La inflación detuvo su tendencia a la baja y esa es una mala noticia para el país.
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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió a 4,90 % en julio de 2025 en su variación anual (frente a los mismos meses de 2025), mientras que el dato de junio había sido de 4,82 %. Si bien es muy pronto para saber si el indicador se estancó o si puede retomar la senda a la baja, las proyecciones no son alentadoras para la economía del país.
Pero no todo es negativo, el dato sí representa una caída destacable frente al resultado de julio de 2024, cuando el IPC llegó a estar en 6,86 %. Esto representa una reducción del 1,96 %.
💸 ¿Por qué subió la inflación en el último mes?
Piedad Urdinola, directora del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), explica que la cifra de julio fue el más bajo registrado para ese mes desde 2021.
“Ya nos estamos devolviendo en el tiempo hacia lo que sucedía antes de evidenciar los efectos de la pandemia en la inflación”, agrega la directora de la entidad.
Y es que para el séptimo mes del año, el IPC registró una variación de 0,28 % en comparación con junio de 2025. El resultado fue mayor a las expectativas de los expertos, pues en promedio se esperaba que fuera de 0,18 %.
📈 Los rubros que más se encarecieron
Fueron tres divisiones de gasto las que se ubicaron por encima del promedio nacional: Alimentos y bebidas no alcohólicas (0,82 %), Salud (0,39 %) y Restaurantes y hoteles (0,35 %).
La comida fue la que más empujó la inflación hacia arriba, especialmente por cuenta de las frutas frescas (mango, guayaba y piña), carne de res y hortalizas. “Mientras que los que restaron no alcanzaron a compensar los incrementos, como la papa, arroz, carne de cerdo y gaseosas”, destaca Urdinola.
El que sean los alimentos los que estén repuntando nuevamente tampoco es positivo y más porque ha sido ese rubro el que más le ha marcado el ritmo al IPC, tanto en su mayor pico alcista como en su mayor descenso.
Además, que suba el costo de la canasta familiar afecta en mayor proporción a las personas con bajos ingresos. Son ellos los que gastan una mayor parte de sus ingresos en comida y los que se ven más expuestos a los riesgos de la inseguridad alimentaria y al hambre.
También vale la pena hacer énfasis en que las caídas de precios de algunos productos tampoco son, necesariamente, hechos positivos. Ese es el caso del arroz y de la papa, pues los productores han expresado su preocupación porque les pagan muy poco por las cosechas y eso los tiene al borde de la quiebra.
Ahora bien, otro de los rubros que encabezó las alzas fue el de Restaurantes y hoteles. El DANE explica que se debió al encarecimiento de las comidas fuera del hogar, corrientazos, almuerzos y comidas preparadas.
📉 Los rubros que menos se encarecieron
En contraste, las categorías que se mantuvieron por debajo del promedio fueron:
- Información y comunicación (0,22 %)
- Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles (0,19 %)
- Muebles y artículos para el hogar (0,15 %)
- Bebidas alcohólicas y tabaco (0,14 %)
- Recreación y cultura (0,05 %)
- Bienes y servicios diversos (0,04 %)
- Transporte (0,01 %)
- Educación (0,00 %)
- Prendas de vestir y calzado (-0,08 %).
🔎 Otros datos de la inflación
No solo las diferencias son entre categorías, también aplica para las ciudades: entre junio y julio el IPC aumentó en mayor medida en Neiva, Florencia y Villavicencio. Mientras que cayó en Cartagena, Valledupar, Montería y Medellín.
En Neiva el mayor aporte fue de las frutas frescas, la cebolla, hortalizas y la comida en establecimientos de servicio a la mesa.
Otra es la perspectiva si se tiene en cuenta el IPC anual, pues la ciudad en la que más se ha encarecido el costo de vida es Pereira. Le sigue Bucaramanga, Ibagué, Bogotá, Armenia, Manizales, Villavicencio y Popayán, que están por encima del promedio nacional.
Las menores variaciones se registraron en Santa Marta, Valledupar y Riohacha.
Por niveles de ingreso, entre junio de 2024, y el mismo mes de 2025, los ingresos altos tuvieron una inflación del 5,13 %; la clase media, del 4,87 %; pobres, 4,73 % y vulnerables, 4,68 %.
📊 Los precios al consumidor en el último año
En julio de 2025 la variación anual del IPC fue 4,9 %. El dato se explicó principalmente por la variación anual de las divisiones Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles y Alimentos y bebidas no alcohólicas.
