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El Banrep puso freno a las tasas: ¿cómo leer la decisión en medio de tensiones políticas?

La junta directiva del Banco de la República sorprendió este jueves con una decisión unánime: pausar el alza de tasas de interés que había sacudido su relación con el Gobierno.

30 de abril de 2026 - 06:08 p. m.
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Foto: Getty Images/iStockphoto - Nuthawut Somsuk
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El Banco de la República puso el freno al aumento en las tasas de interés, después de semanas turbulentas. El mensaje que dejó la reunión de la junta directiva este jueves no sólo es llamativo por el voto unánime de los siete codirectores, sino por la decisión en sí. Un alto. Una pausa. Una bandera blanca.

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Para este punto, la junta directiva de la entidad ha hecho dos aumentos en las tasas de interés este año, llevándolas a 11,25 %. El primero de estos ajustes fue una sorpresa para prácticamente todo el mundo, especialmente por su escala (100 puntos básicos). Y el segundo (también de 100 puntos básicos), también sorprendió por todo el drama añadido de la decisión: el portazo de Germán Ávila, ministro de Hacienda, (con anuncio de abandono del puesto en la junta directiva) y el posterior matoneo verbal del presidente Gustavo Petro.

Para la decisión de este jueves, el factor sorpresa volvió a estar en el escenario: aunque los analistas proyectaban una nueva alza en las tasas (de entre 25 y 50 puntos básicos), la junta directiva decidió dejarlas sin alteraciones. Y, para ñapa, la determinación se tomó por unanimidad.

Unanimidad es una palabra que no ha brillado en las decisiones recientes del Banco. Un factor que no es extraño. Lo que es llamativo es la escala de los desencuentros: un bloque mayoritario de cuatro codirectores ha apoyado hacer más restrictiva la política monetaria, mientras los otros tres, con el ministro Germán Ávila a bordo, apoyan bajar las tasas (en algunos casos, uno de estos tres miembros ha pedido mantenerlas).

Esta suerte de tensión a fuego bajo terminó por desencadenar una crisis entre el Gobierno de Gustavo Petro y el Banco de la República que no tiene precedentes en la historia moderna del país.

A diferencia de la reunión de marzo, en esta ocasión el ministro Ávila sí ocupó su silla en la rueda de prensa y no se levantó de la reunión de la junta con “irreverencia”, como él mismo lo ha definido. El jefe de la cartera dijo que la reunión fue “constructiva” y que, si bien se mantienen las diferencias al interior de la junta (el Gobierno no ha cambiado su postura de que las tasas deben bajar para estimular la economía), el mensaje es que en el país es posible buscar acuerdos.

Las tensiones han llegado a tal punto, que en algún momento incluso se planteó que la ruptura que había anunciado el ministro podría traducirse en su ausencia en la reunión, lo que a su vez podría frenar las decisiones de esta autoridad monetaria. Frente a la pregunta de por qué al final decidió asistir, Ávila respondió que “siempre es mejor buscar acuerdos y encuentros entre diferentes”.

El fondo de la decisión

El Banco reconoce que el panorama por el lado del Índice de Precios al Consumidor (IPC) no resulta tranquilizador. “En marzo la inflación total se situó en 5,6 % superando en 46 puntos básicos el dato de diciembre. La inflación básica sin alimentos ni regulados también aumentó y se ubicó en 5,8 %, cerca de 80 puntos básicos por encima del registro de diciembre. Las expectativas de inflación a plazos de un año o más se redujeron, pero aquellas obtenidas de las encuestas para fin de 2026 volvieron a aumentar”, se lee en el comunicado oficial de la junta directiva.

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La junta también tiene una lectura positiva del comportamiento del empleo y de para dónde puede ir la economía, pues señaló que “indicadores de seguimiento, como la demanda de energía, la producción manufacturera, el comercio minorista y el comercio exterior de bienes, apuntan a que el crecimiento en el primer trimestre superaría el registrado en el último trimestre de 2025”.

Entre los riesgos para la inflación está la prolongación del conflicto en Medio Oriente, que podría presionar al alza los precios internacionales de la energía y de los fertilizantes, y apretar las condiciones financieras externas.

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Más allá de los aspectos técnicos, el mensaje más profundo de esta reunión puede no tener mucho que ver con la política monetaria o con la mirada macro de la economía: “Si bien los miembros de la junta directiva tienen opiniones diversas en torno a la política monetaria, han tomado por consenso la decisión de mantener inalterada la tasa de interés, en la búsqueda de lograr acuerdos en la actual coyuntura”.

