Y pasó lo que nadie esperaba que pasara: el Banco de la República no modificó sus tasas de interés en su reunión de julio y las dejó en 9,25 %.
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La decisión se fue en contra de la amplia mayoría de proyecciones y expectativas del mercado, como las que aparecen en las encuestas de Fedesarrollo y del propio Banco, así como de diversas unidades de análisis económico.
El freno en la baja en las tasas vino, claro, con disgusto de parte de la administración nacional, manifestado con cada una de sus letras por el ministro de Hacienda, Germán Ávila, quien dijo durante la rueda de prensa que sigue a la reunión de codirectores que el Gobierno estaba en desacuerdo con “la decisión tomada por cuatro miembros de la junta del Banco de la República. El Gobierno propuso una reducción de la tasa con el fin de atender las dinámicas de la economía y, fundamentalmente, sustentado en que hemos logrado una reducción significativa de la inflación”.
Y agregó que “se considera apropiado implementar reducciones en la tasa de interés en las próximas reuniones. Esa necesidad de reducir las tasas impacta, en esta coyuntura, en posibilidades de un mayor crecimiento”.
En la reunión de este jueves, la votación alrededor de las tasas se conformó de esta manera: mayoría, con cuatro codirectores votando por la decisión anunciada, dos por una reducción de 50 puntos básicos y uno, por 25 puntos básicos. Este fue el mismo esquema de votos de la decisión pasada que, valga recordar, también se decantó por una pausa en el descenso en las tasas.
En lo que va del año (con cinco encuentros), el Banrep solo ha efectuado un recorte en sus tasas, de 25 puntos básicos, en la reunión de abril.
Luego del anuncio de la decisión, el presidente Petro volvió a irse contra el Banco: “Es obvio, el Banco de la República quiere acabar la economía colombiana, porque apuesta electoralmente con mucha irresponsabilidad”, escribió el mandatario a través de su cuenta de X.
Es un buen momento para una pequeña trivia: ¿en qué se parecen Donald Trump y Gustavo Petro? Ambos desprecian a sus bancos centrales.
A lo dicho por Petro, Leonardo Villar, gerente del Banco, dijo que entendiendo que puede haber diferencias de criterio, “esa es precisamente la razón por la que la Constitución estableció una autonomía del Banco de la República, para que las decisiones se tomaran con criterios de mediano y largo plazo, ajeno a los objetivos de corto plazo de los gobiernos, este, el anterior o cualquiera de los que hemos tenido desde 1991”.
¿Qué hay detrás de la decisión del Banco de la República?
Como ya se dijo, la decisión de la junta directiva sorprendió a varios analistas de mercado, que esperaban en su mayoría una reducción de 25 puntos básicos, con miras a que el año acabase con una tasa alrededor del 8,5 %, un punto que en este momento parece más complicado de alcanzar.
Las tasas de interés guardan una estrecha relación con la inflación de un país. Buena parte de la labor del Banco de la República es mantener el crecimiento de los precios dentro de un margen que considera saludable. En Colombia, esa cifra se ubica en 3 % actualmente.
Para junio de este año, el dato más reciente, la inflación anual llegó al 4,82 %, según las cifras del DANE.
Estos datos implican que hubo una baja frente a la cifra de mayo de este año, cuando el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicó en 5,05 %. A su vez, representó un descenso más pronunciado frente a los resultados de junio de 2024, cuando el IPC llegó al 7,18 %.
En el renglón de alojamiento y servicios públicos, la electricidad mostró su mayor contracción desde enero de 2019, con -4,82 % de variación anual, según los datos del DANE. Esto ayudó a compensar el peso de los arriendos, que desde la mirada anual siguen siendo el ítem que más pesa en la inflación, aportando 1,62 puntos porcentuales del total del 4,82 % para el mes.
Aun así, el panorama que la junta directiva ve en el espectro de la inflación parece diferir de una mirada más optimista. “La inflación anual en junio se redujo al 4,8 % frente al 5,1 % en mayo, gracias a una reducción de la inflación de alimentos y de regulados, especialmente la energía eléctrica. La inflación básica (sin alimentos ni regulados) se estabilizó en 4,8 %, interrumpiendo su tendencia descendente. Las expectativas de inflación se mantienen por encima de la meta, con un comportamiento estable para las de los analistas y mixto para las provenientes de los mercados de deuda pública”.
En otras palabras, el IPC no está reaccionando a la baja tan rápido como se estimaba. Y si bien no hay un repunte de inflación (en esto fue claro el gerente del Banco, Leonardo Villar), la velocidad en el descenso no es la que el Emisor quisiera ver para seguir soltando la rienda en las tasas.
“A pesar de la noticia positiva de corto plazo en la inflación (resultado de junio), la junta directiva sopesó los riesgos de mediano plazo, incluyendo que la inflación no mantenga su ritmo de descenso y no llegue a la meta el otro año, la incertidumbre internacional, la política monetaria de Estados Unidos y los riesgos fiscales”, opina César Pabón, director ejecutivo de investigaciones económicas de Corficolombiana.
