El gobierno del presidente Gustavo Petro sorprendió con un indicio de propuesta tributaria que busca equilibrar la carga fiscal entre las personas naturales y las empresas. Pese a que el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, había insistido en que no se tenía pensado en realizar una nueva reforma tributaria, ahora sostiene que se busca “garantizar una senda de descenso de la tarifa de la tasa nominal del impuesto de renta corporativo”.
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La propuesta podría bajar de 35 % a 20 % el impuesto de renta corporativa, y a cambio aumentar ese gravamen a las rentas de personas naturales de mayores ingresos, señaló el Gobierno.
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Bonilla aclaró que “la reforma no es para aumentar ingresos”. Según el funcionario, es para corregir un defecto aprobado en la reforma tributaria de 2022. Sin embargo, acepta que las decisiones judiciales desnivelan el proyecto aprobado que obliga a un recorte en el presupuesto de 2024 de unos $6,5 billones. “La (reforma) que aprobó el Congreso ha sido radicalmente transformada por decisiones judiciales”, dijo Petro.
Por ahora, lo que el Gobierno busca es socializar esa posibilidad de “reformar la reforma tributaria” aprobada en 2022. “Estamos en el proceso de socializar con empresarios (y) con gremios” para determinar el momento de llevar la iniciativa al Congreso, señaló el ministro de Hacienda.
Las intenciones del Gobierno han despertado interés entre empresarios y analistas. Pero varios concuerdan en que se requiere conocer detalles puntuales de la iniciativa.
“Es una oportunidad para avanzar en la necesaria ampliación de la base del IVA. Este gobierno ya ha demostrado su capacidad para adoptar medidas fiscalmente necesarias como lo vimos con el caso de la gasolina”, destacó Carolina Soto, consultora económica asociada senior de Dattis. Sostiene que la iniciativa es oportuna en momentos en los que la inversión se ha venido contrayendo y se requieren con urgencia nuevos proyectos productivos. “Es una oportunidad para avanzar en la cultura tributaria y en la necesaria ampliación de la base del IVA, que permita garantizar la sostenibilidad de los ingresos fiscales”, dice.
Por su parte, José Ignacio López, director del Departamento de Investigaciones Económicas de Corficolombiana y próximo presidente de ANIF, considera que para el corto plazo parece difícil hacer una reforma como la propuesta por el presidente Petro “porque el Gobierno ha hablado de una reforma neutral y quizás sería lo más deseable tener una reforma no pensada en el recaudo tributario, pero hay que decir que 2024 y 2025 van a ser años de alta incertidumbre en materia fiscal”.
López también advierte sobre recaudos del Gobierno que no se van a materializar, como es el tema de los litigios ganados por la DIAN, una posibilidad incierta que podría poner en riesgo unos $15 billones. “Si se suman otras fuentes de incertidumbre podría llegar hasta dos puntos del PIB que no están asegurados en materia de equilibrio de las cuentas fiscales”, señaló.
Para el analista, el reto más grande del Gobierno es tratar de controlar la presión sobre el gasto público. “Va a ser muy difícil hacer una reforma tributaria neutral y si no va a ser neutral no va a ser el mejor momento para hacerla”, sostuvo.
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El Gobierno ha insistido en que la propuesta anunciada busca bajar la tasa de renta que pagan las empresas, y elevarla para personas naturales de mayores ingresos, de manera que la empresa tenga mayor espacio para “competir y ser más productiva”.
En esta dirección, Édgar Jiménez, profesor de Finanzas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, señaló que “sí es necesario que se haga un ajuste en el recaudo a través de las personas naturales con el fin de liberar un poco las empresas y generar más espacio y más posibilidad de tener capital y crecimiento”, y destacó que la iniciativa va en línea con lo que sucede en la mayor parte de los países del mundo, particularmente en los miembros de la OCDE.
¿Castigo a los bolsillos?
