India se convertirá probablemente en el país más poblado del mundo, superando China, a mediados de 2023, según las últimas proyecciones de la ONU publicadas este miércoles.
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Los indicadores demográficos en el “Informe sobre el estado de la población mundial, 2023″ señalan que la India tendrá este año una población estimada de 1.428,6 millones de personas, en comparación con los 1.425,7 de China.
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Esta estimación que se refiere al “promedio durante el año” no específica cuándo sucedió el sobrepaso exactamente.
El cambio en este ranking es mucho más que dato coctelero estadístico, pues llega con profundas implicaciones sociales y económicas que se sentirán en India, claro, pero que también se expresarán globalmente de una forma u otra.
Antes de entrar en este campo, vale la pena revisar con mayor detenimiento qué dicen los datos acerca de este sobrepaso poblacional, por llamarlo de alguna forma.
¿Cuáles son los datos demográficos?
Según las estimaciones de la ONU, India tendrá 1.429 millones de habitantes a mediados de este año, superando a China por casi tres millones de personas.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de China publicados en enero, ese país tenía 1.412 millones de habitantes a finales de 2022. Registró así su primer declive desde 1960-1961, cuando el hambre causó decenas de millones de muertos por varios errores en la política económica del “Gran salto adelante”. Sobre este asunto hablaremos un poco más adelante.
Mientras que China publica esas cifras cada año, India no ha realizado un censo de población desde 2011. Entonces, el país tenía 1.210 millones de habitantes.
Hasta 1969, los certificados de nacimiento no eran obligatorios en India, y el censo que debía haberse hecho en 2021 fue retrasado por la pandemia de coronavirus. Además, se vio afectado por varios problemas logísticos.
India realiza el censo una vez cada 10 años y el ejercicio implica una minuciosa labor de puerta a puerta en la que se recaban informaciones sobre religión, lengua materna y nivel de alfabetización.
El gobierno del primer ministro Narendra Modi –nacionalista hindú– fue acusado por la oposición de haberlo retrasado adrede para no tener que publicar datos sobre cuestiones sensibles, como el desempleo, antes de las elecciones nacionales del próximo año.
¿Qué implica este cambio?
Es una pregunta amplia, que tiene respuestas tanto económicas, sociales y de geopolítica.
India es una de las grandes economías que más rápido está creciendo en el mundo, lo que ha catapultado al país en el escenario global, una tarima en la que China lleva décadas ampliando su presencia e influencia.
Nueva Delhi y Pekín compiten en términos de influencia en Asia y en la escena internacional, y el estatus de país “más poblado del mundo” podría reforzar a India como potencia en ascenso, a la que Occidente corteja para contrarrestar la influencia de China.
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Esa dominación demográfica podría servirle de argumento a Nueva Delhi para conseguir un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, algo que India desea desde hace tiempo.
India tiene más habitantes que los cuatro miembros permanentes del Consejo de Seguridad juntos (Estados Unidos, Rusia, Francia y el Reino Unido) que componen el organismo junto a China.
En términos de economía, sin embargo, el panorama es bastante más complejo que la sola competencia entre dos potencias y, la verdad, es que el camino para que India alcance a China en términos económicos es largo y difícil.
¿Mayor población, mayor economía?
Aquí hay que decir que no sólo es un tema de números brutos de población. O sea, no es sólo una cuestión de quién tiene más, sino también influye poderosamente la edad y proyecciones de demografía.
Y por este lado volvemos a hablar del declive poblacional en China que fue noticia a comienzos de este año.
Para febrero, “China, el país más poblado del planeta durante siglos, informó su primer descenso demográfico en seis décadas, una tendencia que casi con toda seguridad será irreversible. A finales de siglo, China podría tener tan solo cerca de la mitad de los 1.410 millones de habitantes que tiene ahora”, según reseñó Wang Feng en una columna publicada para este diario.
La caída anticipada de la población llegó mucho más rápido de lo esperado y podría frenar el crecimiento en la segunda economía más grande del mundo. La baja de la población en edad de trabajar será aún mayor: ese grupo se reducirá a unos 650 millones de personas en 2050, una caída de unos 260 millones desde 2020, según Bloomberg Economics.