Ahora bien, bajo la mirada del Banco no es solo un asunto de inflación, sino también de cómo se está comportando la economía en general. Bajo la mirada de Villar, esta va muy bien. El equipo técnico de la entidad, por ejemplo, estima que el crecimiento del trimestre estará en 2,7 %, y el del año cerrará en la misma cifra.
Pero, a la vez, pareciera que el principal motor de estos resultados es la demanda. Dicho de otra forma: la fiesta va bien porque el gasto de los consumidores está pagando por la música, la comida, las bebidas y hasta los antifaces y el confeti de la hora loca.
Jackeline Piraján, economista principal de Scotiabank Colpatria, resumió la lógica de la decisión del Banco de esta forma: “Como argumentos principales, estuvo primero encontrar un balance de la economía colombiana con mayor expansión a la prevista y especialmente impulsada por el consumo de los hogares. En segundo lugar, una previsión y una preocupación de que la inflación no va a llegar a la meta del Banco Central tan rápido como se estaba previendo”.
Es cierto que el gasto de los hogares pasa por un buen momento. “Luego de casi dos años consecutivos de contracción, el gasto de los hogares estaría en este 2025 en un proceso de recuperación. En el dato más actualizado (junio de 2025), el gasto de los hogares en unidades creció 5,30 %, lo que sería la variación más alta de los últimos tres años”, escribieron Camilo Herrera y Andrés Carrillo, de la firma Raddar, en un análisis reciente para este diario sobre el consumo en Colombia.
“Al cierre de junio de 2025 los hogares gastaron en total $93,73 billones, lo que, frente al mismo período de 2024, representó un crecimiento del 10,38 % en dinero. Pero no se trata solo de cuánto gastaron, si no de dónde provino este gasto. Todos los motores están encendidos: salarios, remesas y créditos están mostrando en este año destacados resultados, que, aunque a ritmos distintos, estarían en conjunto estimulando con fuerza el gasto de los hogares”.
Si bien el consumo de los hogares anima a sectores importantes, como el comercio (que a su vez responde por una porción importante de puestos de empleo), depender de este motor equivale a tratar de correr un rally con el tanque lleno de gasolina rebajada con agua.
“Aunque el crecimiento en el consumo es positivo en el corto plazo, que la economía dependa de este factor no es saludable en el mediano y largo plazo. Preocupa que la inversión, que permite tener un crecimiento en el largo plazo, sigue rezagada. Además, un crecimiento impulsado principalmente por el consumo podría generar presiones inflacionarias si no se controla, que es lo que más le preocupa al Banco de la República”, argumenta Pabón.
Sobre el contexto global, en la discusión del Banco “se resaltó que las condiciones internacionales siguen bastante inciertas, y eso podría perjudicar o al menos poner algunas barreras para que Colombia acceda fluidamente al financiamiento internacional”, como explica Piraján.
Por su importancia económica, así como su estatus de independencia, cada palabra que sale del Banco es escrutada intensamente. Algo que también sucede con sus silencios. Y en la rueda de prensa de este jueves, el elefante en la sala fue la situación fiscal por la que atraviesa el país. Villar no quiso hacer referencia al tema en varias oportunidades, aunque afirmó que había sido uno de los elementos que discutió la junta y que el Gobierno había respondido las preguntas de algunos codirectores al respecto.
En un punto, el gerente aseguró que la vocería de este tema le correspondía al Gobierno. Un pronunciamiento curioso cuando en otras reuniones, con su posterior rueda de prensa, el panorama fiscal fue debatido o, cuando menos, mencionado directamente. Un elefante transparente en esta ocasión, pero elefante en todo caso.
“En nuestra opinión, el comunicado de prensa fue particularmente corto y escueto, enfocándose en los temas tradicionales del análisis de la política monetaria: inflación, actividad y contexto externo. Dejando de lado, explícitamente, menciones sobre temas fiscales que habían sido relevantes en los pasados comunicados”, opinan desde BBVA Research.
¿Qué viene para las tasas de interés en Colombia?
La decisión de este jueves ciertamente altera el panorama con miras al final de 2025.
Desde BBVA Research esperan “una postura monetaria en lo que resta del año más contractiva de lo estimado previamente”.
El análisis que se hace desde Itaú es similar: “Faltando tres reuniones de política monetaria en 2025, los riesgos se inclinan hacia un menor número de recortes hasta nuestra previsión de tasa de interés del 8,75 % para fin de año”.
Piraján finaliza diciendo que “con estos elementos proyectamos que a final de año podríamos mantener una tasa de interés similar a la del día de hoy del 9,25 % y que si tenemos chance de reanudar un ciclo de recortes, probablemente esta decisión se va a tomar nuevamente en el primer trimestre de 2026. Por el momento, la decisión de hoy lo que resalta es que es momento de cautela, es momento de observar los datos, es momento de contener los riesgos inflacionarios, y a raíz de esto tenemos esta decisión del Banco Central que está más preocupado por tratar de llevar prontamente la inflación a sus metas”.
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