La Reserva Federal (Fed, por su sigla en inglés) de Estados Unidos volverá a sentarse este 17 y 18 de marzo a decidir qué hará con las tasas de interés, en una reunión que llega con menos tranquilidad de la que se habría querido hace apenas unas semanas.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta?
La inflación en ese país ha bajado en los últimos meses, pero no lo suficiente como para darla por resuelta. El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) perdió fuerza más de lo previsto al cierre de 2025, el mercado laboral tuvo una caída de 92.000 empleos en febrero y la guerra en Oriente Medio volvió a encarecer el petróleo más allá de los USD 100, un factor que podría sentirse en la trayectoria de los precios al consumidor.
Como ocurre cada vez que la Fed se reúne, el mercado no solo mirará si sube, baja o mantiene las tasas. También escudriñará hasta el cansancio el tono de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, y cada frase que pronuncie después del anuncio, en la que será su penúltima reunión ordinaria al frente del banco central estadounidense antes de que venza su mandato el 15 de mayo.
Quién y qué mueve las tasas de interés
La Fed es el banco central de Estados Unidos y es la entidad encargada de mover una de las palancas más sensibles de cualquier economía: las tasas de interés. Cuando las sube, el crédito tiende a encarecerse y la actividad puede enfriarse; cuando las baja, el dinero se abarata y eso puede estimular el consumo y la inversión.
Esta tarea está guiada por dos grandes objetivos: mantener la inflación bajo control y procurar un mercado laboral saludable.
La decisión sobre las tasas la toma el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés), el órgano de política monetaria de la Fed. Antes de resolver si sube, baja o mantiene el costo del dinero, ese comité revisa datos de inflación (sobre todo la subyacente, que deja por fuera componentes volátiles como alimentos y energía para medir mejor la tendencia de los precios), crecimiento del PIB, empleo, consumo y riesgos externos.
Diana Teresa Vásquez, economista y docente del programa de Administración de Empresas de Uniagraria, advirtió que la economía estadounidense llega a esta reunión en un momento de frágil equilibrio.
“La Fed ha elevado las tasas de interés para amortiguar el efecto del aumento de los precios, pero esto también ha desencadenado un encarecimiento del crédito, un enfriamiento en el mercado inmobiliario y moderaciones en la inversión empresarial”, señaló.
De entrada, el mercado no espera grandes sorpresas en la decisión de este 18 de marzo. AmCham Colombia señaló que la expectativa predominante es que la Fed mantenga sin cambios sus tasas, hoy ubicadas en un rango entre 3,50 % y 3,75 %, mientras sigue evaluando el comportamiento de la inflación y del mercado laboral. La atención, por eso, estará puesta más en las señales que deje el banco central sobre qué hará en los próximos meses.
María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, advirtió que una decisión de ese tipo no sería inocua para la economía estadounidense. “La prioridad sigue siendo asegurar la convergencia de la inflación, aun a costa de un menor dinamismo en el corto plazo”, señaló.
En esa línea, explicó que mantener el costo del dinero en niveles altos prolonga condiciones financieras restrictivas y enfría gradualmente el consumo, la inversión y el crédito, sobre todo en sectores sensibles a la tasa de interés, como vivienda, bienes durables y parte de la inversión empresarial. “Si la FED decide mantener las tasas, el efecto más probable sobre la economía de Estados Unidos sería una moderación adicional de la actividad, no una expansión”, agregó.
Un reciente análisis de la Dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia señala que los inversionistas esperan un solo recorte de 25 puntos básicos en las tasas de la Fed durante 2026, que se daría hasta diciembre.
Las cifras que hoy pesan sobre la Fed
Uno de los movimientos más llamativos en la antesala de esta reunión vino por el lado del crecimiento.
El Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos en el cuarto trimestre de 2025 fue revisado con fuerza a la baja: pasó de una expansión trimestral anualizada de 1,4 % a 0,7 %.
En ese resultado incidieron correcciones a la baja en exportaciones, consumo de los hogares, gasto público e inversión, cuatro frentes que terminaron dejando un cierre de año menos vigoroso de lo previsto.