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¿Cómo leer esta decisión? “Es una tregua y es técnicamente decente”, opina un analista de mercados, quien pidió no ser identificado por sus relaciones con las dos entidades.

Si bien el mercado esperaba un alza para este jueves, también hay voces que aceptan la lógica de la pausa: los 200 puntos básicos que ya se aplicaron en las tasas pueden servir para contener la inflación, una especie de medida transitoria (aunque dura) mientras se analiza cómo sigue el comportamiento de los precios.

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De hecho, en la decisión anterior, la que desató la ira del Gobierno, algunas voces apuntaban a sólo un incremento más para el resto de 2026. Entre estas se encontraba la de José Antonio Ocampo, exministro de Hacienda de la administración Petro y catedrático de la U. de Columbia. Bajo estas perspectivas, una pausa en el manejo de las tasas se puede ajustar al momento actual. Y, claramente, al escenario de trinchera política en el que anda el Gobierno desde hace meses.

Ahora bien, esta visión no es unánime (para usar la palabra del momento). Durante la rueda de prensa, al gerente del Banco, Leonardo Villar, le preguntaron cuál fue la recomendación del equipo técnico de la entidad sobre el movimiento de tasas.

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La respuesta, aunque sin decir exactamente qué dijo el equipo, deja entrever que el análisis (apoyado únicamente en factores técnicos) apuntaba en un camino diferente a la decisión que tomó la junta directiva. En otras palabras, el análisis macro duro y crudo daba otro resultado. La ecuación, incluyendo los factores de carne y hueso, se decantó por “la tregua”.

José Ignacio López, presidente del Centro de Pensamiento Económico ANIF, aseguró que aunque la pausa podría entenderse como el resultado de una discusión técnica, el Gobierno sembró dudas. “Por una decisión no se compromete la credibilidad del Banco, más a sabiendas que en próximas reuniones tendrá el espacio para subir tasas, si es necesario. No obstante, queda claro que el ataque del Gobierno a la autonomía del Banrep, socava la confianza, en este caso, de esta decisión”.

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Investigaciones Económicas de Banco de Bogotá lo definió así: la junta prefirió los consensos “antes de mantener una disputa que hubiera podido atentar contra la institucionalidad del banco central”. Este centro señala que “pudiendo existir una brecha entre lo técnico y lo político, la decisión de la junta permite que el accionar del banco central pase a un segundo plano en el debate político y electoral del momento, si bien las consecuencias de la decisión podrían ser no menores”.

Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia, sostiene que a pesar de la pausa en los incrementos, el balance de riesgos sugiere que el “ciclo de endurecimiento de la política monetaria no ha concluido”. Jackeline Piraján, economista principal de Davibank, coincide en que no es el final de los aumentos porque las preocupaciones en torno a la inflación persisten.

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El camino de las tasas de interés

Entre septiembre de 2021 y abril de 2023, la junta directiva elevó los tipos de interés hasta el 13,25 %. El objetivo era contener una inflación que, impulsada por la reactivación económica pospandemia, alcanzó un máximo del 13,34 % en marzo de 2023.

A partir de diciembre de 2023, una vez los precios comenzaron a ceder, el Emisor inició un ciclo de recortes. La baja fue más lenta de lo que esperaba el Gobierno: las tasas de interés llegaron a 9,25 % en abril del 2025. A partir de esa fecha, en cinco reuniones consecutivas, la junta optó por mantener los tipos de interés argumentando que la prudencia era el mejor camino.

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El rumbo cambió en enero: tras el brusco aumento en las expectativas de inflación, en buena parte impulsado por el incremento inédito de 23 % en el salario mínimo, el Banco decidió empezar a subir las tasas. Tras dos incrementos de 100 puntos básicos, y con la decisión de este jueves de poner un freno por dos meses para analizar distintas variables, las tasas están en 11,25 %.

La próxima junta del Banco de la República será a finales de junio. Villar defendió que la junta analizará los datos en los próximos dos meses para determinar si es necesario mover las tasas o si se pueden mantener. En la lista de nueva información estará la evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto en el mercado petrolero, pero también cómo reacciona la demanda ante el aumento de 200 puntos básicos en las tasas de interés.

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El gerente señaló otro factor importante: para finales de junio habrá concluido el proceso electoral y ya sabremos quién será el próximo presidente de Colombia.

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