Como en la paradoja del gato de Schrödinger, los factores que rodean al dólar parecen existir en dos estados al mismo tiempo: por un lado, alimentan la incertidumbre; por el otro, contribuyen de ciertas formas a enfriar su cotización.
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Desde hace varios meses, el telón del mundo parece diseñado a la medida para un dólar al alza: tensiones geopolíticas (como las de China y Estados Unidos), guerras (como la que se está desarrollando entre Irán e Israel y que ya involucró a Estados Unidos, la primera economía global) y una desaceleración general en el crecimiento, por mencionar algunos ingredientes.
En condiciones normales, todo esto sería suficiente para que los inversionistas corrieran a refugiarse en el dólar (esta divisa es el activo refugio por excelencia), empujando su precio al alza.
Ahora bien, no todo se juega en el tablero internacional. En el plano local también hay razones para pensar que el dólar debería estar más alto… pero no lo está.
El déficit fiscal llegó al 6,8 % del PIB al cierre de 2024 (el más alto en décadas) y el Gobierno activó la cláusula de escape de la regla fiscal, lo que implica mayor flexibilidad en el gasto y, al mismo tiempo, inquietud para las calificadoras de riesgo e inquietud en los mercados.
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A esto se suman alertas por el aumento de la deuda pública, reformas sociales que -más allá del debate de si son convenientes o no- cambian ese orden conocido que suele gustarles a los inversionistas y el entorno tenso propio de un año preelectoral.
Como lo señala Henry Amorocho, profesor de Hacienda Pública profesor de Hacienda Pública y Presupuesto de la Universidad del Rosario, “pese a las incertidumbres institucionales y fiscales, la economía colombiana sigue creciendo”.
Esa mezcla de nubarrones y repuntes en la actividad económica ayudan a explicar por qué la divisa no se ha disparado. Vamos más allá.
Un dólar más tranquilo de lo esperado
Con todo este ruido global y local, durante junio de 2025 la divisa ha rondado los $4.080. Precisamente, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) para este 25 de junio se ubica $4.081.
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Este valor es un 2,02 % menor (por $84,26 pesos) que la TRM de hace un mes y un 0,57 % ($23,23) menor a la TRM de hace un año.
Y si se mira al mercado de divisas, más sensible a la actualidad diaria, el dólar tuvo algunos sobresaltos. La semana pasada, superó los $4.100 en un par de jornadas (un valor que no alcanzaba desde marzo de 2025), pero rápidamente volvió a bajar.
Al cierre de este miércoles, la divisa se ubicó en $4.061
“Ese nivel de $4.081 (la TRM al 25 de junio) está más cercano a una tasa de equilibrio. Lo esperable, si se disipan algunas incertidumbres, es que tienda a los $3.800 en los próximos meses”, prevé Amorocho.
¿Qué frena al dólar?
Hay fuerzas que han mantenido al dólar con los pies en la tierra. La principal es un debilitamiento general de la moneda a nivel global.
Recortes de tasas en EE. UU.
Tal como lo muestra el Informe Económico Semanal del Banco de Bogotá, publicado el 20 de junio, “las expectativas de recortes de tasas en EE. UU. han llevado a una disminución de su rendimiento relativo frente a otras monedas”. Esto ha reducido el apetito por el dólar como activo refugio.
Petróleo
El precio del crudo, que suele ser un termómetro clave para el comportamiento del peso colombiano, se ha mantenido contenido, cerca de los US$68 por barril, pese a la tensión entre Irán e Israel en Medio Oriente y que podría ocasionar un eventual cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa un 20 % del petróleo que se consume a nivel global.
La cotización actual del Brent (de referencia global), aunque no es especialmente alta, tampoco genera presiones sobre la balanza comercial.
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Crecimiento económico colombiano
Desde el plano interno, la estabilidad del dólar también se explica en parte por la resiliencia de la economía colombiana, que ha mostrado signos de crecimiento moderado, pero sostenido. Como explica Henry Amorocho, “los fundamentos macroeconómicos han sido más fuertes de lo que algunos anticipaban, y eso da un piso de confianza”.
Tasas de interés del Banco de la República
Pese a la reducción gradual en la tasa de intervención del Banco de la República —que actualmente se ubica en 9,25 %—, Colombia sigue ofreciendo un diferencial de tasas positivo frente a Estados Unidos, donde la tasa de referencia de la Reserva Federal está en el rango de 5,25 % a 5,50 %.
“Ese diferencial hace que, por ahora, siga siendo atractivo mantener inversiones en pesos colombianos. Es uno de los factores que contribuyen a que el dólar no se dispare”, señala Diana Carolina Barreto Cardozo, docente de la Universidad Católica de Colombia y experta en Hacienda Pública.
Exportaciones agroindustriales
Otro factor que ha sumado estabilidad es el comportamiento relativamente sólido de algunas exportaciones, especialmente en el sector agroindustrial. Aunque la inversión extranjera directa ha caído en algunos frentes, la entrada de divisas por ventas externas de productos como café, flores y banano ha servido como contrapeso, ayudando a mantener oferta de dólares en el mercado, según varios analistas.
¿Es momento de comprar dólares?
La respuesta no es sencilla, y mucho menos definitiva. Aunque la divisa ha mostrado estabilidad en las últimas semanas, esa calma es frágil a la espera de acontecimientos.
Factores como la tensión geopolítica en Medio Oriente —con el riesgo de un eventual cierre del estrecho de Ormuz—, la incertidumbre sobre la política monetaria de Estados Unidos y el golpe retardado (pero inminente, de acuerdo con las perspectivas del FMI y el Banco Mundial) de los aranceles de Trump en la economía estadounidense podrían cambiar el panorama en cuestión de días.
“Lo más probable es que el dólar oscile dentro de una banda cercana a los $4.000, al menos en el corto plazo”, estima Henry Amorocho. Pero aclara que esa proyección está sujeta a cómo evolucionen los riesgos fiscales internos y las señales de política económica del Gobierno colombiano.
Así las cosas, todo depende del propósito. Si se trata de diversificar inversiones, siempre es recomendable tener una parte del portafolio en dólares, porque funcionan como protección ante eventualidades (recuerde lo que decíamos líneas arriba sobre activos refugio).
Pero si la intención es comprar dólares para viajes u otros gastos inmediatos en el exterior, quizás convenga esperar un poco más a algunas bajas, pues el grueso de los pronósticos da a entender que la estabilidad cambiaria podría alargarse unos meses.
Mientras tanto, el dólar -como el gato de Schrödinger- seguirá siendo, al mismo tiempo, una tensión y un respiro.
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