Y este dato es clave porque implica que no sólo puede haber problemas en el futuro del panorama laboral, pero también en términos del mercado de consumo y del sistema de aseguramiento social. Este último depende, en China y en muchos otros países, de un delicado balance entre los jóvenes que trabajan y aportan recursos al sistema y los adultos mayores que disfrutan de su pensión vía ahorros propios y los aportes que hace la fuerza laboral activa.
Volviendo a India, entonces, su crecimiento poblacional trae algunos beneficios añadidos que no son nada despreciables. Para comenzar, esto implica tener un mercado interno más grande, lo que puede impulsar la economía de producción nacional, así como las importaciones de bienes y servicios.
Y esto no es poca cosa si se tiene en cuenta que India se ubica en el noveno puesto entre los importadores más grandes en el mundo, de acuerdo con datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Pero también implica una oportunidad de crecimiento en exportaciones de un sector clave a nivel mundial, los servicios digitales.
De acuerdo con la OMC esta categoría es una de las que más crecimiento ha registrado en los últimos años y, de cara al futuro, será uno de los motores del crecimiento mundial. Entre 2005 y 2022, las exportaciones de servicios de entrega digital se cuadruplicaron, a pesar de la pandemia, cuando el resto del comercio experimentó una seria caída debido a las restricciones en movilidad, pero también a asuntos como la crisis de los contenedores.
India es uno de los pesos pesados en este panorama: para el año pasado se ubicó en el quinto lugar entre los principales exportadores de servicios digitales, por encima de China, como se ve el siguiente gráfico.
Una mano de obra abundante y joven plantea ventajas económicas: India es la gran economía con el crecimiento más rápido del mundo, y ya desbancó al Reino Unido colocándose en el quinto puesto de la clasificación de países más ricos en función del Producto Interior Bruto (PIB).
Pero también trae enormes retos económicos, pues no basta sólo con tener una mayor población, sino con educación y oportunidades de trabajo. Por ejemplo, según cifras publicadas por el diario The New York Times, India necesita abrir unos 90 millones de puestos de trabajo antes de 2030 para mantener estables las tasas de empleo (y estas posiciones deben estar por fuera del sector agro, además).
Y, claro, una de las oportunidades de crecimiento es la industria de tecnología (la exportaciones de bienes digitales, como ya se vio), pero también soporte y fabricación. Ambos son renglones que requieren inversiones sustanciales en educación y en infraestructura.
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Estos son dos campos en los que China lleva invirtiendo durante décadas, lo que ha llevado a este país a encabezar la lista de exportadores a nivel global, según la OMC.
La relación entre importaciones y exportaciones ayuda a entender cómo se compara un país con otro, por un lado, pero también a ver la escala del reto que tiene India para convertirse en una superpotencia económica.
Mientras en importaciones India se encuentra entre los primeros 10 lugares, en exportaciones baja al puesto número 18, mientras que China domina la tabla. Las ventas internacionales de India llegaron en 2022 a US$453 billones.
A este rápido habría que sumarle que, si bien el declive poblacional en China puede preocupar, la economía china seguirá siendo el motor de crecimiento en el mundo al menos en el mediano plazo.
China será el principal contribuyente al crecimiento mundial durante los próximos cinco años y su participación será del doble que la de Estados Unidos, según el Fondo Monetario Internacional.
Se espera que la expansión del producto interno bruto global de la nación represente el 22,6% del crecimiento mundial total hasta 2028, según cálculos de Bloomberg que utilizaron datos que el FMI publicó en su informe de perspectiva económica mundial de la semana pasada. Le sigue India con un 12,9%, mientras que EE.UU. contribuirá con un 11,3%.
El FMI prevé que la economía mundial se expandirá alrededor del 3% durante los próximos 5 años debido al impacto de tasas de interés más altas. La perspectiva para el próximo quinquenio es la más débil en más de tres décadas y el FMI insta a las naciones a evitar la fragmentación económica causada por las tensiones geopolíticas y a tomar medidas para impulsar la productividad.
En total, se espera que el 75% del crecimiento mundial se concentre en 20 países y más de la mitad en los cuatro primeros: China, India, EE.UU. e Indonesia. Si bien los países del Grupo de los Siete comprenderán una porción más pequeña, Alemania, Japón, Reino Unido y Francia se encuentran entre los 10 principales contribuyentes.
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