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Las sombras detrás del optimismo económico

Todo el mundo espera que este año el PIB nacional llegue a niveles que bien podrían catalogarse como históricos. Pero debajo de estas buenas noticias bullen tensiones en temas como empleo y pobreza que, según analistas, obedecen a problemas estructurales que no han sido atendidos.

08 de noviembre de 2021 - 07:46 p. m.
De acuerdo con BBVA Research, el empleo no recuperará su nivel prepandemia hasta bien entrado el 2022.
Foto: Getty Images/iStockphoto - jozefmicic
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A juzgar por las cifras, todo el mundo parece realmente entusiasmado con el ritmo de recuperación de la economía colombiana. En estas semanas, desde el presidente Iván Duque, pasando por el Banco de la República, hasta varios centros de análisis, han emitido proyecciones de crecimiento económico que oscilan entre saludables y maravillosas, dependiendo de quien las vea.

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El mandatario aseguró que la economía colombiana crecerá 8,5 % este año, mientras que el banco central aseguró que lo hará 9,8 % (en un rango entre 8,4 % y 11,2 %). Por su parte, Fedesarrollo actualizó sus proyecciones de 7,2 % a 9,5 % y lo mismo hizo BBVA Research, con 9,8 %.

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Los más recientes datos del Indicador de Seguimiento de la Economía (ISE), compilados por el DANE, permiten reforzar la narrativa de un crecimiento económico que algunos podrían denominar vigoroso. Para julio y agosto, las cifras superaron las obtenidas antes de la pandemia; en agosto, por ejemplo, el ISE registró una expansión de 13,17 %, lo que representa 2,75 % más que en el mismo mes de 2019.

“Específicamente, al comparar el ISE de julio y agosto con enero de 2020, que había sido el mes con el mayor nivel de actividad en la historia del indicador, se tienen incrementos del 2,1 % y 0,2 %, respectivamente”, apunta un informe de Fedesarrollo.

Pero debajo de esta pequeña avalancha de optimismo (que llega poco antes de la publicación del PIB para tercer trimestre) bullen una serie de tensiones y problemas que señalan hacia problemas estructurales y de largo alcance, así como preocupaciones de corto plazo, que no sólo empañan el panorama económico, sino que también recuerdan aquella famosa frase según la cual “la economía va bien, pero el país va mal”.

En la misma línea en la que los analistas advierten que este año experimentaremos un crecimiento del PIB que, casi con seguridad, será calificado de histórico, prácticamente todas las miradas macro de la economía advierten que uno de los grandes lunares sigue siendo el empleo. Un asunto que, lastimosamente, carece completamente de novedad y que se ha convertido en uno de los grandes miedos de la recuperación económica.

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El país parece ir caminando una fina línea entre crecer en términos del PIB, pero no hacerlo de la mano de la creación de más, y mejor, empleo.

“Estas cifras esconden una diversidad de realidades. Por ejemplo, personas que perdieron el empleo y están buscando aún, y un porcentaje que salió de la ocupación en la pandemia y no han regresado. Todo esto hace parte de la devastación social de la pandemia. La realidad de la recuperación es que es insuficiente y no llega a todos los hogares que debiera llegar”, dice Marc Hofstetter, profesor de la Universidad de los Andes.

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Hofstetter hace referencia a las grietas sociales en la sociedad, que, claro, existían antes de la pandemia, pero se agravaron con la irrupción de una crisis multidimensional como ninguna otra.

Y esas grietas ayudan a entender las disociaciones, incluso contradicciones para algunos, entre las proyecciones del PIB y todo lo demás. Por ejemplo, para septiembre de este año el DANE encontró a través de su encuesta Pulso Social que 64 % de los jefes de hogar no creen tener mayores posibilidades de adquirir bienes de primera necesidad (ropa, zapatos, alimentos). El 31,9 % siente que tiene las mismas posibilidades del año anterior, mientras que 4,1 % dice que sí puede acceder a este tipo de bienes.

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Las cifras de la entidad también permiten ver, por ejemplo, que apenas 70,9 % de los hogares encuestados aseguraron que consumen tres comidas diarias. Hay que aclarar que esta cifra ha ido mejorando desde mayo de este año, cuando alcanzó su punto más bajo, con 63 %, pero dista de volver a los niveles prepandemia, cuando se encontraba en 91,3 %.

“El PIB está creciendo porque es normal que lo haga después de cerrar y abrir la economía. Pero antes de la pandemia ya teníamos problemas estructurales que no se estaban abordando: tenemos un déficit estructural en cuenta corriente de 20 años o más; y esto es estructuralmente deficitario porque no somos capaces de producir lo suficiente y como no lo hacemos, pues no demandamos mano de obra”, explica Mario Valencia, experto en temas laborales y columnista de este diario.

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Valencia agrega que “la realidad de las empresas es que no están demandando más personal porque están trabajando horas extras y/o con el personal que quedó después de los despidos de la pandemia. La contratación no se ha reactivado. De todos los trabajadores que se fueron, todavía falta un millón de personas por volverse a emplear”.

Por ejemplo, de acuerdo con las proyecciones de BBVA Research, “el empleo no recuperará su nivel prepandemia hasta bien entrado el 2022, a la par que irán entrando gradualmente más personas a la fuerza laboral”.

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Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, lo puso de esta forma: “mientras que el Producto Interno Bruto sería un 2 % superior al registrado en 2019, nuestro pronóstico de la tasa de desempleo promedio para 2021 de 13,5 % estaría todavía tres puntos porcentuales por encima del desempleo promedio del año anterior a la pandemia, cuando se ubicó en 10,5 %”.

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Por su parte, Hofstetter llama la atención sobre la política monetaria en medio de esta oleada de optimismo (y de una inflación que sigue en expansión): “En el corto plazo es importante que no se nos vaya la mano en lo que el Banco de la República llama la normalización monetaria. Lo que ha mostrado la evidencia en crisis pasadas es que si se retiran los estímulos demasiado pronto, las cicatrices se vuelven eternas”.

Y agrega: “Hay que hacer un esfuerzo pedagógico muy complejo de empezar a mostrar que, a pesar de tener estas cifras espectaculares, esto no es suficiente. Los crecimientos no alcanzan a recuperar el terreno perdido en la pandemia y eso es un dato preocupante”.

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Valencia concluye diciendo que “la pandemia trajo unos problemas nuevos y ¿cuáles son las reformas que se han hecho para solucionarlos? No hay reforma comercial, laboral, de seguridad social. Nada. Esperamos a que esto se resuelva solo. Y como los precios del petróleo están subiendo, pues eso nos da una plata y con eso resolvemos. Pero lo cierto es que cuando el crecimiento del PIB se estabilice, van a volver a salir todos los problemas de antes, pero peor”.

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