Bombardeos contra instalaciones militares, columnas de humo visibles en distintos puntos de la ciudad y el sobrevuelo de aviones y helicópteros a baja altura marcaron la madrugada de este sábado 3 de enero en Venezuela. El hecho, atribuido a una operación de Estados Unidos que, según confirmó el oficialismo venezolano, dejó la captura de Nicolás Maduro, volvió a situar bajo los reflectores internacionales la situación política y económica del país.
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En las últimas horas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la autoría de la operación y la describió como un “ataque a gran escala”. Desde días antes el mandatario había endurecido su discurso contra Caracas.
Trump había señalado públicamente que uno de los objetivos de la reciente presión sobre Venezuela es recuperar los derechos energéticos que, según ha dicho, Estados Unidos perdió en ese país durante el mandato del chavismo. En declaraciones realizadas a mediados de diciembre, el mandatario afirmó que el objetivo es “recuperar tierra, derechos de petróleo, todo lo que teníamos”.
Tras lo ocurrido este sábado, el petróleo vuelve a aparecer como un elemento central en el trasfondo de las tensiones.
El llamado “oro negro” sigue siendo un pilar crítico de las finanzas venezolanas. El sector genera aproximadamente 80 % de los ingresos por exportaciones del país y constituye una parte significativa de los recursos del gobierno para gasto público, según estimaciones del Council on Foreign Relations.
¿Cuánto crudo tiene Venezuela en reservas?
Venezuela concentra cerca del 17 % de las reservas probadas de petróleo del mundo, el mayor volumen a nivel global, con más de 300.000 millones de barriles, de acuerdo con estimaciones del Oil & Gas Journal, una de las publicaciones especializadas de referencia del sector, y datos reportados por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
La producción de petróleo crudo en Venezuela registró un ligero repunte hacia finales de 2025: en noviembre alcanzó 1,142 millones de barriles diarios, frente a 1,132 millones en octubre, según datos de la OPEP recogidos por Trading Economics. Aun así, esa cifra está muy por debajo de los niveles históricos del país.
Entre 1973 y 2025, la producción venezolana promedió 2,19 millones de barriles diarios, con un máximo de 3,453 millones de barriles diarios en diciembre de 1997 y un mínimo récord de 392.000 barriles diarios en julio de 2020.
Sin embargo, pese a esa magnitud, el país hoy produce y exporta apenas una fracción de su potencial, muy por debajo de los niveles que alcanzó décadas atrás. Esta brecha entre la abundancia y la capacidad real de producción ayuda a explicar buena parte del interés internacional que rodea a la industria petrolera venezolana.
¿Cuánto petróleo produce Venezuela?
Durante décadas, Venezuela fue uno de los grandes productores de crudo del mundo. En 1997, el país llegó a extraer cerca del 5 % del petróleo que se producía a nivel global, de acuerdo con registros históricos de la OPEP.
Ese panorama cambió de forma drástica en los años siguientes. Según datos compilados por esta organización, la producción venezolana cayó de manera sostenida desde mediados de la década pasada y tocó mínimos históricos a comienzos de la década de 2020.
En 2023, la producción promedio de crudo se ubicó alrededor de los 740.000 barriles diarios, una cifra muy inferior a los más de 3 millones de barriles diarios que el país llegó a producir a finales del siglo pasado.
Las cifras de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés) coinciden en que, pese a una recuperación parcial en los últimos años, Venezuela hoy aporta alrededor del 1 % del petróleo que consume el mundo, una participación marginal si se compara con el tamaño de sus reservas.
Factores como la falta de inversión, el deterioro de la infraestructura, la escasez de insumos necesarios para procesar el crudo extrapesado y las sanciones internacionales han limitado la capacidad del país para traducir su riqueza petrolera en mayores volúmenes de producción.
Estados Unidos impuso sanciones a individuos y entidades venezolanas desde 2005, pero las restricciones que afectaron directamente al sector petrolero y a PDVSA se profundizaron a partir de 2019.
¿Qué planea Trump con el petróleo venezolano?
Tras confirmar la operación en Venezuela, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, delineó este sábado su visión sobre el futuro del petróleo del país sudamericano.
Desde su residencia en Mar-a-Lago, el mandatario afirmó que Estados Unidos asumirá la conducción del país hasta una transición “segura” de gobierno, aunque no ofreció mayores detalles sobre el alcance ni la duración de un proceso que ya ha sido descrito por analistas como una ocupación.
Trump aseguró que el petróleo venezolano ha sido mal administrado durante años. “Como todos lo saben, el negocio del petróleo en Venezuela ha sido un desperdicio, un desperdicio total, durante un largo periodo”, dijo.
Según el presidente, el país ha estado produciendo muy por debajo de su capacidad: “Han estado bombeando casi nada en comparación con lo que podrían”. En esta línea, Trump afirmó que su plan contempla la entrada de compañías estadounidenses al sector energético venezolano.