Las subclases que más se han encarecido en el último año han sido: arriendo imputado (5,60 %), comidas en establecimientos de servicio a la mesa y autoservicio (7,84 %), arriendo efectivo (5,95 %), transporte urbano (9,45%), frutas frescas (18,33 %), gas (16,05 %), comidas preparadas fuera del hogar para consumo inmediato (7,29 %), educación preescolar y básica primaria (9,45 %), tomate (69,34 %) y carne de res y derivados (5,51%).
Por el contrario, las mayores contribuciones negativas se presentaron en: papas (-46,3 %), electricidad (-4,45 %), arroz (-4,23 %), equipos de telefonía móvil, similares y reparación (-27,11 %) y alimentos para animales domésticos y mascotas (-6,99 %).
En el caso del arroz, la caída del precio en el último año no refleja la disminución en el pago a los arroceros. Por eso, a mediados de julio, los arroceros se tomaron las calles del país en un paro de 11 días. Este terminó con una serie de acuerdos y una resolución que establece un precio mínimo de compra para el grano.
Respecto a la papa, la caída ha sido muy pronunciada, del -46,30 % entre julio de 2024 y 2025. Si bien el gremio se ha resistido a pedir soluciones mediante bloqueos, ya hay algunos acuerdos en temas relacionados con las compras públicas, crédito y control a importaciones.
💹 ¿Qué dice la inflación de la economía colombiana?
El IPC es un dato clave para la economía porque es determinante para las decisiones que toma el Banco de la República respecto a las tasas de interés.
Como la inflación venía cayendo, se esperaba que el Banrep recortara el indicador en su reunión de finales de junio, pero no fue así. La junta directiva optó por mantener la tasa en 9,25 %.
Hoy los datos de julio explican la cautela del Banco de la República, pues en su momento la justificación que dieron apuntaba a que no habían bajado las previsiones del indicador y la expectativa se mantenía por encima de la meta, con un comportamiento estable para las de los analistas.
“Hay riesgos para la bajada de la inflación, el fiscal es uno de ellos. Eso hace que sea importante mantener la tasa estable para evitar una bajada que, dado el caso de que se materialicen los riesgos, nos haga revertir la decisión”, sostuvo Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, tras la decisión.
Y así fue, el resultado de la inflación del mes de julio refuerza la postura de cautela tomada recientemente por la junta del Banrep, toda vez que la inflación todavía muestra un comportamiento errático y no se consolida la tendencia bajista en lo corrido del año, de acuerdo con Alejandro Reyes, de BBVA Research.
Agrega que se hace más relevante el dato en especial previo a la publicación de agosto porque es un mes que tiene una base de comparación muy baja y que puede extender el ciclo de repunte de la inflación.
Por esa misma línea, Jackeline Piraján, economista principal de Scotiabank Colpatria, considera que en adelante va a ser difícil ver que la inflación pueda bajar mucho más por la volatilidad. Es probable que la cifra termine por encima del 5 % a final de año.
Para este punto se complica todavía más el cumplimiento del rango de meta fijada por el Banco de la República, que va de 2 % a 4 % con un objetivo del 3 %.
El mismo emisor tiene la proyección de que el IPC va a converger hacia el 3 % en los próximos dos años, es decir, para 2027. Es posible de cumplir mientras no se presenten aumentos significativos en los costos laborales, alzas en las tarifas de gas o una depreciación fuerte del peso.
También advirtió recientemente que un entorno de “deterioro de las finanzas públicas del país” y la “elevada incertidumbre internacional” podrían jugar en contra de ese objetivo.
Dicho esto, no hay a la vista muchos pronósticos de que el Banco de la República vaya a modificar la tasa de interés.
Por el contrario, “se tiene que mantener cauto en la medida en que no está llegando a sus metas y que de cara a 2026 enfrenta potenciales presiones alcistas por decisiones críticas: salario mínimo, presiones de volatilidad internacional y los riesgos fiscales que exhibe Colombia”, puntualiza Piraján.
Todo lo anterior impacta en el estado de la economía colombiana porque en la medida en la que el banco central no reduzca la tasa, el crédito seguirá siendo costoso. Así se afectan las decisiones de consumo de las personas, pues lo pensarán mejor a la hora de comprar moto, carro, casa o demás. Al final, por esa vía se dificulta que haya un mayor crecimiento económico en el país.
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