En el balance de todo 2025, la economía estadounidense creció 2,1 %, una cifra positiva, pero que deja un cierre de año menos sólido de lo estimado.
La inflación, por su parte, sigue por encima de la meta de la Fed (del 2 %). Como lo remarca un reciente análisis de la Dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se mantuvo en 2,4 % anual en febrero, el nivel más bajo desde mayo de 2025.
Pero el indicador que más mira la Reserva Federal, el índice de gastos de consumo personal (PCE, por su sigla en inglés), mostró una trayectoria menos favorable: en enero se ubicó en 2,8 % frente al mismo mes de 2024, mientras que la inflación subyacente (que excluye alimentos y energía) subió a 3,1 %, su mayor nivel desde marzo de 2024.
El mercado laboral también está dando señales no muy favorables. En febrero, las nóminas no agrícolas cayeron en 92.000 y la tasa de desempleo subió a 4,4 %, un dato que sorprendió porque los analistas anticipaban una desaceleración en la contratación, pero no una caída.
Aunque una parte del retroceso estuvo asociada al sector salud, el dato encendió otra vez las dudas de la Fed sobre el mercado laboral de Estados Unidos y sobre la velocidad a la que este podría estar perdiendo dinamismo.
Aun así, la producción industrial de Estados Unidos avanzó 0,2 % en febrero, impulsada por un segundo mes de mejoras en manufactura y minería.
Dentro de ese resultado, la producción manufacturera también aumentó 0,2 %, mientras que la actividad minera y de extracción energética subió 0,8 %. El dato no borra las señales de desaceleración en otros frentes, pero sí muestra que parte del aparato productivo de Estados Unidos todavía conserva cierta inercia pese al enfriamiento del mercado laboral.
En medio de este cuadro clínico de la economía estadounidense, la Casa Blanca mantiene la calma. Kevin Hassett, principal asesor económico del gobierno de Donald Trump, aseguró que la economía estadounidense está “muy fuerte”, incluso después del reporte de febrero que mostró una pérdida de 92.000 empleos y un desempleo de 4,4 %.
Petróleo más caro, otra piedra para la Fed
A ese panorama se sumó en los últimos días otro factor incómodo para la Reserva Federal: el petróleo. La guerra en Oriente Medio volvió a encarecer el crudo y lo llevó a superar los USD 100 por barril, en un momento en que la inflación de Estados Unidos todavía no termina de alinearse con la meta del 2 %.
En un reciente análisis, AmCham Colombia recordó que el conflicto mantiene cerrado el estrecho de Ormuz, un paso marítimo clave para el comercio global de energía, por el que normalmente circula cerca del 20 % del petróleo mundial. Así las cosas, el suministro se tensiona y los precios del crudo tienden a subir.
Sebastián Chacón Marín, director de la Escuela de Negocios y Desarrollo Internacional del Politécnico Grancolombiano, considera que la Fed tendría poco margen para recortar tasas en esta reunión precisamente por esta escalada bélica.
“Este recorte no se daría en la reunión de este 18 de marzo, sino que las tasas se mantendrían estables, teniendo en cuenta la presión inflacionaria derivada de los precios del petróleo por encima de los USD 100, en medio del conflicto en Oriente Medio y del cierre del estrecho de Ormuz, que interfiere con el transporte de petróleo y de varias materias primas para la región”, señaló.
De acuerdo con la Dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia, el Brent ha subido hasta 47 % y pasó de USD 70 a USD 120 en las dos primeras semanas de marzo, niveles que no se veían desde el estallido de la guerra en Ucrania (en 2022).
Ahí está uno de los problemas para la Fed. Un petróleo más caro no solo encarece la gasolina. También puede elevar costos de transporte, logística e insumos, y terminar trasladándose a los precios que pagan hogares y empresas.
Carlos Ernesto Ramos, coordinador de la Especialización en Administración Financiera de la Universidad Católica de Colombia, advirtió que ese es justamente uno de los dilemas más complejos para la Fed.
