retos por disminuir la exclusión no terminan. A pesar de que el 86 % de los adultos tienen un teléfono móvil, 1,3 mil millones aún no cuentan con una cuenta financiera. Según el Banco Mundial, para superar esta brecha, es fundamental crear un marco regulatorio que proteja al consumidor y desarrolle productos accesibles y relevantes para las necesidades de los sectores aún excluidos.

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La digitalización de los servicios financieros representa una revolución que puede aportar al crecimiento económico y a la reducción de la pobreza, siempre que se refuerce la infraestructura digital y financiera, la pedagogía digital y la construcción de políticas que garanticen acceso seguro, responsable y equitativo para todas y todos.

¿Cómo está la inclusión financiera en Colombia?

Según el último reporte de inclusión financiera de la Superintendencia Financiera de Colombia y la Banca de las Oportunidades, al cierre de 2024 la inclusión financiera ha avanzado significativamente en términos de acceso a productos de depósito, alcanzando un 95,8 % de los adultos con al menos un producto de depósito activo, lo que equivale a 37,1 millones de personas.

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Sin embargo, existen brechas importantes en el uso efectivo de estos productos, ya que solo el 85 % de quienes los poseen los utilizan activamente.

Los productos más usados son los depósitos de bajo monto y las cuentas de ahorro, pero el reto sigue siendo lograr que más personas hagan un uso frecuente de estos servicios.

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Las disparidades persisten especialmente en las zonas rurales, donde el indicador de inclusión financiera es del 56% frente a casi un 100 % en las ciudades.

Algunas regiones con menor presencia estatal cómo el Pacífico y el Caribe, y departamentos como Vaupés y Guainía presentan indicadores por debajo del 40 %.

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Adicionalmente, las brechas de género se mantienen, con un mayor acceso a depósitos por parte de los hombres, salvo en ciertos segmentos de depósitos de bajo monto. Jóvenes rurales y adultos mayores tienen menor acceso y usan menos los productos financieros, siendo solo uno de cada seis jóvenes rurales usuarios activos de productos de depósito.

En materia de transacciones, la realización de operaciones por canales digitales ha crecido fuertemente, triplicándose desde 2019, aunque las oficinas físicas siguen siendo claves para retiros, sobre todo en zonas rurales. En tarjetas, hay más de una por adulto, con 3,8 tarjetas de crédito por cada 10 adultos.

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Respecto al acceso al crédito, el panorama es más complejo. En 2024, sólo el 35,5 % de los adultos tenían al menos un producto de crédito vigente, con un crecimiento muy leve respecto al año anterior.

Las desigualdades también se reflejan en el acceso al crédito por género, edad y ubicación geográfica. Los hombres acceden más al crédito en todas las modalidades, y los adultos jóvenes (26 a 40 años) presentan los niveles más altos de acceso.

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La ruralidad afecta negativamente esta situación, con la excepción del microcrédito que tiene mayor alcance en zonas rurales. Además, el acceso a crédito de vivienda es muy bajo en la mayoría de municipios, concentrándose en las ciudades. La región Caribe es la más rezagada en acceso a crédito, y departamentos como Vaupés, Vichada y Guainía tienen los menores niveles.

Este análisis evidencia que aunque Colombia tiene una alta penetración de productos de depósito, el acceso y uso del crédito formal continúa siendo un desafío, especialmente en zonas rurales y entre grupos vulnerables, lo que impide su crecimiento económico y acentúa las desigualdades.

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Tanto en Colombia, cómo en el resto del mundo, las mujeres, los jóvenes rurales, los adultos mayores y las poblaciones empobrecidas se enfrentan a mayores barreras para poder liderar sus finanzas de manera digital. Esta tendencia debería marcar un rumbo claro para poder enfrentar estas desigualdades de manera integral y justa en el futuro cercano.

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