“Haremos que grandes compañías de petróleo estadounidenses entren y gasten billones de dólares, arreglen la infraestructura petrolera, que está casi rota, y empiecen a hacer dinero para el país”, señaló.
El mandatario también se refirió al destino del crudo venezolano. “Venderemos una gran cantidad de petróleo a otros países, en dosis más grandes, grandes cantidades de petróleo a otros países”, afirmó, sin detallar mercados ni plazos.
Trump cerró sus declaraciones insistiendo en que Estados Unidos debió actuar antes sobre el recurso energético venezolano: “Francamente, debimos tomar de nuevo ese petróleo hace mucho tiempo”.
Dónde están las mayores reservas de petróleo del mundo
Según estimaciones del Oil & Gas Journal, compiladas por la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) con corte a diciembre de 2023, estos son los países con mayores reservas probadas de petróleo, medidas en miles de millones de barriles:
¿A dónde va el crudo venezolano?
El destino del crudo venezolano también cambió de forma significativa en los últimos años.
Según datos de la EIA y de la OPEP, China se ha consolidado como el principal comprador, el cual concentra la mayor parte de las exportaciones, en muchos casos a través de intermediarios y triangulaciones. A 2023, el país asiático recibía el 69 % de las exportaciones de crudo venezolano.
La EIA señala, además, que el repunte parcial de los envíos ha estado apoyado por el suministro de condensados y diluyentes desde países como Irán, insumos indispensables para procesar el crudo extrapesado venezolano, así como por mecanismos de apoyo en comercialización y transporte en los que ha participado Rusia, precisamente, en un escenario de sanciones internacionales que pesan sobre ambos países.
Una parte significativa de las exportaciones de crudo venezolano no se ha traducido en ingresos en efectivo, sino que ha operado bajo esquemas de petróleo por préstamos, utilizados para el pago de deudas.
Según un análisis de la EIA, desde la imposición de sanciones en 2019, una proporción relevante de los envíos de crudo ha sido destinada a honrar compromisos financieros, particularmente con China, país que ha otorgado a Venezuela préstamos cercanos a los USD 50.000 millones a cambio de entregas de petróleo durante la última década.
Estados Unidos, que durante décadas fue el principal mercado del crudo venezolano, interrumpió las importaciones en 2019 tras la imposición de sanciones a Petróleos de Venezuela (PDVSA). No obstante, las exportaciones hacia ese país se reanudaron parcialmente a partir de enero de 2023, después de varios años de interrupción, bajo licencias específicas de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) que han permitido a empresas como Chevron transportar crudo venezolano hacia refinerías estadounidenses.
En contraste, los envíos a otros mercados tradicionales, como países del Caribe y de Europa, se redujeron de forma significativa, lo que ha limitado la diversificación de destinos y ha hecho a Venezuela más dependiente de un número reducido de compradores.
Las petroleras extranjeras en Venezuela
En poco más de dos décadas, el país pasó de atraer a grandes multinacionales a operar casi exclusivamente con un puñado de socios bajo condiciones especiales.
Las tensiones comenzaron a mediados de los años 2000, durante el gobierno de Hugo Chávez, cuando el Estado decidió retomar el control del sector petrolero. En 2007, las compañías extranjeras fueron obligadas a aceptar nuevos contratos que dejaban a Petróleos de Venezuela (PDVSA) como socio mayoritario. Las que se negaron a esas condiciones perdieron sus activos.
Entre los casos más conocidos están ExxonMobil y ConocoPhillips, dos gigantes estadounidenses que operaban proyectos clave en la Faja Petrolífera del Orinoco. Ambas rechazaron las nuevas condiciones y fueron expropiadas, lo que dio paso a prolongadas disputas legales internacionales, cuyos efectos todavía se reflejan en litigios sobre activos venezolanos en el exterior, como Citgo.
Otras compañías optaron por reducir su negocio o retirarse paulatinamente. Firmas como BP, TotalEnergies y Equinor mantuvieron operaciones durante algunos años, pero terminaron congelando inversiones o abandonando proyectos ante el deterioro de la industria.
Aun así, algunas empresas permanecen. La más relevante es Chevron, que lleva más de un siglo operando en Venezuela y hoy participa en varias empresas mixtas.
También continúan Eni, de Italia, y Repsol, de España, centradas en la producción de gas natural costa afuera. En paralelo, China National Petroleum Corporation (CNPC) mantiene participación en proyectos de la Faja del Orinoco, en buena medida vinculada a los acuerdos de financiamiento respaldados con entregas de crudo.
Rusia, por su parte, ha sostenido una presencia a través de empresas estatales y mecanismos de apoyo operativo y logístico, especialmente en transporte y comercialización, lo que ha permitido a Venezuela mantener parte de sus flujos petroleros.
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