El director de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, señaló que la reforma de 2022 elevó sustancialmente el impuesto de renta a las personas con ingresos superiores a $10 millones mensuales, “así que no veo mucho espacio para continuar aumentando la carga tributaria de esas personas. Lo más sensato sería aumentar las bases gravables, es decir, el número de personas que declaran y pagan renta en Colombia, que es muy inferior al de nuestros pares. Sin embargo, esta alternativa es políticamente mucho más difícil”.
Mientras tanto, Camilo Herrera, presidente de Raddar (firma especializada en consumo), considera que el Gobierno podría ampliar la base tributaria y quizás aumentar el impuesto a los dividendos. “Pero si lo que va a ser es aumentar la tasa de tributación a las personas que ya están tributando, lo que hace es afectar la capacidad de compra de las personas de ingresos altos y medios, pegándole un golpe a la demanda que no tiene sentido”.
Para Herrera, si es para poner a tributar a las mismas personas “es una locura”, pues lo que va a hacer la iniciativa es elevar la elusión o la evasión “o que la gente se vaya de Colombia”.
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Sin embargo, para Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, “es imperativo que el país continúe avanzando en hacer más progresiva la participación de las personas naturales en el recaudo tributario. Esta alternativa es razonable en la medida en que permitiría aumentar la confianza y la competitividad del país. Colombia tiene la tasa impositiva de renta a las empresas más alta entre los países pertenecientes a la OCDE”.
Los empresarios se encuentran a la expectativa por los detalles de la propuesta tributaria. Sin embargo, admiten que “pocas cosas pueden afectar tanto a una economía como un cambio en las reglas de impuestos”. El presidente de la Andi, y del Consejo Gremial, Bruce Mac Master, señaló que los empresarios no tienen la menor duda sobre que parte de las causas de la caída en inversión ha tenido que ver con la reforma de 2022. “Vemos con interés el cambio de opinión del Gobierno. Sin embargo, antes de dar una opinión sobre una reforma tributaria hay que conocer todos sus detalles”.
Buenos ojos
En términos generales, la propuesta del presidente Petro ha sido vista con buenos ojos. Eso es lo que se ha venido proponiendo desde diversos sectores, pero que siempre choca con algunas posturas del Congreso.
El proyecto seguramente apuntará a equilibrar el recaudo tributario de las personas naturales. “Colombia es un caso particular donde las personas naturales pagan menos impuestos que en otras regiones o países del mundo y acá eso lo hacen las empresas”, resaltó Jiménez.
Bajar el impuesto de renta a las empresas es positivo, pues permitirá la llegada de más capital. Al subir el impuesto a personas naturales se distribuye de una manera más eficiente el tema tributario, piensa Camilo Herrera.
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Entretanto, López destaca que “esa dirección de cambio en la tributación colombiana sería deseable”. Colombia ya tiene una tributación recargada en el tema corporativo y “sería deseable un equilibrio donde las personas naturales tributen generando una menor fricción en la economía”.
La propuesta del presidente Petro, “sigue las recomendaciones de diversas misiones de expertos y técnicos de tiempo atrás, y se acerca a las mejores prácticas internacionales en materia impositiva, en lugares en donde las personas aportan el grueso de los impuestos de renta (cerca de 80 %)”, argumenta Carolina Soto.
“Es una propuesta interesante y encaminada a continuar avanzando en disminuir la carga tributaria de nuestro tejido empresarial”, resaltó Malagón, pero advirtió que “tiene que estar en línea con los objetivos de sostenibilidad ya establecidos en el Marco Fiscal de Mediano Plazo y la Regla Fiscal”.
Finalmente, la presidenta de María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara Colombo Americana, remarcó que el mercado, los inversionistas y las empresas necesitan reglas claras y estables que generen confianza. “Una nueva reforma tributaria cuando aún se está terminando de implementar la que fue aprobada hace dos años genera más incertidumbre al tejido empresarial, que se suma a los cambios propuestos en la reforma laboral”.
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