El turismo podría convertirse en un motor de la economía colombiana. El gobierno lo tiene claro y, por eso, lanzó la política pública de turismo 2022-2026, que tiene una fuerte apuesta por la sostenibilidad, la paz y el desarrollo de los territorios.
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Comencemos con un breve contexto de este sector. En 2019, alcanzó cifras récord cuando llegaron al país más de 4 millones de visitantes extranjeros y cuando la ocupación hotelera alcanzó el 57,8 %, de acuerdo con cifras del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (Mincit) y se tuvieron ingresos por concepto de turismo receptivo de US$6.784 millones (un aporte del 3,82 % al PIB), los datos mostraban un buen futuro para un sector que bien podría ganar mucho más protagonismo. Pero en este punto llegó la pandemia y todo se fue por el abismo exprés de la crisis del covid-19.
Tras dos años duros por cuenta de la pandemia, el 2022 volvió a mostrar que el turismo tiene potencial y superó las cifras de 2019. El año pasado llegaron al país 4′565.626 visitantes no residentes, lo que representó un aumento del 109,2 % en comparación con 2021 y del 0,7 % con respecto a 2019. Además, se movilizaron 42,6 millones de personas por vía aérea entre enero y noviembre, y la ocupación hotelera se ubicó en 55,5 %, según la Oficina de Estudios Económicos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo con base en cifras del DANE.
Las actividades económicas relacionadas con el turismo dejarían en 2022 un aporte importante al valor agregado del Producto Interno Bruto (PIB) del país, y su impacto se calcula en $45 billones, según el Mincomercio.
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Según datos del Registro Nacional de Turismo con corte a noviembre de 2022, en el país hay 79.987 prestadores de servicios turísticos registrados. “Estas condiciones favorables y cifras económicas muestran ventanas de oportunidad para el desarrollo turístico del país”, se lee en el documento de la política pública.
El gobierno de Petro también quiere que el turismo reemplace los ingresos que generan los hidrocarburos. El mandatario dijo, durante su participación en el Foro Económico de Davos, que por “la belleza del país” y con una “fuerte inversión en turismo” esta industria podría llenar los vacíos de la “economía fósil” en un corto plazo y con una transición.
Así las cosas, “Turismo en Armonía con la vida”, como se llama la política pública de turismo, es una hoja de ruta elaborada por el Viceministerio de Turismo con la participación y aportes de las autoridades de turismo, academia, gremios, comunidades étnicas, entre otros actores del sector, que tiene cuatro enfoques y que se desarrollará mediante programas y proyectos.
Los enfoques son democratización del turismo como fuerza transformadora para una cultura de paz, territorios turísticos para la equidad y el bienestar, turismo: alternativa para la transición económica y protección de la naturaleza; y turismo: dinamizador de la economía para la vida y la justicia social.
La investigación para crear la política pública mostró que la problemática concreta del país en materia turística es que en Colombia se presenta debilidad en “la generación de capacidades para consolidar el desarrollo sostenible y responsable del país, que permita la innovación de las prácticas gubernamentales, de las empresas, de las comunidades y de los territorios, disminuyendo las oportunidades para la creación de valor social y económico en la oferta turística, así como en la productividad, diferenciación y posicionamiento turístico del país”.
Entonces, la política busca ajustar eso mediante programas y proyectos. Además, el plan se fijó metas para cumplir entre 2023 y 2026 con la que se evaluarán sus resultados. El objetivo general del plan es construir capacidades para consolidar el desarrollo sostenible, responsable y regenerativo del turismo en el país, “mejorando las prácticas de inclusión e innovación que realizan los entes gubernamentales, las empresas, las comunidades y los territorios, incrementando las oportunidades para la creación de valor social y económico en la oferta turística, para aumentar la demanda de viajeros y el reconocimiento turístico del país”.
Los específicos, según el documento, son fortalecer la inclusión y participación de las comunidades y los territorios en el desarrollo sostenible del turismo en el país, promoviendo la función social del turismo como instrumento para la garantía de derechos y el desarrollo humano; impulsar el desarrollo territorial a través del turismo mediante el fortalecimiento de la gobernanza, la infraestructura y la conectividad; impulsar la sostenibilidad de los atractivos, servicios, empresas y destinos turísticos del país, para el aprovechamiento efectivo de su riqueza natural y cultural; y, fomentar el desarrollo productivo del sector, mediante estrategias de dinamización que eleven la productividad y el posicionamiento turístico del país promoviendo la justicia social.
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“El primer enfoque tiene que ver con la inclusión, es decir, buscar que más personas puedan disfrutar del turismo en Colombia y que comunidades, que tradicionalmente no han estado vinculadas al desarrollo turístico, ahora puedan hacerlo”, dijo Arturo Bravo, viceministro de Turismo
El funcionario mencionó los territorios relacionadas con el conflicto armado y que tienen un gran potencial turísticos. “Estos lugares pueden ser una oportunidad de desarrollo económico”.
