El problema de los datos promediados es que esconden muchas cosas. Se dice que si hay dos personas en una habitación, y una de ellas se come dos pollos, en promedio cada uno se comió un pollo, sin siquiera preguntarle a ellos, ni mucho menos saber si alguno no le gusta el pollo.
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Algo así pasa con los datos económicos y, por lo tanto, es bueno revisar los números en detalle, sin pasión ni camiseta política puesta. Lo que hoy sabemos desde los datos del DANE es que el PIB creció 3,6 % en precios constantes en el tercer trimestre de este año frente al mismo período del año pasado, y que el gasto de hogares creció 4,2 % en el mismo período.
A primera vista, estos datos son buenos resultados porque son mayores que los de hace un año, cuando crecían al 1,8 y 2,03 %, respectivamente, situación que puede causar que muchas personas lean esto como una mejora significativa y puedan decir que estamos ante un crecimiento extraordinario, como hemos visto en redes sociales.
Pero la verdad es otra cosa: si se comparan estos crecimientos con su promedio de crecimiento en los últimos 19 años, crecer en PIB al 3,6 % es igual que el promedio del 3,6 % que se ha observado y que el gasto crezca al 4,2 % cuando el promedio es del 4,3 % no tiene nada de espectacular. Puede que sea lo mejor que hemos visto en este período de gobierno. Pero de fondo son datos ordinarios que distan mucho de ser extraordinarios, ya que un buen dato es crecer por encima del promedio. Eso es lo bueno de mirar con calma los números.
El consumo
Mirando con más detalle se revela una situación que no es menor, y es que los costos de producción en Colombia, entendidos como el deflactor del PIB, que muestra los precios y costos de la economía, están creciendo al 5,6 % (con un promedio del 5,3 %) y los precios a hogares crecen al 5 % (con un promedio del 5 %), lo que puede parecer normal. Pero esto implica que los costos crecen más que los precios, mostrando y demostrando que la industria y el comercio en Colombia han evitado subir los precios al mismo nivel de lo que les cuesta producir, causando que los márgenes de las empresas sean menores y, por ende, haya poco dinero para hacer inversiones y, obviamente, menos impuesto de renta.
A nivel de gasto de los hogares las noticias parecen espectaculares, porque todo el gasto de todos los hogares crece 4,2 %, lo que explica casi un 82 % del crecimiento del PIB, teniendo un aporte cercano al 73 % del total de la economía. Esto demuestra que hoy nuestra economía crece por el gasto de los hogares, situación que vale la pena revisar en detalle.
Lo primero es el aumento del gasto en productos importados. Desde los análisis de RADDAR y Araújo Ibarra, se puede apreciar que el gasto de los hogares creció 9,4 %, donde el gasto en bienes y servicios nacionales aumentó al 8,5 %, mientras el gasto en cosas importadas se expande 24,2 %.
Esta situación implica que las importaciones de bienes de consumo han crecido de manera importante y que las personas en Colombia hoy están comprando más bienes extranjeros como carros, electrodomésticos, ropa, celulares y servicios de entretenimiento, como lo puede ser Netflix, que al final es una importación de servicios.
Al comprender esto se hace evidente que este gasto de los hogares está aportando al aumento del déficit comercial de nuestra economía, que ha dejado de exportar petróleo y carbón, mientras importa más bienes y servicios que demandan los hogares y que no producimos en el país. Según los análisis, el gasto en importados es cercano al 13 % del gasto de los hogares y las remesas son solo 5 % de la financiación del gasto, lo que no alcanza a compensar el fenómeno.
Un ejemplo claro de esto es la venta de carros en Colombia. Hasta octubre de 2025 se habían vendido 200.000 unidades nuevas en el mercado, que se suman a los casi 600.000 traspasos de carros usados, generando un mercado de 800.000 carros comprados en lo corrido de 2025. Esta cifra parece muy grande: si suponemos que cada hogar compró un carro, estaríamos diciendo que 800.000 hogares adquirieron un vehículo de cerca de 18 millones de hogares que tienen el país, siendo poco menos del 5 % de las familias.
Así es fácil ver que no estamos ante un “boom” de gasto, sino ante uno de comercio, ya que algunos comerciantes están vendiendo muchas más cosas que, como los carros, tienen valores más altos que otros bienes y servicios, causando una gran recuperación del sector con pocos productos. Si un carro vale cerca de COP 80 millones, se deberían vender cerca de 1.600 pollos asados de la Brasa Roja. Situación que se valida al ver que el crecimiento del gasto de los hogares del 4,2 % luce pequeño ante el crecimiento del 13 % del comercio (4,5 % en promedio), que es claramente superior.
Estas compras de los hogares en el comercio se están haciendo mayormente a través de créditos de consumo (para carros) y tarjetas de crédito (para electrodomésticos y compras en e-commerce), al punto que, según RADDAR, más del 24 % del gasto de los hogares se hace con crédito (con un promedio del 19,2 %) y no tanto debido el aumento de las remesas y de los salarios en el país.
Por eso estamos ante un “boom” de compras en el comercio, que se suma a la compra de bienes y servicios importados, donde las plataformas de e-commerce asiáticas de bajos precios, como Temu, han redefinidlo al mercado. Esta explosión en el comercio es financiada con créditos de consumo y en ella las empresas no transmiten todos sus costos (como los aumentos de sueldos) a precios finales, acelerando tres déficit que tienen nuestra economía: el fiscal, porque las empresas tienen menos utilidades; el comercial, porque compramos más importados y exportamos menos petróleo y carbón, y finalmente, el eterno déficit de gasto de los hogares colombianos, que casi siempre gastan más de lo que tienen.
* RADDAR Consumer Knowledge Group.
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