“A pesar de la desaceleración, los precios no ceden por factores de oferta. El alza en los combustibles y el encarecimiento de fertilizantes, derivado de los conflictos bélicos, amenazan con trasladarse pronto al precio de los alimentos, generando una presión inflacionaria importada difícil de controlar solo con tasas de interés”, señaló.
Puede interesarle: Las implicaciones globales de la guerra en Irán por cuenta del estrecho de Ormuz
Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia, señaló que “los precios del petróleo han reaccionado con fuerza al alza y ha primado el apetito por activos refugio”, y advirtió que “algunos escenarios apuntan a precios cercanos a USD 150 por barril”.
El mismo análisis advierte que, si persisten los bloqueos en el Estrecho de Ormuz, las disrupciones sobre el suministro energético podrían incluso superar lo visto en 2022. Bancolombia estima que ese choque podría sumar cerca de 0,8 puntos porcentuales a la inflación mundial y llevar la de Estados Unidos nuevamente por encima del 3 % este año.
El riesgo de estanflación
La estanflación es una de las combinaciones más incómodas para una economía: inflación alta y crecimiento débil al mismo tiempo. Ese riesgo, justamente, fue el que puso sobre la mesa el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz.
En declaraciones a AFP, Stiglitz dijo que en Estados Unidos el peligro de entrar en ese escenario es “bastante elevado”. Según explicó, incluso antes de que estallara la guerra en Oriente Medio, la economía estadounidense ya estaba “cerca de la estanflación”. Y ahora ese conflicto “nos empuja al abismo”, dijo el Nobel el lunes.
Para la Fed, un escenario así sería especialmente complejo. Si la actividad en Estados Unidos pierde fuerza, habría más argumentos para bajar las tasas. Pero si la inflación sigue alta o vuelve a repuntar por el encarecimiento de la energía, el banco central tendría menos margen para recortar el costo del dinero sin arriesgarse a darles más combustible a los precios.
En esa línea, Diana Teresa Vásquez, Uniagraria, sostiene que la reunión de esta semana pondrá a prueba la capacidad de la Fed para manejar dos riesgos al mismo tiempo.
“La Reserva Federal asumirá una tarea muy difícil, porque por un lado es reducir la inflación sin que se genere una posible recesión profunda en la economía estadounidense. Y por otro lado, si las tasas se mantienen por mucho más tiempo altas, esto probablemente genere un riesgo de que la desaceleración del país se intensifique”, afirmó.
Ese dilema explica por qué el banco central probablemente optará por una postura cautelosa en medio de la incertidumbre global.
Carlos Ernesto Ramos, de la Universidad Católica de Colombia, señaló que una decisión de la Fed de mantener las tasas sin cambios “confirmaría que el inicio de las reducciones de tasas se va a retrasar. La Fed priorizará la lucha contra los nuevos brotes de inflación, por energía y alimentos, por encima del enfriamiento laboral”, afirmó.
Para el docente, esa combinación muestra que el riesgo de un escenario de estanflación sigue sobre la mesa.
A juicio de Stiglitz, al encarecimiento de la energía y a los posibles repuntes de la inflación se suma un aumento de la incertidumbre para hogares y empresas, que no saben cuánto durará la guerra, cómo evolucionarán los precios del petróleo ni qué pasará finalmente con los aranceles comerciales impulsados por Donald Trump.
Precisamente, a esa lista de dudas que se cierne sobre la economía de EE. UU. se suma la política comercial de Trump. Parte de los aranceles impulsados por el presidente terminaron siendo tumbados por la Corte Suprema, una decisión que abrió la puerta a devoluciones por unos USD 166.000 millones a empresas afectadas.
Este 17 y 18 de marzo, la Fed no solo pondrá en juego el costo del dinero. También su lectura sobre qué tan firme sigue siendo el terreno que pisa la mayor economía del mundo.
💰📈💱 ¿Ya se enteró de las últimas noticias económicas? Lo invitamos a verlas en El Espectador.