De acuerdo con el documento de la política pública, “el turismo contribuye a la reducción de las desigualdades territoriales a través de la promoción del desarrollo económico local en destinos estratégicos. Cuando se planifica y gestiona adecuadamente, el turismo sostenible puede contribuir a mejorar los medios de vida, la inclusión y la protección del patrimonio cultural y los recursos naturales, es altamente demandante e incluyente en mano de obra, facilita el desarrollo de nuevas infraestructuras y revitaliza las ciudades modernas e históricas”.
El apoyo a los territorios y las zonas que fueron más afectadas por el conflicto armado es importante porque se ha visto “cierto dinamismo, aunque frágil, en sus economías”. Además, en la política pública ponen el ejemplo de Putumayo, que en 2012, fecha de inicio de los acuerdos, recibía 433 visitantes no residentes; cifra que se aumentó a 1.691 en 2017, promovido especialmente por la firma del acuerdo y que para 2019, se registró en 2.501, según los datos de Mincomercio.
Como parte de este enfoque, el Ministerio de Comercio lanzó el sello “Colombia: destinos de paz”, que resalta el trabajo de los actores que construyen la paz, promueve la economía local y regional incluyente, y fomenta escenarios de oportunidades para la inclusión productiva en el sector turístico.
“El sello está inspirado en la flor “Paz naciente” (Elaeagia pacisnasci), descubierta en el municipio de El Peñón, Santander, en los andes orientales colombianos, un territorio anteriormente vedado a causa del conflicto armado”, explicó la entidad durante el lanzamiento en el marco de la vitrina turística de Anato.
El Ministerio de Comercio Industria y Turismo identificó 7.500 iniciativas de productos y servicios que elaboran los actores que construyen paz desde los territorios turísticos. Podrán obtener este sello la población víctima del conflicto armado, los firmantes del acuerdo de paz, desvinculados y desmovilizados en armas, la población en procesos de sustitución de cultivos ilícitos, los prestadores de servicios turísticos, entre otros actores que construyen la paz.
El segundo enfoque de la política pública de turismo tiene que ver con el desarrollo de destinos y territorios turísticos para fortalecer las capacidades mediante la gestión de proyectos, infraestructura, conectividad y en mejorar el ejercicio de la política turística, es decir, las buenas prácticas en los territorios”, agregó Bravo.
Vale la pena mencionar que es clave que Colombia mejore en temas como la seguridad y la infraestructura, así como en la preparación y el bilingüismo de los guías de turismo para lograr ofrecer experiencias de talla global.
La política incluye en sus páginas los problemas que identificó en el sector, como la falta de reconocimiento y confianza en los segmentos que hacen parte del turismo social, sumado a la invisibilización de las poblaciones vulnerables. “Esto genera una exclusión y un rezago para el disfrute del derecho al tiempo libre y la recreación a través del turismo”, dice el documento.
“El tercer eje tiene que ver con la sostenibilidad ambiental. Buscamos un turismo verde y responsable. La invitación es a que los destinos y las empresas implementen buenas prácticas”, aseguró Bravo. Además, mencionó la importancia de las alianzas público-privadas para fortalecer los emprendimientos y el desarrollo productivo y económico del sector a través de la formalización y el apoyo a los empresarios.
La biodiversidad y riqueza cultural, según la política de turismo, hacen de Colombia un destino único con una ventaja competitiva tanto a nivel global como regional. “La aplicación de un enfoque de turismo cultural y sostenible puede ser una fuente importante de ingresos que beneficie a las comunidades locales, aspecto fundamental para la conservación de la vida silvestre y la naturaleza”.
Respecto a este tema, María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana, (Amcham Colombia) dijo que el turismo sostenible “tiene todo el potencial de ser fuente importante de divisas y para ello es importante tener en cuenta cuatro aspectos: mantener incentivos tributarios, reducir informalidad, fortalecer promoción internacional y la seguridad jurídica a inversionistas”.
Bravo también dijo que “tenemos que trabajar para potencializar el turismo cultural, gastronómico, de naturaleza, de negocios y el LGBTI”, agregó. En esa línea, el documento identificó que la escasa e inadecuada oferta de servicios y actividades turísticas para poblaciones en condición de vulnerabilidad, “repercute en la ampliación de la brecha de exclusión social desde diferentes dimensiones y reproduce el no reconocimiento de dicha población como actor dentro del turismo”.
El cuarto eje busca que los ejes anteriores permitan mejorar el posicionamiento y reconocimiento del país en el exterior. Así las cosas, para cumplir con dicha política el Gobierno ejecutará programas y proyectos como “Mi primer viaje”, que busca que los colombianos se motiven a conocer el país; el sello de paz y priorizarán, según Bravo, los proyectos de infraestructura turística y las nuevas rutas para cubrir la demanda.
El presupuesto para el sector en 2023 será un 86 % más que el de 2022. Con esta hoja de ruta, la entidad espera que este año lleguen al país 5,44 millones de turistas y 7,5 millones en un escenario conservador y 12 millones en el “escenario optimista ideal” para 2026. Además, se proyecta generar 300.000 nuevos empleos en el sector al 2026.
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